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La Asamblea por una Escuela Bilingüe en Cataluña, candidata al Premio Princesa de Asturias de la Concordia

La candidatura, promocionada por Álvarez de Toledo, cuenta con el apoyo de Isabel Díaz Ayuso, Alfonso Guerra y Mario Vargas Llosa, entre otros.

La candidatura, promocionada por Álvarez de Toledo, cuenta con el apoyo de Isabel Díaz Ayuso, Alfonso Guerra y Mario Vargas Llosa, entre otros.
Manifestación en contra de la imposición lingüística en Cataluña. | Facebook

El pasado 15 de febrero se formalizó la candidatura del Premio Princesa de Asturias de la Concordia para la Asamblea por una Escuela Bilingüe en Cataluña (AEB). Sus promotoras, la diputada del PP por Barcelona Cayetana Álvarez de Toledo y la responsable de programación del CLAC (Centro Libre de Arte y Cultura) Paula Añó Santiago, contaron con los apoyos y avales de figuras muy reconocidas dentro del ámbito cultural y político español, entre las que destacan el premio Nobel Mario Vargas Llosa, el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra, la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso, o los escritores Andrés Trapiello, Félix de Azúa, Fernando Savater y Félix Ovejero.

La AEB fue creada en 2013 por Ana Losada y José Domingo con el objetivo de reclamar a las instituciones que garanticen la neutralidad ideológica de los centros educativos en Cataluña y, singularmente, el derecho de los alumnos a recibir una enseñanza en sus dos lenguas oficiales: el catalán y el castellano.

En buena medida, gracias al trabajo de la AEB —su generoso apoyo a las familias afectadas, sus ímprobos esfuerzos para concienciar a la opinión pública y su decidida acción ante la Justicia—, el Tribunal Supremo decidió (en noviembre de 2021) no admitir a trámite el recurso presentado por la Generalidad contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que en 2020 le obligó a ofrecer un mínimo de 25% de clases en castellano. La decisión del Tribunal Supremo pone fin a décadas de imposición del catalán y garantiza la enseñanza en castellano en todos y cada uno de los centros educativos en Cataluña. Es una victoria de la concordia frente al sectarismo, la impunidad y la exclusión.

La labor de la AEB trasciende a la defensa de los derechos lingüísticos. La suya ha sido una batalla paciente, perseverante, pacífica y heroica, en el sentido más hondo y sobrio de la palabra, en aras de la concordia. No puede haber concordia cuando se desprecia la existencia del diferente. No puede haber concordia cuando se conculcan los derechos civiles de una parte —en este caso, más de la mitad— de la población. No puede haber concordia cuando se incumple sistemática e impunemente la ley, y menos por motivos identitarios. Y, desde luego, no puede haber concordia cuando una parte de la sociedad vive en silencio por temor a ser señalada.

La actitud vigorosa y desafiante de la AEB —alejada de cualquier resignación, incluso del mero concepto de resistencia— es una esperanza para miles de padres, un ejemplo para millones de ciudadanos en toda España y, también, una oportunidad para restaurar el principio de la realidad en Cataluña.

Al reivindicar el bilingüismo en la escuela, la AEB ha desmontado una de las ficciones que de forma más perversa ocultaban la realidad social de Cataluña. Ni identitariamente homogénea, ni ideológicamente monolítica: Cataluña es tan diversa como el conjunto de España. Y su diversidad merece exactamente el mismo respeto y reconocimiento. En tiempos marcados por la cinismo o el desistimiento, la AEB es, también, un ejemplo de coraje y movilización.

Su defensa de la concordia lingüística ha llegado hasta las más altas instituciones europeas, donde su causa ha merecido atención y seguimiento. En España, su valentía ha tenido, además, la doble fuerza de la lección y del emplazamiento. Durante demasiado tiempo, asociaciones como la AEB han tenido que defender los derechos democráticos de los ciudadanos sin apenas apoyo material o moral. Ni el Estado, ni los poderes públicos, ni los partidos políticos, ni las élites económicas y sociales españolas han prestado a la causa de la libertad en Cataluña el respaldo que merecía.

La AEB ha tenido que lidiar con el hostigamiento nacionalista prácticamente en solitario. Ha defendido los derechos civiles y el cumplimiento de la Ley sin más recursos que las convicciones y el coraje de sus fundadores y de las familias que un día decidieron romper su silencio. La AEB es un triunfo de la razón y un ejemplo de la mejor sociedad civil. Es la voz de aquellos que no se resignan a ver cómo los derechos democráticos y la legalidad son despreciados, y la conciencia moral de una sociedad muchas veces presa de la apatía y la sumisión. Sobre todo, es la esperanza de una Cataluña reconciliada con la concordia y de una España sin lagunas democráticas.

La lista de avales y apoyos de los que goza la candidatura es la que sigue:

Albert Boadella

Alberto González Troyano

Alfonso Guerra

Andrés Trapiello

Andreu Jaume

César Antonio Molina

Dolors Caminal

Félix de Azúa

Félix Ovejero

Fernando Savater

Fernando Múgica Heras

Inés Arrimadas

Isabel Díaz Ayuso

Jon Juaristi

José Luis Pardo

Maite Pagazaurtundúa

Mario Vargas Llosa

Miriam Moreno

Pablo de Lora

Ramón Tamames

Toni Cantó

Xavier Pericay

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