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Paco Vázquez carga contra el nombramiento de Celaá como embajadora en el Vaticano: "Es un desaire y un trágala"

El que fuera alcalde de La Coruña y embajador ante la Santa Sede pone voz al malestar que reina en el cuerpo diplomático y el ala católica del PSOE.

Paco Vázquez carga contra el nombramiento de Celaá como embajadora en el Vaticano: "Es un desaire y un trágala"
El socialista Francisco Vázquez, en una imagen de archivo | EFE

El Boletín Oficial del Estado publica hoy la designación de Isabel Celaá como nueva embajadora de España ante la Santa Sede. Desde que se filtró a la prensa el pasado mes de diciembre, su nombramiento ha causado una gran polémica, habida cuenta de la cruzada que la exministra emprendió contra la enseñanza religiosa mientras estaba al frente de la cartera de Educación.

Hoy, el malestar no sólo es palpable en los círculos eclesiásticos, sino también en el cuerpo diplomático y entre los socialistas que profesan la fe católica. Entre aquellos que se atreven a alzar la voz, destaca Francisco Vázquez, alcalde de La Coruña durante 23 años y exembajador de España en el Vaticano con José Luis Rodríguez Zapatero. "No es la persona más idónea, desde luego. Si no es un desafío, a mi me parece cuanto menos un desaire y un trágala", sentencia sin miramientos.

En conversación con Libertad Digital, el socialista recuerda que Celaá es "la responsable de una ley en la que toda la educación concertada y la enseñanza de la religión, que son dos pilares fundamentales de la libertad religiosa, se han visto conculcados gravemente", por lo que considera que su nombramiento no es el más adecuado para desarrollar una labor que requiere de un perfil conciliador.

Un nombramiento sin precedentes

En este sentido, Vázquez recuerda que los embajadores políticos "deben ser una excepción" y que, cuando se recurre a esta figura en lugar de al diplomático de carrera, la decisión debe estar motivada "o bien porque por su trayectoria tengan una relación estrecha con el país al que van destinados, como sucedió por ejemplo con el nombramiento de Joan Raventós como embajador de Francia, o porque la persona elegida sea la expresión de un deseo de acercamiento".

Él mismo se presenta como el mejor ejemplo de este segundo supuesto. "Zapatero me nombró embajador, en la medida en que entendió que era un socialista católico que no había votado la ley del aborto o el matrimonio homosexual", explica orgulloso. En este caso, insiste, no se da ninguna de las dos circunstancias: "La señora Celaá no tiene una trayectoria de relación con el Vaticano y su recorrido como responsable de Educación no la acredita como una persona próxima a los postulados de la Iglesia".

Según Vázquez, es la primera vez que esto ocurre. "El embajador político del Vaticano siempre ha respondido a estos criterios, en todas las circunstancias. Incluso la República nombró a un destacado católico como Leandro Pita Romero -recuerda, echando la vista atrás-. Esto se rompe con el nombramiento de Celaá".

Cuando le preguntamos a quién hubiera nombrado él, no tiene dudas: "Yo hubiera aprovechado, por ejemplo, la experiencia de una persona como José Bono, que conoce muy bien todo el tema institucional de la Iglesia, etc. O sencillamente hubiera movido el escalafón diplomático, porque España cuenta con grandes profesionales que podrían desarrollar esa labor".

Contrarrestar a Yolanda Díaz

Además, el socialista señala que la designación de Celaá ha supuesto una "desconsideración diplomática grave" desde el primer momento, ya que, tal y como recuerda, se filtró a los medios antes incluso de comunicárselo a Iglesia española y de contar con el visto bueno de la Santa Sede.

"El nombramiento de un nuevo embajador nunca se hace público hasta que se tiene el plácet del Estado al que va destinado", explica Vázquez, que está convencido de que, en este caso, el Gobierno lo hizo "por la urgencia de contrarrestar el impacto de la visita de la vicepresidenta Yolanda Díaz al Papa Francisco".

"Un trágala constante"

En cualquier caso, el socialista denuncia que "el problema no es la señora Celaá, el problema es el trágala que impone el Gobierno desde hace 3 años en los nombramientos, y no solamente de embajadores, sino a todos los niveles". Así, lamenta que muchos de ellos "parece que tienen un carácter de reto, de desafío al adversario", al tiempo que señala que el mejor ejemplo es "la parálisis a la que está sometido el Consejo General del Poder Judicial o el Tribunal Constitucional".

"Es un trágala constante. El Gobierno quiere imponer sus bases ideológicas y nos olvidamos de que es un Gobierno socialcomunista", advierte Vázquez. "Bueno, lo olvidamos en España, porque en el extranjero no lo olvidan", matiza rápidamente Llegados a este punto, el socialista no se resiste a comentar la actualidad internacional para constatar "el desaire" que se ha tenido con el Gobierno de Pedro Sánchez ante el conflicto entre Rusia y Ucrania: "Le han ignorado totalmente, porque evidentemente no es un Gobierno que inspire confianza".

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