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El PSOE borra la corrupción de su programa, PP y Ciudadanos flaquean y entre todos aúpan a VOX

La última semana de la campaña andaluza se define alrededor de los errores que unos y otros cometen y que sólo parecen beneficiar a VOX.

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La última semana de la campaña andaluza se define alrededor de los errores que unos y otros cometen y que sólo parecen beneficiar a VOX.
Un militante de VOX a la entrada de la Audiencia de Sevilla, donde se celebra el juicio de los ERE | EFE

En estos últimos días de campaña electoral andaluza, y dado el nivel de indecisos, cualquier impacto en la emotividad ciudadana puede resultar decisivo ya sea consecuencia de un acierto o de un error. Por ejemplo, el de una Susana Díaz que, aliviada por las encuestas de Ferraz, cree que todo está consumado a su favor y que el palacio de san Telmo seguirá manejado por el PSOE andaluz.

Tan segura debe estar de que el futuro es lo que era y lo que ha sido siempre que ha borrado del mapa oficial y del programa electoral toda referencia a la corrupción y a la regeneración democrática necesaria. Nada de autocrítica, nada de revisión de comportamientos antidemocráticos, nada de examen de conciencia y propósito de enmienda en un partido que tiene a su vieja cúpula política –dos expresidentes de la Junta y del PSOE-, sentados en el banquillo de los acusados.

Precisamente lo ha hecho cuando se ha recordado que el alcalde de Torremolinos, José Ortiz García, susanista, regaló 195.000 horas de trabajo "por cortesía" a sus empleados municipales con dinero del bolsillo de los demás vecinos, manera segura de ganar votos. Y se sabe además que dicho alcalde fue exonerado de dar explicaciones y justificaciones de los gastos de la subvención de la Junta para una empresa de su propiedad (21%), dedicada a la formación.

Por cierto, se sabe ahora que la empresa contratada por la Junta para la confección de las papeletas electorales de estos comicios es una empresa que trabajó en el papeletaje del golpe separatista del pasado 1-0. Otra coincidencia.

Hábil contra VOX

Más hábil, aunque moralmente desabrida, ha estado Susana Díaz acusando a VOX de justificar el maltrato a las mujeres. Por dos razones: por una parte, hace más visible aún a VOX en una campaña electoral que divide el voto del centro derecha; y por otra permite a Santiago Abascal y al candidato andaluz, el juez Francisco Serrano, muy oscurecido, pasar al primer plano con importantes efectos, como se verá.

Ya lo ha visto la podemita Teresa Rodríguez, de Ahora Andalucía, que está comprendiendo la insoportable gravedad del voto útil que puede arrastrarla al final. Por ello, ha considerado "impresentable y casi miserable" que la presidenta de la Junta pusiera sobre la mesa en el debate de RTVE de este lunes al partido de VOX y le ha advertido: "Todo no vale para mantenerse en el poder". Pues dos tazas.

Cabreada con Susana Díaz, se ha puesto de parte de los médicos y plataformas sanitarias, como la de Spiriman, en el conflicto sanitario que pone en cuestión en plena campaña electoral la gestión de la sanidad andaluza por parte de la Junta.

Respuesta de VOX

La respuesta de VOX, cuya querella contra Susana Díaz no se ha hecho esperar porque su acusación ha sido un regalo inesperado, ha sido que defienden la igualdad entre mujeres y hombres, que ningún hombre maltrate a ninguna mujer pero que ninguna farsante maltrate a los hombres con denuncias falsas. Justo la bandera del juez Serrano, que va a tener escaño en el Parlamento andaluz.

La ayuda vino del compañero Ábalos, ministro y amigo de Pedro Sánchez, que sacó a la palestra el ya famoso número 40 y dijo que "40 años de socialismo son pocos" para compensar el daño que la derecha ha hecho al Sur: desde la emigración de los 60 a la falta de inversiones de Rajoy. En fin, que ha cantado los cuarenta sugiriendo a Franco, que fue mejor que Podemos, según el abuelo González.

Lo del PP, desde luego, tiene guasa. De pronto, sin que nadie sepa por qué, aparece Adolfo Suárez Illana, de profesión amigo de alguien, y dice –ignorando cómo se componen los titulares–, que Andalucía ha mejorado mucho, aunque no tanto como debería. Olvida que el atleta que llega el último también avanza, lo que pasa es que ocupa el último lugar. Naturalmente, los mediáticos afines al PSOE destacan lo del avance de Andalucía en estos años sin más comparaciones.

La confesión de Juanma Moreno

Y luego Juan Manuel Moreno, que confiesa que no pueden hacer nada frente a la gigantesca maquinaria electoral del PSOE. Y lo dice en El Mundo, es decir: confesión de parte. El PP no va a ganar las elecciones ni va a quedarse cerca de ganarlas. Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. E incluso adelanta que pedirle responsabilidades a Casado, se supone que del descalabro que prevé, es un disparate. Verde y con asas.

Ni siquiera rentabiliza el PP el dineral que se ha gastado en la denuncia de la corrupción en los tribunales desde hace muchos años –es acusación particular en numerosos casos– y apenas habla de la corrupción, temeroso tal vez de que Ciudadanos le siga incluyendo en la lista de los corruptos que Juan Marín mostró en RTVE en el pasado debate.

Ciudadanos tampoco está muy fino porque, al final, se sabe, como se dice en el Sur. Tras haber prometido por activa y por pasiva que apoyar a Susana Díaz no está en su horizonte político, este mismo lunes Juan Marín afirmaba textualmente: "No descarto acuerdos puntuales con el PSOE durante la legislatura". Esto es, Susana Díaz puede gobernar en solitario porque bien con el capote de Podemos o con la muleta de Ciudadanos podrá hacerlo sin graves averías.

La nota divertida, por partida doble, la ha puesto la delfina Arrimadas que, al tiempo que ponía en marcha un cronómetro gigante en Sevilla como "cuenta atrás" del tiempo que queda para que llegue el cambio deseado, pescaba en las aguas del nuevo lenguaje progresista mojándose con la palabra "empoderar", referida, claro está a las mujeres –una importación de los demócratas USA– que, en su boca, sonó un poco rara. Misterios del centrismo, ya se sabe.

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