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Los editores de libros de texto también plantan cara al Gobierno: "No vamos a caer en el absurdo"

El presidente de ANELE, José Moyano, arremete duramente contra los nuevos currículos y advierte del "caos" que está generando su "incompetencia".

El presidente de ANELE, José Moyano, arremete duramente contra los nuevos currículos y advierte del "caos" que está generando su "incompetencia".
José Moyano, presidente de ANELE | ANELE

Tras la polémica desatada a raíz de la publicación de los nuevos currículos educativos elaborados por el Gobierno, padres, profesores y alumnos ponen el foco ahora en los siguientes eslabones de la cadena: las comunidades autónomas -que tienen cierto margen de maniobra para modificar los puntos más controvertidos- y los editores de libros de texto, que son los que, en último término, deberán plasmar sobre el papel los cambios normativos que cada región apruebe finalmente. Sin embargo, éstos últimos ya advierten de que, precisamente por el revuelo suscitado, es posible que no lleguen a tiempo, ya que casi todas las comunidades han optado por revisar la propuesta de Educación.

"Que los niños amen los algoritmos y los quieran nos parece magnífico, pero me parece que es una gilipollez, hablando mal y pronto. Lo que hay que hacer es aprender a operar con las matemáticas", sentencia José Moyano, presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (ANELE). Con más de 35 años de experiencia a sus espaldas, este editor lamenta que todas estas cuestiones estén retrasando más si cabe un proceso que, si algo pone de manifiesto, es la "incompetencia" de nuestros gobernantes.

Sin libros para el próximo curso

"No sé por dónde empezar para explicar el caos al que nos están sometiendo. El principal culpable es el Gobierno, que aprobó la ley en 2020 y, en lugar de tener listos los decretos en el 2021, los ha publicado hace nada", explica. A su juicio, lo que tenía que haber hecho el Ejecutivo es acordar una moratoria de un año y que la Lomloe no se empezase a aplicar hasta el curso 2023/2024. Al no hacerlo, el descontrol es más que evidente.

"Ayer, por ejemplo, se cumplía el plazo dado por una comunidad para que los profesores eligieran y prescribieran los libros para el año siguiente y he tenido que mandar una carta a la consejera para decirle que modifique esa instrucción, porque ya me dirá cómo vamos a tener los libros para que elijan los profesores si todavía no tenemos los currículos definitivos", se pregunta Moyano, que revela que incluso hay una región que ya le ha advertido de que no tendrá lista su normativa hasta 2023.

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Libros de texto de 3º de ESO

Lo peor, Bachillerato

"Esta inseguridad e incertidumbre no se produciría en ningún otro país civilizado, y que esto suceda con una ley tan importante como es la de Educación genera cuanto menos asombro y perplejidad", denuncia el presidente de ANELE visiblemente indignado. Según defiende, el caos es extensible a todos los niveles, pero "en Bachillerato clama al cielo, porque es gente que se está jugando sus pruebas de acceso a la universidad" y la mayor parte de las comunidades ni siquiera han podido sacar todavía la normativa necesaria para organizar los cursos del año que viene: "Se están abriendo los plazos en los institutos para que los niños se inscriban en unos bachilleratos que ni siquiera sabemos si van a poder existir".

Precisamente por eso, asiste con asombro a la pasividad de muchos de los actores implicados: "Tenemos 18 consejos escolares, un Consejo de Estado, un Ministerio, conferencias sectoriales, reuniones de inspectores, federaciones de padres, sindicatos… Y aquí nadie dice nada, cuando esto es todo un despropósito".

El "absurdo" currículo del Gobierno

Su labor no es tarea fácil. Cada vez que hay una nueva ley -y ésta es la octava reforma educativa en democracia-, los editores han de rehacer todos los libros y materiales de enseñanza. En esta ocasión, muchos se preguntan cómo van a ser capaces de plantear las matemáticas desde un "sentido socio-emocional" o cómo van a incluir la perspectiva de género en todas y cada una de las asignaturas.

"Los equipos tienen muchos recursos y mucha experiencia en respetar los principios y orientaciones pedagógicas y didácticas, pero no vamos a caer en el absurdo. Evidentemente, estamos centrados en un nuevo currículo competencial, pero lo que no se puede ser es competentemente un incompetente. Tienes que ser competente sabiendo algo -advierte Moyano-. Aquí se centran en tres cuestiones: competencias, igualdad de género e inclusión, y se creen que con eso ya se arregla todo el proyecto curricular, pero no es así".

Así, el presidente de ANELE explica que "hay que visibilizar todas las aportaciones que han hecho grandes mujeres como Marie Curie, que es un referente, pero lo que no podemos es obsesionarnos con desdoblar el lenguaje en niños y niñas o musulmanes y musulmanas, porque eso ya es llegar a la estupidez".

Un planteamiento "antipedagógico"

Según defiende, hoy en día, los libros de texto están superados por "proyectos editoriales mucho más completos" en los que se pueden utilizar todo tipo de recursos para trabajar muchos de los valores trasversales que propone el Gobierno. Sin embargo, advierte de que ideologizar la enseñanza "es lo peor que le puede pasar a un país" y que los profesores "son los primeros que ya no hacen caso a planteamientos que exceden del sentido común".

"Se va a respetar la normativa, pero los editores no vamos a caer en un juego que es antipedagógico", resume Moyano, que explica que una de las cosas a las que se opusieron fue a la desaparición de la enseñanza cronológica de la Historia que plantea el Gobierno y ante la que ya se han revelado varias comunidades autónomas con Madrid a la cabeza.

"Yo la Historia solo la puedo entender cronológicamente. ¿Cómo voy a hacer una referencia a la identidad de nuestro país si no conozco cómo se han desarrollado los acontecimientos desde la época fenicia, cómo ha sido el Imperio romano, y luego Al-Andalus, la Edad Media o el Renacimiento? Es que no acabo de alcanzar a entenderlo", se pregunta Moyano que, además, advierte de lo fácil que puede ser manipular a un pueblo, al obviar ciertos acontecimientos. "Sólo hay que mirar a Filipinas. Si no estudian en Historia todo lo que ha sucedido con la familia Marcos y hace 35 años que todo esto desaparece de los libros de texto, puede darse la circunstancia de que elijan a un genocida", advierte el presidente de ANELE.

Con todo, Moyano no esconde su indignación, ni con la reforma, ni con el Gobierno, "Se da la paradoja de que queremos cambiar a un currículo competencial, cuando los que tienen que ponerlo en marcha son unos incompetentes", lamenta. Por eso, se suma a todos aquellos que reclaman una ley educativa elaborada por profesionales y que no cambie cada vez que lo hace el Gobierno: "No se puede consentir que se utilicen las normativas para imponer una ideología que no aporta nada la Educación".

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