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ERC exige al PSOE volver a Pedralbes y suplica unidad a los partidos separatistas

La formación republicana pretende que Junts per Catalunya y Bildu voten con ella la investidura de Sánchez.

(Barcelona)
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La formación republicana pretende que Junts per Catalunya y Bildu voten con ella la investidura de Sánchez.
Pere Aragonès | EFE

Pere Aragonès, vicepresidente del gobierno catalán y mano derecha de Oriol Junqueras, apeló anoche al "espíritu" de Pedralbes para instar a Pedro Sánchez a retomar el hilo de las negociaciones de Pedralbes. Lo hizo en la cena de la patronal catalana, el mismo escenario donde comparecieron Pedro Sánchez y el presidente de la Generalidad, Quim Torra, tras aquella reunión bilateral previa al Consejo de Ministros que se llevó a cabo en Barcelona. Pronto hará un año y Aragonès aprovechó la coincidencia para insistir en las condiciones de los republicanos a fin de facilitar la investidura de Pedro Sánchez.

El dirigente separatista aprovechó la ausencia de Quim Torra, que redondeó su actuación ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña con un plantón a los empresarios porque el protocolo le impedía cerrar el acto y concedía esa prebenda a la representante de Moncloa, la ministra de Economía Nadia Calviño.

ERC quiere una negociación sin líneas rojas, con la amnistía y la autodeterminación sobre la mesa, pero esas no son sus únicas condiciones. El partido republicano no quiere arriesgarse a que Junts per Catalunya quede fuera de un hipotético acuerdo por las consecuencias electorales que podría acarrear que la formación de Puigdemont y Torra vuelva a aparecer ante el electorado separatista como la guardiana de las esencias mientras que ERC asume de nuevo el papel de "botifler".

Negativa de JxCat y la CUP

Tanto Junts per Catalunya (JxCat) como la CUP han advertido por activa y por pasiva que no apoyarán a Sánchez. En ERC se entiende que la posición de la CUP es inamovible, pero se pretende arrastrar a JxCat hacia la abstención con el señuelo de que esa postura sería también la de Bildu. La formación republicana mantiene excelentes contactos con el partido de Otegi y considera posible arrastrarlo hacia la abstención siempre que pueda exhibir las concesiones previas y con garantías del PSOE. Es una jugada compleja, pero los representantes de Junqueras creen que es posible.

De no ser así, ERC no está dispuesta a asumir el coste electoral en unas autonómicas que supondría avalar sin la compañía de JxCat un Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias

Irrupción de Calvo

En medio de las maniobras de tanteo irrumpió la vicepresidenta en funciones Carmen Calvo, quien desde Cabra emitió un singular mensaje a los partidos independentistas al decirles que ellos también debían velar por los intereses de España: "Toca que todos pongamos por delante a España y por detrás a nuestros intereses y, cuando digo todos, digo también a los partidos independentistas que se presentan a las elecciones generales y que tienen escaños en las Cortes Generales".

Sea como fuere, el empeño de ERC de que JxCat avale la investidura de Sánchez se antoja extremadamente complicado dada la actuación de Quim Torra en su juicio por desobediencia y sus críticas a la Fiscalía recurriendo a las declaraciones de Sánchez sobre el supuesto control por parte del Gobierno del ministerio público. De hecho, en JxCat se valora anticipar las elecciones y no esperar a la inhabilitación de Torra si ERC da curso a la investidura del presidente en funciones, toda vez que en esa tesitura la ventaja del partido republicano en las encuestas quedaría seriamente comprometida.

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