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Vox ultima las listas en Galicia y el País Vasco y renunciará a presentar candidatos a la presidencia

Santiago Abascal asumirá la campaña electoral en ambas comunidades.

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Vox podría dar a conocer esta misma semana las listas electorales con las que va a concurrir a las elecciones de Galicia y el País Vasco del próximo 5 de abril. El partido tiene de plazo hasta el 2 de marzo y está previsto que el Comité Ejecutivo Nacional aborde ambas convocatorias en la reunión semanal que suele celebrar los miércoles o jueves.

Según fuentes del partido, las listas "están prácticamente cerradas" pero la principal novedad es que no habrá un candidato para la presidencia de la Xunta, ni a Lehendakari. Es decir, en el caso de Galicia, presentarán listas en las cuatro provincias sin designar una "cara visible" que ejerza de líder en la comunidad, a diferencia de lo que hacen el resto de partidos. Lo mismo ocurrirá en el País Vasco, donde tienen previsto concurrir en las tres provincias.

De esta forma, primará la marca del partido frente a los candidatos. De hecho, la formación dispone de una estructura provincial en todo el país pero no autonómica, lo que elimina las conocidas como "baronías" políticas, acorde también con su conocida propuesta de eliminar el Estado de las Autonomías.

Fuentes del partido aseguran que es la opción más "realista" puesto que su objetivo es "entrar" en ambos Parlamentos, no ser presidentes. La campaña electoral la asumirá Santiago Abascal, que se repartirá por igual entre ambas regiones, protagonizando actos y mítines similares a los que celebró durante la campaña de las elecciones generales. La implicación del líder del partido da cuenta también de la importancia estratégica que Vox da a estas elecciones.

Objetivo: conseguir representación

El partido es consciente de las dificultades que tiene para logar escaños, tanto en Galicia como el País Vasco, por su discurso centralista, aunque esperan "ser determinantes en Galicia y tener representación en el País Vasco", según dijo su portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros.

El partido resta importancia a las últimas encuestas que no les dan ningún representante y recuerdan lo ocurrido en las elecciones autonómicas de Andalucía, donde los sondeos les situaban muy por debajo de lo que finalmente obtuvieron.

En una entrevista en Libertad Digital poco después de las elecciones del 10-N, el propio presidente del partido, Santiago Abascal, admitía dificultades para que el discurso de Vox "penetre" en regiones donde "el separatismo ha estado más presente" o donde hay "un discurso particularista", como es el caso de Galicia.

Se mostraba sin embargo optimista porque, precisamente, el hecho de tener "porcentajes más bajos" les permite disponer de un gran "margen de mejora" y aseguraba que con los resultados obtenidos en las elecciones generales, Vox habría entrado en los parlamentos de Galicia, el País Vasco y también Cataluña.

El pasado 10-N, la formación consiguió algo más de 114.000 votos en el conjunto de Galicia, sin conseguir escaños, al sumar casi 50.000 por La Coruña, algo más de 14.000 en Lugo, casi 13.000 en Orense y 37.000 en Pontevedra. Tampoco en el País Vasco obtuvieron representación con algo más de 28.000 votos: algo más de 6.000 por Álava, 7.000 por Guipúzcoa y 15.000 en Vizcaya.

La mala relación con Feijoo

Vox es uno de los pocos partidos que lleva en su programa electoral la eliminación del cupo vasco, por lo que su discurso en esta comunidad se centrará, sobre todo, en denunciar las políticas nacionalistas, uno de sus principales activos a nivel nacional.

En Galicia, sin embargo, donde gobierna el PP, las críticas se dirigirán hacia Alberto Núñez Feijoo por su política lingüística, en la línea de lo que denuncian asociaciones como Hablamos Español, y por su discurso regionalista. De hecho, a través de las redes sociales, tanto el presidente de Vox, Santiago Abascal, como algunos de sus principales dirigentes, han sido muy críticos con el presidente gallego llegando a protagonizar duros enfrentamientos a cuenta de este asunto.

Las diferencias entre ambos partidos en esta comunidad se acentuaron después de que Feijoo asegurara que "Vox no tiene cabida en Galicia". El presidente de Galicia es, además, uno de los miembros del PP más críticos con el partido de Abascal y que intenta marcar distancias con ellos.

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