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Siete claves que podrían explicar el enorme fracaso de la campaña del PP en Castilla y León

Analizamos por qué el PP se ha derrumbado durante una campaña en la que pasa de rozar la mayoría absoluta a temer incluso perder el gobierno.

Analizamos por qué el PP se ha derrumbado durante una campaña en la que pasa de rozar la mayoría absoluta a temer incluso perder el gobierno.
Alfonso Fernández Mañueco y Pablo Casado en el mitin de cierre de campaña en Valladolid. | EFE

Cuando en una semana de campaña las encuestas de la misma firma demoscópica te dan una caída de más del 3% sin que ningún acontecimiento concreto la explique puedes estar bastante seguro de que algo has hecho muy mal.

Esto es, exactamente lo que le ha ocurrido al PP en estas elecciones en Castilla y León: si tomamos como ejemplo los sondeos de Demoscopia y Servicios que publica OKDiario, vemos que el 31 de enero los populares no llegaban a la mayoría absoluta, pero tenían una cómoda ventaja: un 38,7% del voto y 37 escaños. Una semana más tarde, en la encuesta publicada al límite de la prohibición legal de dar a conocer sondeos, se quedaban en el 35,2% y con 33 procuradores. En ese momento la mayoría absoluta estaba garantizada con Vox, pero dada la tendencia a perder el gobierno regional dejaba de ser algo inimaginable para convertirse en una posibilidad real.

Ese ha sido el desplome con la campaña oficial en marcha, pero es que, además, a mediados de enero y en otro sondeo de la misma firma Mañueco llegaba al 40% de intención de voto y se quedaba a sólo un procurador de la mayoría absoluta. La caída se acerca peligrosamente al desastre y, según los trackings a los que ha tenido acceso Libertad Digital, los populares no han dejado de bajar en los últimos días.

¿Cómo puede explicarse este derrumbe? Vamos a proponer siete claves que quizá arrojen algo de luz sobre lo ocurrido.

1. El PP pierde su duelo directo con Vox

Lo cierto es que, efectivamente, no ha habido ningún acontecimiento concreto único al que se pueda achacar esta caída, ningún gran escándalo o noticia que pueda explicar el desplome. Tampoco el desempeño de otros partidos nos ofrece una clave completa: Vox ha mejorado sus expectativas, pero no tanto como las ha bajado el PP; el PSOE no ha subido en intención de voto y se mantienen cerca del 29% tal y como estaban al inicio de la campaña; y los que sí han mejorado con fuerza son las distintas candidaturas regionalistas, pero ningún análisis atribuye todo su impulso al desgaste de los populares.

En conversación con Libertad Digital el responsable de una de las empresas demoscópicas que ha seguido la campaña apuntaba que no ha habido, por ejemplo, cambios significativos en el índice de participación desde que han empezado a hacerse encuestas, pero sí señala un elemento que en parte ha podido contribuir a la caída en intención de voto de los populares: en todos los enfrentamientos directos con otros partidos por el voto de los indecisos el PP está más o menos empatado, pero en el caso de aquellos que dudaban si votarles a ellos o a Vox es este partido el que se está llevando el gato al agua en una proporción de ocho a dos.

Esto nos lleva a una de las claves que sin duda está marcado esta campaña: la gestión del PP de su relación con Vox, uno de los elementos que está claro que más nerviosos pone a los miembros la dirección popular que les lleva a filtraciones rocambolescas, que poco después tienen que ser desmentidas por el propio Fernández Mañueco.

A este respecto, un dirigente popular con experiencia en campañas electorales asegura que "las llamadas a unificar el centro derecha no suman, restan" y que al electorado de este espectro ideológico "no le animas a coger la papeleta" del PP con mensajes de este tipo, sino con una apelación "clara y directa" a lo que está en juego en cada una de las convocatorias electorales.

Además, apunta que en esa confrontación, los populares se enfrentan a un problema de difícil solución: "Nuestra pugna con Vox no es en igualdad de condiciones, ellos están todavía en una fase de cortejo, todavía no han defraudado a nadie, en los momentos clave han estado ahí", mientras que el PP tiene mucha más historia "y tenemos que explicarnos mucho más".

2. Expectativas altas, explicaciones difíciles

Otro político popular que nos pide también permanecer en el anonimato cree que una parte importante del problema que está viviendo el PP es que se generaron "unas expectativas muy altas" tras la convocatoria electoral, en parte por las propias encuestas que al principio iban muy bien, en parte porque se vendió que obtener un gran resultado era más sencillo de lo que realmente es.

Además, según nuestro interlocutor, en Castilla y León después de el primer momento de efervescencia electoral tras la convocatoria, el PP se ha encontrado con un problema: el debate sobre si la convocatoria electoral estaba lo suficientemente justificada. En su opinión el mensaje de los populares sobre la necesidad de convocar "no ha calado" y eso ha contribuido a "desinflar" el entusiasmo inicial.

El problema de estas expectativas es que instalan una "percepción" que puede hacer que un buen resultado sea interpretado por la opinión pública y los medios como uno malo "y que algunos medios lo vendan como un fracaso".

3. Una campaña, dos discursos

Un tercer experto, también del PP, nos señala que la campaña popular ha sufrido una duplicidad de discursos que al final no ha ayudado a atraer al electorado. "La dirección nacional –nos dice– ha ido modificando los mensajes que iba proponiendo la regional".

Nos da un ejemplo al mismo tiempo concreto y genérico: "Mientras desde Castilla y León el tono de la campaña ha querido ser cauto, desde la nacional ha sido permanentemente echar las campanas las vuelo, dar las elecciones por ganadas y hablar de cómo eso llevaría a Casado a Moncloa".

El problema es que, obviamente, la atención mediática que atrae la dirección nacional del PP es mucho mayor de que la que es capaz de generar el partido de Castilla y León, por lo que el resultado ha sido que ese mensaje ha calado mucho más en un votante al que todo indica que no ha logrado motivar.

Además, esta presencia del mensaje nacional puede, según muchos analistas, haber opacado las propuestas más locales o regionales que, al fin y al cabo, pueden interesar más en unas elecciones para una administración autonómica.

4. Una pasada de frenada

Dos de los expertos consultados dentro del propio partido señalaban también como un error la explosiva en campaña del partido tras las ya famosas declaraciones de Alberto Garzón sobre la carne española.

"Fue un penalti en el primer minuto del partido –explica uno de ellos recordando que las declaraciones de Garzón llegaron justo después de la convocatoria electoral– pero a partir de ahí la respuesta ha sido muy exagerada, se ha incidido permanentemente en lo rural y Castilla y León es mucho más que eso, no todo es rural hay industrias importantes y algo más de la mitad de la población vive en ciudades".

5. ¿Demasiado protagonismo de Casado?

No pocos análisis se preguntan si Pablo Casado no ha asumido demasiado protagonismo en una campaña en la que obviamente él no es el candidato. Ninguna de las fuentes consultadas ha querido afirmar que la presencia del líder popular haya sido contraproducente, aunque alguno si cree que quizá ha asumido un papel más importante de lo que le correspondía. "En Madrid Casado estuvo en un montón de actos, pero el foco mediático estaba permanente en Díaz Ayuso porque su capacidad de generar impacto es increíble". Obviamente, ese no parece ser el caso de Fernández Mañueco.

"Hay momentos en los que determinada gente puede darte un plus", nos dice otra persona del partido señalando los pocos actos a los que estaba invitada Díaz Ayuso hasta estos últimos días de campaña, algo de lo que el propio Mañueco parecía presumir este viernes en una entrevista en El Mundo, pese a que ha sido el propio líder castellanoleonés el que le ha pedido a la madrileña que vuelva para los últimos actos de la campaña, una presencia que no estaba prevista.

"No sabría decirte si Casado resta en una campaña", asegura dubitativa una de nuestras fuentes, que con su frase intentando evitar una crítica directa casi afirma con rotundidad que aunque quizá no reste, lo que está claro es que no suma.

6. Un batacazo anímico

Por último, otra de las personas a las que hemos consultado señalaba una quinta clave que, aunque haya tenido una influencia muy intangible, en su opinión sí ha impactado de lleno en la campaña popular: el show de la aprobación de la reforma laboral gracias al voto de un diputado popular, Alberto Casero, además estrecho colaborador del secretario general del partido.

Más allá de las evidentes tropelías legales de Meritxell Batet, lo cierto es que la votación del pasado 3 de febrero podría haber sido un gran éxito para la oposición y para el PP, que había mantenido su voto en contra de la norma pese a las muchas presiones, pero acabó convirtiéndose en un fiasco y en un nuevo rifirrafe legal que, de resolverse a favor de los populares, lo hará dentro de mucho tiempo.

7. Problemas de calidad

Finalmente, un observador objetivo de la campaña popular habrá podido detectar algunos errores que son impropios de un partido con los recursos que tiene el PP y que han convertido algunos actos en carne de meme.

No nos referimos a que el contendido del acto fuese mejor o peor, sino a aspectos técnicos que hoy en día cobran singular importancia al quedar los errores o los problemas perennemente expuestos en las redes sociales.

Un ejemplo de esto han sido alguna comparecencias de Casado en vídeo que incomprensiblemente parecían transcurrir ante un croma cuando el protagonista estaba, al menos en teoría, frente a un escenario real; y llamativo ha sido un detalle que no tiene mayor importancia pero que revela la existencia de dos campañas paralelas y muy poco coordinadas entre ellas: el hecho de que el líder nacional y el regional publicasen sendas fotos prácticamente idénticas en Instagram con la misma niña regalándoles a ambos el mismo dibujo.

instagram-casado-manueco.jpg

En cualquier caso, lo más probable es que los últimos escaños de varias provincias se jueguen en márgenes de unos pocos cientos de votos y, si en la noche electoral el PP consigue sobreponerse a las encuestas y obtiene una victoria más holgada de lo previsto, todo esto se olvidará… O no, puede que aunque Mañueco logre la ansiada "mayoría suficiente", lo que se antoja simplemente imposible a sólo unas horas de la apertura de las urnas, esta pase a la historia como un ejemplo de cómo no debe hacerse una campaña electoral, qué otra cosa puede decirse de empezar con 40 diputados y acabar más cerca de la treintena de que de la cuarentena.

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