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Piqué: "No soy en absoluto partidario de hacer unas elecciones a corto plazo"

El que fuera ministro de Exteriores ha analizado lo ocurrido este jueves recordando a Tarradellas y su frase sobre la política y el ridículo.

LD/esRadio
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Josep Piqué | EFE

Josep Piqué ha analizado en los micrófonos de Es la Mañana de Federico la situación en Cataluña y el desastre que está suponiendo el procés independentista para la región. El exministro ha empezado por explicar la que, en su opinión, es la explicación "simple" de la baja calidad de la clase política catalana que tan patente quedó este jueves: "La deriva del nacionalismo tradicional hacia el independentismo ha desgarrado la sociedad catalana", ha dicho, y ese "clima divisivo y de exclusión aleja a mucha gente de la política y ésta, al final, queda en manos de los sectarios, que normalmente no se caracterizan por su inteligencia".

Respecto a lo ocurrido este jueves, Piqué ha "pedido disculpas" por su falta de originalidad al "rememorar una frase archiconocida de Tarradellas, que dijo que 'en política se puede hacer todo menos el ridículo'".

No a las elecciones a corto plazo

El exministro no se ha mostrado partidario a la celebración de unas elecciones en Cataluña en un corto plazo como se entrevió el jueves cuando parecía que Puigdemont iba a convocar elecciones para diciembre. Cree que el plazo de seis meses para la celebración de elecciones autonómicas que viene en el acuerdo sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución entre Gobierno y PSOE "está condicionado a la recuperación del sosiego".

Por ese motivo ha afirmado que "cuanto más lejos mejor" y que deberían estar condicionadas a que se recupere "el sosiego y la tranquilidad" porque de unas elecciones en un plazo menor de seis meses "podría salir cualquier cosa".

Clima de hostilidad

Josep Piqué también ha hablado del clima de hostilidad que se vive en Cataluña "desde hace años". El exministro ha recordado que no es algo nuevo y que la "revolución de las sonrisas y el movimiento amable y pacífico es mentira". Piqué ha contado que "hay coacción desde hace tiempo" y que, "desde hace bastantes años", tiene "dificultades" para estar "en algunas zonas de Cataluña". Por eso cree que "lo primero que hay que hacer es desenmascarar el carácter pacífico del movimiento".

Otro de los asuntos que le preocupan al exministro es la fractura de la sociedad catalana que, por culpa del nacionalismo, está "enferma" ya que los nacionalistas han causado un mal "enorme". En este sentido a Piqué le causa "estupefacción" que "la sociedad catalana no reaccione ante el profundo desgarro interno que han causado los dirigentes independentistas". Volver al clima anterior "va a costar muchísimo esfuerzo", ha puntualizado.

Parte de la sociedad catalana "no se da cuenta de cómo se ha deteriorado y se han prostituido las instituciones, empezando por el Parlamento que no ejerce su papel de control al Gobierno". Ni tampoco se dan cuenta "ediles responsables como Colau" de que "Barcelona es una de las mayores víctimas de lo que está pasando". La Ciudad Condal "ha dejado de ser una capital financiera, la capital editorial en castellano de Latinoamérica, y dejará de ser la capital del medicamento y de la industria farmacéutica europea". Josep Piqué ha indicado que "toda esa proyección universal que ha tenido Barcelona está desapareciendo porque algunos han decidido empequeñecerla tanto como para limitarla a ser la capital de una hipotética Cataluña independiente".

Decepción en muchos

Piqué ha alertado también de la decepción que puede calar en una parte de la sociedad catalana con lo que está ocurriendo, porque "el independentismo se basa en una serie de ilusiones y concepciones de la vida que no existen en realidad" gracias a las cuales "llegaron a pensar que la independencia sería gratis o muy barata y, además, luego saldrían ganando porque tendrían un país de ensueño".

Una parte de Cataluña ahora "se ha dado cuenta de que el Estado existe y la Justicia existe, otra cosa es que vaya lenta o que la respuesta del Estado llegue tarde o no sea tan contundente como a algunos les gustaría". Del mismo modo, a esa clase política que ahora "se da cuenta de que se cae todo, lo que le falta es ética" o "el heroísmo que es necesario en una revolución, porque lo que han planteado es una revolución".

La educación y los medios

El exministro ha reconocido que "la educación y los medios han sido las dos grandes palancas para llegar a esta situación" y ha lamentado que "lo de la educación no lo vamos a resolver en seis meses ni en un año, por definición es algo que necesitará al menos una generación".

Sin embargo, en los medios "sí se puede actuar" sobre todo en "los de titularidad pública" que deben dejar de ser la herramienta de odio que son hoy en día. "Fácil no va a ser –ha reconocido– pero es una de las condiciones necesarias para recuperar el clima de tranquilidad mínimo para poder ir a elecciones".

Finalmente, Piqué ha querido dejar una nota de optimismo: "Hay una parte significativa de la sociedad catalana que está reaccionando y perdiendo el miedo y eso se va a expresar en un proceso electoral". Además, "hay algo que no podemos olvidar: que los catalanes que quieren seguir siendo españoles son más que los otros".

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