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Los filósofos, horrorizados con los nuevos libros de texto que tachan a Aristóteles y Platón de "machistas"

Denuncian que se trata de un "anacronismo" que roza lo "ridículo", al igual que pretender que se hable de mujeres filósofas en épocas que no existían.

Denuncian que se trata de un "anacronismo" que roza lo "ridículo", al igual que pretender que se hable de mujeres filósofas en épocas que no existían.
Gustavo Bueno, José Sánchez Tortosa, Gabriel Albiac y Fernando Savater | Archivo

Los borradores de los nuevos currículos educativos -y los propios currículos presentados posteriormente- ya advertían de que la perspectiva de género iba a estar muy presente en todas las asignaturas. Sin embargo, los libros de texto que las editoriales han empezado a poner sobre la mesa superan con creces los peores presagios de la comunidad educativa.

"El ámbito de la estupidez humana es infinito y no hace más que progresar", sentencia el filósofo Gabriel Albiac tras ojear los manuales de 1º de Bachillerato de esta materia. Los epígrafes sobre "la discriminación de la mujer en la historia de la Filosofía" o la "misoginia" de los filósofos inundan las páginas de los nuevos libros publicados por editoriales como Mc Graw Hill, Oxford o Diálogo, donde incluso se plantean ejercicios para que los alumnos detecten "cuándo los filósofos piensan mal".

Así, en lugar de centrarse exclusivamente en la trascendencia de sus respectivas obras, los manuales hacen hincapié en frases que vendrían a demostrar el "machismo" de Platón ("Las almas son, en origen, masculinas. Las que viven de forma indigna se reencarnan como mujeres"), Aristóteles ("El macho es por naturaleza superior y la hembra inferior"), Tomás de Aquino ("Como individuo, la mujer es un ser débil y defectuoso"), San Agustín ("El jefe de la mujer es el hombre") o Maquiavelo ("Con la mujer es mejor ser violento que ponderado para conservarla sumisa"), entre otros.

La distorsión del "anacronismo"

"Lo primero que se enseña en Filosofía es no utilizar jamás un término fuera de su ámbito histórico y el término ‘machismo’ no existe hasta un ámbito relativamente reciente -recuerda Albiac-. No se le puede pedir a Platón, ni Aristóteles, ni a Anaximandro ni a Heráclito que hablen de las mujeres en términos que solamente empiezan a generarse a partir del siglo XVIII".

El filósofo coincide con sus colegas en que lo que plantean los nuevos libros de texto es así un "anacronismo" que, por definición, en simple y llanamente "absurdo", puesto que es evidente que los antiguos no tenían la misma concepción de la mujer que se tiene hoy en día. "Es que es ridículo. Es como si dijéramos que qué tonto era Aristóteles que, en vez de coger un automóvil, iba andando o en burro… ¡Pues claro! Es que entonces no había otra cosa -apunta Fernando Savater-. Precisamente gracias a que unos pensaron unas cosas, los demás afortunadamente hemos pensado otras".

Confundir obra y autor

Para el profesor José Sánchez Tortosa el mayor defecto de los nuevos manuales radica en la confusión entre autor y obra. "El hecho de que Quevedo fuera un ser personalmente despreciable no modifica un ápice la grandeza de su obra literaria, ¿no? Pues en Filosofía debería pasar lo mismo y, sin embargo, a Aristóteles se le repudia por ser esclavista, cuando no había nadie que no lo fuera en aquel momento", lamenta. Por eso, teme que el anacronismo del que hacen gala los nuevos libros termine por emborronar "los estudios de los sistemas o escuelas filosóficas, que es de lo que se trataría".

De hecho, denuncia que, en algunos casos, incluso "se distorsiona cuando no se falsea la realidad". Y para muestra, un botón: "Estamos viendo que se critica a Platón y se olvida que, en La República, en el siglo IV a.C., él ya proponía una misma enseñanza para hombres y mujeres".

El "ridículo" de la paridad

Otro de los aspectos que más irrita a los filósofos es la obsesión del Gobierno -y de los "progres" en general- de querer imponer que tanto en ésta como en otras materias se hable del mismo número de autoras que de autores, algo que ya se reclamaba en el Breve decálogo de ideas para una escuela feminista, publicado en 2018 por CCOO.

"Pues habrá que inventárselas, porque no las hay. ¿De dónde se sacan? -se pregunta Gustavo Bueno-. Se quieren buscar unos criterios de igualdad que son francamente imposibles y que llegan al ridículo". En este sentido, el hijo del reconocido filósofo denuncia, por ejemplo, que se llegue a poner a la misma altura que Sócrates, Platón o Aristóteles a Aspasia de Mileto, "una mujer que se lio con Pericles y que tenía una casa de rameras frecuentada por ociosos atenienses que se dedicaban a cuestiones filosóficas".

"Que se la presente como ejemplo y que se pretenda que los estudiantes de Bachillerato se identifiquen con ella es una cosa delirante, porque de Aspasia de Mileto tampoco se puede deducir el papel de la mujer en la cultura y la filosofía griega", advierte Bueno, para que el que todo esto se traduce en un "adoctrinamiento en estupidez e infantilismo".

En esta misma línea, Albiac insiste en que es lógico que no se hable de filósofas en aquella época, "sencillamente, porque el ámbito en el que Grecia sitúa a sus mujeres no es el ámbito discursivo". Querer hacerlo, por tanto, supone un "narcisismo intolerable en el ámbito académico, que es proyectar tus propios deseos sobre la realidad".

Todo por el márketing

Por lo que respecta a la responsabilidad de los editores. el filósofo lo tiene claro: "Lo que buscan es algo perfectamente lógico: rentabilizar su mercancía. Y, para ello, se atienen estrictamente a lo que el mercado les reclama, como se atiene cualquier otro sector".

Sánchez Tortosa coincide plenamente. "Hay que planteárselo en términos de márketing. Ellos diseñan sus productos para obtener el mayor número de ventas y lo hacen como creen que van a tener más posibilidades, por lo menos en determinados contextos o regiones. Y esto es importante -recalca el profesor-, porque aquí, en Madrid, o en Castilla y León, igual no se meten en esas cuestiones, pero en otros lugares, sí, y hay editoriales que van un mercado concreto, y creen que ese producto va a encajar mejor en las expectativas o en la demanda de este tipo de clientes".

Aun así, el docente -que, además de dar clase en la Universidad Complutense, también imparte Filosofía en un instituto de Madrid- cree que el impacto va a ser "relativo", porque muchos profesores, entre los que se incluye, no usan libros de texto en Bachillerato. "Obviamente varía mucho de unos a otros, pero muchas veces, incluso aunque se utilice, ni siquiera es una lectura fiel, sino que se usa como mero recurso para leer algún texto concreto, y no creo que los alumnos, dada su afición promedio por la lectura, devoren estos libros en sus ratos de ocio", ironiza.

La misma esperanza tiene Gustavo Bueno, aunque de sus palabras se deduce el hartazgo por el reiterado maltrato a la asignatura de Filosofía. "Tal y como está el panorama, casi sería mejor que la quitaran -dice entre risas que esconden resignación e indignación a partes iguales-. La única utilidad que vemos ahora mismo a la asignatura es que se mantenga el cuerpo de profesores".

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