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El intento de Sánchez de enviar a Marruecos a un comisario que vigile su espionaje choca con Rabat

El régimen alauita veta al hombre de confianza de Fernando Grande-Marlaska como responsable de seguridad de la Embajada.

El régimen alauita veta al hombre de confianza de Fernando Grande-Marlaska como responsable de seguridad de la Embajada.
Sánchez, en el mausoleo de Mohadem V. | EFE

"No es el perfil adecuado". Se trata de un mensaje extraoficial. Pero categórico. Y es el que ha remitido Rabat al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska tras conocer que el nuevo responsable de seguridad de la Embajada española en Rabat va a ser el actual comisario general de Extranjería, Juan Enrique Taborda Álvarez. Marruecos prefiere un policía procedente de la Comisaría General de Información, una forma suave de mostrar su incomodidad por el deseo de Pedro Sánchez de enviar a un comisario totalmente afín en plena crisis del espionaje y después de que la evidencia apunte a que los datos extraídos del móvil de Sánchez pueden haber acabado en Rabat.

Moncloa está preocupada por el acceso al móvil de Pedro Sánchez. Fue infectado con el sistema Pegasus y todo apunta a que el autor del espionaje fue Marruecos. Por ello, el ministro del Interior planeó el envío a Marruecos de uno de sus comisarios más leales con el cargo de consejero de Interior. El elegido es el actual comisario de Extranjería y Fronteras, una persona de la máxima confianza del Gobierno de España. De Grande-Marlaska. Y, por lo tanto, de Pedro Sánchez.

El curso de los acontecimientos empieza a ser difícil de explicar para Sánchez. El presidente permitió la entrada del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en España. La crisis con Marruecos fue inmediata. El móvil del presidente fue intervenido. Y meses después, regalaba el Sáhara a Marruecos.

Pero los nuevos acontecimientos son igualmente esclarecedores. Porque Sánchez está dispuesto a enviar una persona de máxima confianza para controlar esa información extraída. Por ello, necesita gente fiel. Y Fernando Grande-Marlaska ha intervenido.

El ministro quiere sustituir a Francisco Moñuz, actual consejero de Interior adscrito a la Embajada de España en Rabat. Y lo quiere hacer para poner en su lugar a su fiel Juan Enrique Taborda Álvarez, actual comisario general de Extranjería y Fronteras.

Es uno de los cargos policiales más próximos a Marlaska. Él fue nombrado por el Gobierno de Pedro Sánchez al frente de uno de los puestos policiales más delicados: Comisario General de Extranjería y Fronteras, cargo al que ascendió en noviembre de 2018. Su paso no ha sido pacífico: Arguineguín, saltos históricos a la valla de Melilla, invasión de 10.000 inmigrantes ilegales en Ceuta, incremento sin pausa del número de pateras llegadas a Canarias, etc.

Pero todo ello da igual. Este comisario general forma parte de la Junta de Gobierno de la Policía Nacional del actual ministro y forma parte del grupo más cercano al director de la Policía Nacional, Francisco Pardo Piqueras, mando político igualmente de la máxima confianza del PSOE.

Pero Marruecos ha visto la jugada. Y no la comparte. Prefiere a otro policía de la Comisaría General de Información.

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