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Casado llama a Cs, Vox y socialistas descontentos a un "frente común" para echar a Sánchez de la Moncloa

El PP exigirá a Cs que aclare su política de pactos y volverá a la estrategia de no criticar a Vox. "Estamos preparados para volver al Gobierno".

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Casado, con Montserrat y González, en rueda de prensa. | EFE.

Pablo Casado ya piensa en la Moncloa. Estuvo reunido con su núcleo duro en el Congreso durante toda la mañana y, confirmado el rechazo del Congreso a los Presupuestos de Pedro Sánchez, presentó al PP como la única fuerza "centrista y moderada" que puede pactar tanto con Ciudadanos como con Vox y que está "preparada para volver" al Gobierno. "La convocatoria de elecciones es absolutamente inaplazable", subrayó, no sin incidir en que "lo lógico" es que todos los comicios se celebren el 26 de mayo. En paralelo, los populares distribuyeron un vídeo en el que la hemeroteca vuelve a dejar en evidencia al presidente.

En el PP recalcaron que "no" se lo creerán hasta que el jefe del Ejecutivo fije la fecha de los comicios. En privado, no descartaron que las generales sean en otoño, en línea con lo defendido por Narciso Michavila, uno de los sociólogos de cabecera de Casado. "Podría incluso anunciar una cuestión de confianza", apostó un alto cargo de Génova, no sin recordar el mutismo de Sánchez entre "tanta ceremonia de la confusión alimentada por Moncloa".

Si bien, tras el portazo a las cuentas públicas, el líder de la oposición se apresuró a comparecer en el Escritorio de la Cámara Baja para lanzar un mensaje de "tranquilidad" y de "optimismo" a los españoles, a quienes les aseguró que el PP tiene tanto equipo como proyecto para hacerse ya con las riendas del país. En este sentido, fuentes de su entorno aseguraron que ya tiene preparada una batería de medidas a aplicar si gana en los primeros Consejos de Ministros, y que se serán desgranadas durante las próximas semanas. Javier Maroto dirigirá también la campaña de las generales y Javier Fernández-Lasquetty, presente este miércoles en la Cámara Baja, será clave en el diseño del contrato que Casado ofrecerá a los españoles.

"Hoy se ha producido un punto de inflexión que marca el fin de trayecto de Sánchez al frente del Gobierno", afirmó solemne Casado. Una "moción de censura de facto", resumió, para empezar a desgranar algunas de sus prioridades si alcanza la Moncloa. La primera, según destacó, será recuperar "la legalidad y la concordia" en Cataluña con la aplicación de un nuevo 155. Y, en el plano económico, diseñar una cuentas públicas "responsables", basadas "en la premisa de la creación de empleo".

El PP presionará a Sánchez

De cara a las generales, Casado aspira a reeditar la fotografía de Colón, y sumar a ella a los socialistas descontentos por las "cesiones" de Sánchez a los independentistas. "Nosotros podemos pactar a nuestra izquierda y a nuestra derecha", dijo, en relación a Ciudadanos y a Vox. De hecho, citó expresamente la fórmula andaluza y pidió a sus interlocutores que recuerden el clamor ciudadano el pasado domingo en las calles de Madrid. "Nos pidieron unir esfuerzos frente al separatismo", se reafirmó, convencido de que el PP será la primera fuerza de centroderecha en las urnas, capaz de concitar consensos.

A partir de ahora, el PP exigirá una y otra vez a Ciudadanos que aclare su política de pactos. "Que se retrate" y diga "si apoyaría o no a un Gobierno socialista". "Dirán que una cosa es el PSOE y otra el sanchismo pero siendo Sánchez un líder elegido por primarias, eso no es posible", enfatizaron fuentes de la dirección nacional. El propio Casado, en su comparecencia, ya solicitó a Albert Rivera que adquiera ese compromiso, que el líder naranja esquivó en un encuentro con los medios que tuvo inmediatamente después.

En cuanto a Vox, Casado cree que el entendimiento será más fácil, aunque "todo quedará por escrito" y se ceñirán "a los puntos firmados" para evitar las acusaciones de que viran a la derecha extrema. Preguntado por si cree que Santiago Abascal es populista, el líder del PP dijo que no y defendió el acuerdo en Andalucía. Y, ya a micrófono cerrado, sus asesores aseguraron que "no le tocarán un pelo" dando a entender que las críticas a la comparecencia del líder de Vox ante el Supremo fueron puntuales y no irán a más. "Queremos volver a enamorar a nuestro votante que se fue", remataron las citadas fuentes.

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