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Casado recupera el discurso que abandonó Rajoy para que el votante descontento regrese al PP

"Andalucía es el primer paso para echar a Pedro Sánchez", defiende Casado. Y advierte en el cierre de la campaña: "Éste es el único PP".

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Casado cierra la campaña en Córdoba y Sevilla. | David Mudarra.

Este domingo, por primera vez, Pablo Casado seguirá una noche electoral en la séptima planta de Génova13 como líder de la formación. Cuatro meses después de ganar las primarias a Soraya Sáenz de Santamaría, Casado ha recuperado el discurso de los principios, vuelve a dar la batalla de las ideas y, a los votantes defraudados que ahora miran a Vox o a Ciudadanos, les ha pedido que "regresen a casa". Durante toda la campaña, ha intentado "enamorarles", como reconoció el jueves con Federico Jiménez Losantos. Su objetivo final es "reunificar el centroderecha".

Para conseguirlo, se ha volcado como ningún otro líder nacional en las andaluzas. Se ha recorrido toda la comunidad, con hasta ocho actos diarios, para agotamiento de su propio equipo. Y ha recuperado el discurso que abandonó Mariano Rajoy, centrado en la economía, para conectar con su base electoral de siempre. Así, en los últimos días, ha exigido un endurecimiento de la política penitenciaria para los etarras, ha abogado por aumentar la prisión permanente revisable a más supuestos, se ha revuelto ante la posición del Ejecutivo con respecto Gibraltar y ha instado a aplicar ya el artículo 155 de la Constitución en Cataluña.

Si bien, su promesa más aplaudida en los mítines ha sido la de que el Estado recupere competencias en Educación, Sanidad o prisiones. Era decirlo, y los suyos le aclamaban. Aunque el anuncio también provocó el recelo de algunos barones, como Juan Vicente Herrera o Alberto Núñez Feijóo. También se criticó en privado, por parte de un sector del PP, que haya sido especialmente duro en materia de inmigración. "No debemos abandonar el centro", exclamó un líder territorial, en conversación informal con este diario. El presidente del partido también se comprometió a una masiva bajada de impuestos, tanto a nivel andaluz como nacional, y no dudó en cargar contra Susana Díaz por la corrupción.

Casado impuso el discurso, se implicó como nadie, y por eso el domingo también se la juega. Y son muchos en el partido los que contienen la respiración. El PP empezó la campaña obsesionado por Ciudadanos, y acabó más pendiente de VOX. No se ha hablado prácticamente de otra cosa en los corrillos de los mítines. "Están bastante fuertes", se escuchó en Almería, Málaga, Cádiz o Sevilla. Según los últimos sondeos internos, los de Santiago Abascal podrían obtener entre 4 o 6 escaños en la Cámara autonómica.

El próximo domingo, Casado espera que la "España de los balcones" acabe confiando en el PP. Esto es, que Ciudadanos en ningún caso supere a su partido y que la irrupción de VOX sea menor de lo que auguran las encuestas. "Somos el partido de siempre, defendemos los principios de siempre pero lo hacemos como nunca", proclamó en Sevilla, en el cierre de la campaña. "Éste es el único PP", trasladó a los descontentos. Y añadió: "Los que se fueron a buscar al PP fuera del PP ni lo encontraron ni lo encontrarán".

El líder de la oposición apeló "al voto optimista y de la ilusión". "Las elecciones andaluzas son el primer paso para echar a Pedro Sánchez de la Moncloa", defendió. "Lo vas a conseguir", le dijo a Juan Manuel Moreno, con el que se reencontró tras protagonizar una auténtica campaña paralela. Si bien, en caso de catástrofe, en Génova ya avisaron de que "el liderazgo de Casado no se verá afectado" pese a su total implicación. "He estado cuatro años dejándome la piel por Andalucía" y "seré el responsable de los resultados, nunca me he escaqueado de nada", contestó el candidato a Luis Herrero en esRadio, plenamente consciente de que se la juega. De que es ahora o nunca.

La mayoría absoluta está en los 55 escaños. "Firmaríamos 27 diputados para el PP, 22 para Ciudadanos y 6 para Vox", según un miembro la dirección regional, sondeos internos en la mano. Si dan los números, Casado lo tiene claro: abriría negociaciones de inmediato con ambas formaciones para echar a Susana Díaz de la Junta de Andalucía.

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