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Rajoy abre el proceso para su sucesión: "No voy a señalar a nadie con el dedo"

El congreso se celebrará los días 20 y 21 de julio. "No tengo ni sucesores ni delfines", destaca Rajoy. Los afiliados votarán el día 5. 

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Cospedal, este lunes en segundo plano, con Rajoy en la Junta Directiva | David Mudarra.

Mariano Rajoy empezó a perder protagonismo dentro del PP. Metido en su nuevo papel, protegido por su equipo para evitar en todo momento a los periodistas, se limitó a reclamar juego limpio en el proceso que ahora se abre. "No voy a señalar a nadie con el dedo", se reafirmó. Y, en paralelo, los posibles candidatos fueron acaparando más y más atención, tanto mediática como de los propios dirigentes del partido. Dos en especial. Alberto Núñez Feijóo y Soraya Sáenz de Santamaría rivalizaron en corrillos y dejaron claro que no se apean de la carrera sucesoria. María Dolores de Cospedal prefirió quedarse en la penumbra, pero sigue sin descartarse. José Ramón Bauzá, el "friki" para Génova, dejó entrever sus intenciones.

Los aspirantes podrán formalizar sus candidaturas a partir del día 18 hasta el 20 de junio, según acordó la Junta Directiva Nacional. Aunque tienen opción de anunciar su decisión desde ya, según precisaron fuentes de la dirección nacional. El congreso extraordinario se celebrará los días 21 y 22 de julio y el veterano Luis de Grandes, de la confianza de Rajoy, se encargará de dirigir el Comité Organizador. Con 100 avales, cualquier militante podrá presentarse y hacer campaña. Al ser un sistema de doble vuelta, las bases podrán votar el 5 de julio.

Con estos mimbres, arreciaron los movimientos internos. Y fue muy llamativo comprobar cómo Feijóo y Santamaría monopolizaron gran parte del protagonismo antes y después de la intervención de Rajoy ante el máximo órgano del congreso. Prestos, varios cargos del PP fueron a saludarles, a trasladarles palabras de ánimo, de cariño. Los dos atendieron a los medios de comunicación con una sonrisa. El líder gallego abogó por "sumar" y "aunar" y dio a entender que no dirá nada hasta después del 18 junio. "Esta es la semana de la militancia, que los militantes hablen", esquivó las preguntas sobre su futuro.

"Es un momento de una gran responsabilidad no sólo para nuestro partido, sino también para el resto de la sociedad española", destacó Santamaría, escoltada por Fátima Báñez, una de sus principales alidadas y que se borró de las quinielas pese a los comentarios elogiosos de algunos cargos andaluces. Públicamente, quien fuera la vicepresidenta no quiso desvelar sus planes, pero sus afines glosaron sus virtudes como posible líder del partido. "Su capacidad de trabajo, que es diputada, mujer", explicaron en charlas informales. Llegaron a sugerir que podría tomar una decisión "en cuestión de horas".

A los posibles candidatos, Rajoy pidió una competición "sana", que sean "constructivos". En otras palabras, que no se produzca la cruenta batalla que muchos temen en el partido, con Santamaría y Cospedal como protagonistas. "Un debate de altura", solicitó, sin señalar a nadie ni hacer suyo el deseo de una parte de los barones de que exista una única candidatura. "No podría hacer distingos entre unos y otros porque en todos he encontrado una lealtad inquebrantable más allá de lo que podía esperar", afirmó. "Ni sucesores ni delfines", insistió, marcando todas las distancias con José María Aznar.

Rajoy quiere orden en el proceso y después unidad, cierre de filas alrededor del nuevo líder. "Todos llevamos el tiempo suficiente en política para saber que este proceso es cualquier cosa menos fácil, que es algo delicado y que puede provocar tensiones lógicas", concedió. Y de ahí que "gane quien gane, al día siguiente deberá contar con sus rivales, integrar", según el todavía líder del partido, que volvió a reivindicar su legado al tiempo que criticó a Pedro Sánchez.

Nada dijo sobre la corrupción a pesar de que la Audiencia Nacional vio probada la financiación irregular del PP en la Comunidad Valenciana. La sentencia se conoció minutos antes de que diera inicio la cumbre popular, y sirvió a varios de los asistentes para hacer la siguiente reflexión: "El nuevo líder y su equipo no pueden tener nada que ver con ese pasado, tienen que ver todo eso desde la barrera, como hace Sánchez con los ERE". Pablo Casado habló públicamente de ello: "Cualquier persona que lo haya hecho mal, que pague por ello, y nosotros a mirar al futuro", zanjó el vicesecretario de comunicación.

Recibido y despedido por los suyos con aplausos, Rajoy entró y salió del hotel en el que se celebró la Junta por el garaje, para evitar a los medios. También se alejó de los focos Cospedal, siempre a su lado. En el turno de réplica, llegó el único tirón de orejas, aunque no muy fuerte. José Ramón Bauzá le dio las gracias, pero criticó la falta de "política" durante estos años y llamó al rearme ideológico. No descartó su candidatura, tal y como avanzó este diario. José Ramón García Hernández también pidió dar la batalla de ideas mientras que Celia Villalobos optó por aclamar al líder saliente, como ya hiciera la pasada semana en el Comité Ejecutivo.

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