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Resistencia a la realidad de Puigdemont y Junqueras: tú a Bruselas y yo a la Audiencia

Los estrategas nacionalistas quieren aprovechar la fase de negación del artículo 155 y la actividad judicial para la campaña electoral del 21-D.

(Barcelona)
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Los exmiembros del gobierno catalán difieren en la respuesta a la cita de este jueves en la Audiencia Nacional. Oriol Junqueras, Raül Romeva y Josep Rull han confirmado que han recibido la citación. No hay noticias de Meritxell Borràs, Meritxell Serret, Clara Ponsatí y Toni Comín. Se supone que Carles Mundó, Jordi Turull, Dolors Bassa, Lluís Puig y Joaquim Forn sí estarán esta mañana en Madrid. Igual que Santi Vila, el consejero que abandonó en el último momento y ahora se postula como candidato "moderado" del PDeCAT.

El núcleo duro del golpe de Estado separatista encaja con desconcierto la situación. La retirada de los escoltas y el coche oficial ha supuesto para muchos de ellos un auténtico drama. Joaquim Forn, hasta el viernes pasado consejero de Interior, fue abucheado e insultado a su llegada al aeropuerto de El Prat el martes por la noche procedente de Bruselas. Tuvieron que acudir en su auxilio tres mossos uniformados que lo acompañaron hasta el coche. Oriol Junqueras también fue increpado el lunes a la salida de la consejería de Economía. El propio Puigdemont denunció la retirada de la protección para los cesados y una reducción "sensible" de la suya.

También temen la reacción de sus bases y de los dirigentes intermedios y altos cargos que se han quedado en Barcelona que no acaban de digerir que Puigdemont se haya marchado a Bruselas en vez de plantar cara al 155 in situ, tal como pide a sus seguidores. El expresidente sigue a lo suyo y celebra en Twitter que hace un mes del 1-O: "Un mes del #CatalanReferendum del #1-O. A pesar de la violencia y las amenazas pasadas y presentes, seguimos trabajando. !Orgullo de pueblo!". Lo acompaña con una foto de un grupo de personas alzando uno de los contenedores de plástico con el subliminal escudo de la Generalidad que fue utilizado en aquella movilización separatista.

Más mentiras separatistas

El New York Times le publica un artículo a Junqueras en el que el líder de ERC afirma que Carles Puigdemont y Carme Forcadell siguen presidiendo la Generalidad y el parlamento, que la república está vigente y que "no importa lo que diga Madrid" y añade: "El gobierno de España ha entrado a Cataluña con la determinación de interferir en el currículo escolar, controlar los medios, poner nuestra policía a su servicio, convertir el país en otra provincia más de una España dividida que no tolera la pluralidad nacional, aplastar cualquier tipo de disidencia, por democrática que sea, y acabar con cualquier esperanza de establecer un diálogo".

Como es sabido, el artículo 155 no afecta ni a los medios públicos ni a la escuela catalana, pero conviene al relato nacionalista de la España ladrona y represora difundir lo contrario. ERC considera que cualquier medida cautelar contra Junqueras abriría grandes oportunidades electorales. Puigdemont espera conocer el futuro judicial de sus exconsejeros para mover ficha. Pleiteará en Bruselas con la esperanza de obtener un eco internacional que ponga la lupa sobre la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, donde también declaran mañana los miembros separatistas de la Mesa del "Parlament" con Forcadell al frente. Josep Nuet, de Cataluña Sí Se Puede, reprocha la actitud de Puigdemont. "Nos puede costar la cárcel a todos", ha lamentado en la emisora "Catalunya Ràdio".

Incidentes en la estación del AVE

Tanto él como la diputada de ERC Anna Simó han sido recibidos con gritos de "¡a Soto del Real!" por media docena de "españolistas" en la estación de Sants, según reporta el digital e-noticies. Había un grupo más numeroso, unas doscientas personas "soberanistas" que les ha hecho un pasillo, según el citado medio. Los Mossos han impedido que unos y otros llegaran a las manos.

La Assemblea Nacional Catalana y Òmnium están dispuestas a convocar nuevas movilizaciones y una huelga general indefinida si hay encarcelamientos, pero surgen las primeras dudas sobre la capacidad de respuesta. La CUP ya no pinta nada. A las dos multitudinarias manifestaciones en favor de la libertad de los Jordis le siguió la espectacular demostración de apoyo al 155 y la unidad de España del pasado domingo. Era la segunda vez en tres semanas que un millón de personas se echaba a la calle para frenar el golpe separatista. Las calles serán siempre nuestras, se grita en los actos separatistas, pero eso ya no es un dogma. El 8 y el 29 de octubre la credibilidad de la versión separatista sobre "un sol poble" quedó seriamente dañada.

La causa separatista ya no suscita el aliento masivo de la prensa extranjera. Bélgica no quiere saber nada de los nacionalistas catalanes, un problema sobrevenido tras los guiños iniciales del primer ministro Charles Michel a Puigdemont para satisfacer a sus socios ultranacionalistas flamencos. Ahora, ni éstos reconocen al "president" número 130, convertido en un incordio de alto riesgo para la frágil estabilidad del ejecutivo belga.

República catalana, monarquía belga

Hace furor en las redes sociales el siguiente mensaje: "Primer premio de narrativa breve. Cuento corto. Érase una vez un tío que proclamó la república y al día siguiente pidió asilo en una monarquía. Fin".

Todo era mentira. Los apoyos internacionales no existen ni la república catalana ha sido admitida ipso facto en la Unión Europea. Los bancos y las empresas no acuden en masa a asentarse en Cataluña sino que los bancos que había y casi todas las grandes y medianas empresas han huido de la inseguridad jurídica generada por el gobierno catalán en los últimos meses. Las estructuras de Estado eran una inmensa agencia de colocación sin ninguna capacidad práctica, real y concreta. Un exvicepresidente del Tribunal Constitucional, medalla al mérito constitucional y gran cruz de Isabel la Católica, Carles Viver Pi-Sunyer, se ha pasado años cobrando como gran gurú del Consejo Asesor para la Transición Nacional y de los varios chiringuitos que colgaban del momio.

Desobediencia, pantalla superada

Puigdemont y Junqueras exigen a sus seguidores que no desfallezcan, que mantengan vivo el "mandato" del 1-O, que se opongan con todas sus fuerzas "democráticas" a la aplicación del artículo 155 de la Constitución. El primero, que no se presentó a las pasadas elecciones y prometió no concurrir en las siguientes, está en Bruselas, muy lejos de la primera línea. El segundo no se ha ido porque se va a presentar como candidato a los comicios "ilegítimos" del 21-D. Ya no se habla de desobediencia o de resistencia a la autoridad, sino de resistencia a la realidad.

El propósito de los estrategas nacionalistas es poder aprovechar la fase de negación del 155 de cara a la campaña electoral. Las "elecciones de Rajoy" pueden servir al propósito separatista catalán y republicano español. El "cuanto peor, mejor" es una especialidad de la casa nacionalista.

Comunicado de Puigdemont

A última hora el expresidente de la Generalidad ha emitido un comunicado en el que confirma lo adelantado por su abogado, el letrado belga preferido de ETA, Paul Bekaert. No va a declarar en la Audiencia. Ni él ni los consejeros que se han quedado en Bruselas. Dice que su gobierno es "legítimo" y que no pretende eludir la acción de la justicia, "sino que la reclaman".

Sostiene que responderán a las citaciones judiciales "de acuerdo con los mecanismos que ya están previstos en la UE en estas circunstancias". También se queja de un "juicio político". De este modo se confirma que Puigdemont y los consejeros y consejeras Serret, Borràs, Comín y Ponsatí no comparecerán en la Audiencia Nacional.

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