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Las cuatro posibilidades que tiene Sánchez para desbloquear su investidura

El 10N no ha puesto las cosas más fáciles para investir un presidente. Pedro Sánchez tiene cuatro posibilidades, pero desde luego ninguna es sencilla.

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El 10N no ha puesto las cosas más fáciles para investir un presidente. Pedro Sánchez tiene cuatro posibilidades, pero desde luego ninguna es sencilla.
Sánchez, en la ejecutiva federal del PSOE. | EFE

Las elecciones del desbloqueo no han servido, aparentemente, para hacer más sencilla la formación de un gobierno. Pedro Sánchez ha perdido la opción que era más obvia desde el punto de vista matemático, que era un pacto con Ciudadanos que sumaba 180 escaños pero que ahora se queda en 130; y tampoco la que quizá resultaba más evidente desde el punto de vista político es ahora más fácil: si PSOE y Unidas Podemos tenían 165 diputados y ahora sólo pueden reunir 155.

¿Qué puede hacer el todavía presidente del gobierno? Analizamos qué posibilidades tiene Pedro Sánchez de seguir en el poder desde el punto de vista político… y matemático.

Posibilidad 1: La gran coalición

Desde el punto de vista de la estabilidad parlamentaria la única opción que parece capaz de garantizarla es la llamada gran coalición: un pacto con el PP al estilo de los que las fuerzas mayoritarias de izquierda y derecha han mantenido en países europeos como Alemania.

El pacto pasaría por la entrada de los populares en el gobierno y el ejecutivo que saliese de él sumaría una abrumadora mayoría de 210 escaños —contando con los dos diputados de Navarra Suma—, sin duda alguna, se podría alargar la legislatura durante cuatro años.

Pero, por supuesto, el plan tiene serios problemas: en primer lugar las diferencias políticas radicales que en este momento separan a populares y socialistas. Y no menos importante es el propio rechazo personal y la absoluta falta de confianza entre Pedro Sánchez y Pablo Casado.

Algunas voces aseguran que esta sería una posibilidad, pero que pasaría por el adiós de Pedro Sánchez, así que no parece una opción real para el líder del PSOE y, de hecho, el propio José Luis Ábalos la ha descartado la gran coalición en su comparecencia de este lunes.

Posibilidad 2: abstención del PP

La segunda posibilidad para Sánchez sería una abstención del PP que facilitase una investidura aunque fuese en la segunda votación. Para ello, el PSOE necesitaría además del apoyo de otros partidos, ya que lo previsible sería que este acuerdo se encontrase con un frente en contra en el que estarían Vox, que es obvio que en ningún caso apoyará a Sánchez; Unidas Podemos, que aprovecharía que los socialistas se girasen a la derecha para patrimonializar ellos el espacio político de la izquierda; de Ciudadanos, que no tendría ninguna razón para entrar a cambio de nada; de los 23 escaños de los partidos separatistas catalanes, los cinco de Bildu; de los tres de Íñigo Errejón que tampoco participarían en los que sería un pacto con el PP; y el del BNG. Además, es impensable que el PP preste su apoyo a los socialistas si entrasen en el pacto alguno de estos partidos separatistas.

En total son 126 noes, el PSOE necesitaría, por tanto, contar al menos con el voto a favor del PNV y con las abstenciones del diputado regionalista cántabro, de los dos de Coalición Canaria y el de Teruel Existe. Con eso la investidura llegaría en segunda votación por 127 votos a favor, 126 en contra y 94 abstenciones.

De nuevo esta posibilidad se ve condicionada por la profunda —y hay que reconocer que bastante justificada— desconfianza de Pablo Casado y el PP con Sánchez, que en este caso, además, se vería acentuada por el hecho de que sin entrar en el gobierno esta abstención sería firmar un cheque en blanco para el presidente en funciones.

Posibilidad 3: pacto con Ciudadanos y abstención del PP

Una variante de la anterior sería que PSOE y Ciudadanos llegasen, esta vez sí, a un pacto de gobierno. Seguiría siendo un ejecutivo con una minoría parlamentaria casi absoluta, pues contaría con sólo 130 escaños, pero sí podría superar el trámite de la moción de investidura.

Y es que si cuentan con la abstención de los populares en una segunda votación los síes podrían superar a los noes: para ello bastaría con lograr el apoyo de, al menos, uno de los partidos provinciales, el cántabro de Revilla o Teruel Existe, puesto que enfrente sólo estarían Vox, Unidas Podemos, el grupito de Errejón y los partidos nacionalistas y separatistas, tanto vascos como catalanes y gallegos. La suma total estaría como mucho en 129 diputados, siempre que Sánchez consiguiese convencer al cántabro o al turolense.

Por otro lado, resulta obvio que esta coalición tendría muy difícil lograr la ansiada estabilidad parlamentaria: quizá el PP podría justificar su abstención por la necesidad de desbloquear la situación pero, ¿cómo podría justificar apoyar los presupuestos de Sánchez? Y hay que tener en cuenta que la presencia de Vox con sus 52 diputados a la derecha de los populares va a suponer, sin ninguna duda, que Casado y los suyos van a tener mucha menos libertad de movimientos para tomar este tipo de decisiones.

Posibilidad 4: el gobierno Frankenstein

La posibilidad que parece más clara desde el punto de vista político es la del famoso gobierno Frankenstein: el pacto con Unidas Podemos y alguno de los partidos separatistas. Pero este tampoco sería un camino sencillo: socialistas y podemitas suman sólo 155 escaños, que son 158 si se cuenta con los tres de Errejón, así que aún estarían a 18 de la mayoría absoluta.

El PNV es un socio propicio en este pacto, con sus siete diputados esa mayoría de gobierno, que ya suma cuatro partidos, llega a los 165 diputados y sigue sin ser suficiente. Los dos escaños de Coalición Canaria, el diputado regionalista cántabro, el de Teruel Existe y el del BNG permitirían que Sánchez lograse ya 170 votos a favor, sigue sin bastar. E incluso si contase con el voto a favor de Billdu, tal y como ya hizo en la moción de censura, se quedaría en 175, es decir, a uno de la mayoría absoluta.

¿Qué más votos le quedan a Sánchez por pescar? Es obvio que en esas circunstancias no podría contar ni con los 90 del PP y Navarra Suma, ni con los 52 de Vox ni con los 10 de Ciudadanos. Eso supone 152 votos en contra.

También resulta muy difícil imaginar que el partido de Puigdemont prestase sus ocho escaños a la investidura de Sánchez y, del mismo modo, se hace muy difícil pensar que los dos diputados separatistas y antisistema de la CUP entrasen en ese pacto. Con ellos los votos negativos están ya en 162.

Sólo quedan los 13 diputados de ERC que, si votasen en contra de Pedro Sánchez, bloquearían la investidura en el empate a 175. Por lo tanto, incluso en el caso de que el PSOE lograse el apoyo de todas los demás formaciones separatistas y regionalistas el apoyo de ERC sería imprescindible, ya fuese con un voto afirmativo o con una abstención cuyo significado político, y precio. serían muy similares.

Finalmente, la matemática electoral ha hecho que el preso más famoso de la cárcel de Lledoners, Oriol Junqueras, sea el único que puede darle vida al monstruo. A partir de ahora podemos empezar a llamarle Oriol Frankenstein.

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