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Coches de alta gama y casas de un millón de euros: así es el barrio donde vive Puigdemont en Waterloo

A 2O minutos del centro de Bruselas, las calles de Waterloo están pobladas por coches de alta gama y mansiones de ensueño. 

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El barrio donde vive Carles Puigdemont en una mansión en Waterloo

La mañana transcurre tranquila y soleada el 11 de septiembre de 2018 en Waterloo. En Cataluña, más en concreto en Barcelona, se preparan para la que esperan sea una multitudinaria manifestación de la Diada por la independencia y la libertad de los políticos presos. Esta pequeña ciudad es famosa por la batalla en la que cayó derrotado Napoleón por los ejércitos aliados de Inglaterra y Holanda, entre otros, hecho que supuso el fin de las guerras napoleónicas. Este municipio se sitúa en el sur de Bélgica, en la región de Valonia y en la provincia del Brabante Valón, y no en Flandes, al norte, la región de los secesionistas flamencos donde Puigdemont ha encontrado algunos apoyos.

La Rue de les Infantes (Calle de los Infantes) es la primera calle al salir de la minúscula estación de tren con el que se puede llegar en poco más de 20 minutos desde el centro de Bruselas. Después de varios minutos caminando, casi sin tráfico, se cruza una mujer que pasea despreocupada a un bonito perro y del que, posiblemente, no sea la dueña. Durante las mañanas de lunes a viernes es difícil encontrarse con alguna persona ya que la mayoría de sus habitantes trabaja en Bruselas. La Avenue de l'Avocat (Avenida del Abogado) es el punto en rojo en el mapa de la localidad belga que para muchos se está convirtiendo en casi un lugar de peregrinación. En esta calle se ubica la mansión donde se aloja actualmente el expresidente Carles Puigdemont, que permanece en calidad de huido de la Justicia española.

Varios coches se encuentran aparcados frente a la fachada de la llamada Casa de la República, tal y como indica una placa en la misma puerta de la mansión. Sus matrículas muestran un detalle a tener en cuenta y que hace pensar en la posibilidad de que la casa tenga a sus huéspedes dentro. Tres de ellos tienen matrícula española y el resto son belgas.

Waterloo es un municipio con vecinos de alto poder adquisitivo dado que esta pequeña y tranquila localidad se caracteriza por un dato relevante: más de la cuarta parte de su población es de origen extranjero, principalmente residentes que trabajan en las instituciones comunitarias en Bruselas, o son ejecutivos acaudalados que pasean sus coches descapotables sin despeinarse por las calles de la coqueta ciudad.

El alquiler de esta gran casa, situada en mitad de uno de los barrios más caros de la región, estaría cubierto por el empresario Josep Maria Matamala, amigo de Puigdemont. Una nada desdeñable cifra de 4.400 euros al mes, sin incluir los gastos, para pagar un gran inmueble de 500 metros cuadrados, seis habitaciones, tres baños, garaje para cuatro coches y una gran terraza. El jardín de la casa, donde Piugdemont disfruta del aire libre, cuenta con una superficie de 1.000 metros cuadrados aproximadamente.

A 17 kilómetros de la capital de Bélgica y de Europa, Waterloo es un caramelo para los alquileres de lujo, y buena muestra de ello son los carteles informativos de una de las inmobiliarias abiertas en el centro de la ciudad. Los precios mínimos oscilan entre los 300.000 y 400.000 euros, y los más elevados pueden llegar a superar el millón de euros por una mansión del estilo de la vivienda de Carles Puigdemont.

Como curiosidad, la mansión de Puigdemont podría comenzar a considerarse atracción turística. Según cuenta Verónica, responsable de la oficina de turismo de la ciudad, "el principal motivo para visitar Waterloo ya no es la batalla, ni Napoleón, es poder ver la casa de Puigdemont". Continúa añadiendo que "viene mucha gente para informarse desde Cataluña y alguno no quiere hablar en español, prefieren en francés o inglés", confirma esta profesional del turismo. "Cada día llegan 3 o 4 personas preguntando por la casa" afirma mientras señala un mapa del barrio donde se encuentra la casa y cuya calle está pintada en color naranja.

Aunque la mayoría de los vecinos viven ajenos a la presencia del político catalán, sí son conscientes de que en su bello pueblo belga tienen entre sus huéspedes a Carles Puigdemont. Y lo que eso significa.

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