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La falta de control policial convierte a los aeropuertos españoles en un "coladero" de secuestros parentales

La Asociación Niños Sin Derechos (NISDE) denuncia que nadie comprueba si, como marca la ley, éstos viajan con el consentimiento de ambos progenitores.

La Asociación Niños Sin Derechos (NISDE) denuncia que nadie comprueba si, como marca la ley, éstos viajan con el consentimiento de ambos progenitores.
Una de las comisarías de Policía en el aeropuerto de Madrid-Barajas | Flickr/CC/Juanedc

Tras el caso de María Sevilla, han sido numerosas las madres separadas que han saltado a la luz por secuestrar a sus hijos amparándose en denuncias falsas contra sus exparejas. Las últimas, como Verónica Saldaña o Paola Amador la madre de la pequeña Alena, desaparecida recientemente en Tenerife— han recurrido a Suiza, país conocido por dificultar las extradiciones a nuestro país.

Lo llamativo es la aparente facilidad con la que salen de nuestro país, algo que Javier Somoza, presidente de la Asociación Niños Sin Derechos (NISDE) achaca sin dudar a la falta de control de los aeropuertos españoles. "Son un auténtico coladero", denuncia en declaraciones a Libertad Digital.

A priori, cualquier español que viaje a un país incluido dentro del llamado espacio Schengen puede hacerlo sin necesidad de pasar ningún control policial. El único requisito para coger un avión es tener el DNI o pasaporte en regla. El problema reside en la vista gorda que, según NISDE, se hace a la hora de comprobar quién viaja con el menor, una tarea que corresponde tanto a las aerolíneas, como a las fuerzas de seguridad que se encargan de comprobar los documentos cuando el destino así lo requiere.

Lo que dice la ley

Al margen de que muchos convenios reguladores citan expresamente la prohibición de viajar al extranjero sin el permiso de uno de los progenitores, desde el año pasado, la nueva redacción del artículo 225 bis del Código Penal aclara que se considera secuestro cualquier traslado del menor fuera de su lugar de residencia habitual "sin consentimiento del otro progenitor", con independencia de que tenga o no su custodia.

Precisamente por eso, Somoza advierte de que "se debería controlar sistemáticamente que todos los menores que cogen un vuelo lo hacen con sus dos progenitores o, en su defecto, con el consentimiento de aquel que no viaja con ellos". La realidad, sin embargo, es que nadie se encarga de dicho control, ni las aerolíneas, ni las fuerzas de seguridad.

La Policía reconoce la falta de control

"No hay un registro de personas divorciadas y para sacar el pasaporte de un menor ya es necesario el consentimiento de ambos, así que, si los niños tienen pasaporte, no se les pide nada más", explican desde el departamento de Prensa de la Policía, donde tratan de justificarse alegando que, en cualquier caso, "los agentes están formados para detectar si hay alguna actitud sospechosa".

Somoza desmonta esta explicación: "El pasaporte de un menor dura de 2 a 5 años. Es posible que, en el momento de hacerlo, no veas ningún problema y des tu consentimiento, pero puede que, pasado un tiempo, la situación sea radicalmente distinta". A ello se suma que para viajar a cualquier país europeo es suficiente con el DNI y, en ese caso, ni siquiera se solicita el permiso de ambos progenitores.

"Para solucionar este asunto tendría que haber una instrucción específica a policías y guardias civiles que están en la frontera, porque ellos no son expertos jurídicos y es más que probable que no tengan ni idea del artículo 225 bis, así que, si nadie les da la orden, no se van a poner a indagar nada, y menos en verano. Y el problema es que es precisamente en estas fechas cuando hay una eclosión de casos", lamenta el presidente de NISDE.

Reunión con AENA

Ante esta inquietante situación, la Asociación Niños sin Derechos ya se ha puesto manos a la obra para tomar cartas en el asunto. Curiosamente, sin embargo, su primer interlocutor no será el Ministerio del Interior. "Hace un mes que nos dirigimos al secretario de Estado por otro asunto y ni siquiera nos ha respondido —alega Somoza—, así que nuestra intención es reunirnos con AENA para hacerles ver que una parte importante del control de fronteras lo tienen ellos".

Su estrategia da buena cuenta de la escasa confianza que, en este sentido, ofrece el Gobierno. En cualquier caso, esperan que sea en ese otro encuentro, al que acudirán acompañados de dos juezas de la Asociación Profesional de la Magistratura, el que realmente sirva para algo.

"No es tan complicado. Lo importante, que es el cambio legislativo, ya está hecho. Lo único que hay que hacer es verificar que el menor viaja con los dos progenitores o que, en su defecto, cuenta con el consentimiento escrito de aquel que no está presente —explica Somoza—. A AENA lo que vamos a solicitar es que obligue a los pasajeros a recoger la tarjeta de embarque de los menores en el mostrador para que sea ahí donde se les exija la documentación pertinente".

"Es un cachondeo"

La petición no es baladí, ya que cualquiera que haya viajado con menores de 14 años —que ni siquiera necesitan tener DNI—, habrá comprobado que, en muchas ocasiones, tampoco se pide a sus acompañantes el libro de familia que demuestre que son sus padres. Las prisas en la puerta de embarque suelen ser las culpables. De ahí la conveniencia de establecer otro punto de control previo.

"Parece mentira, pero hasta países como Rumanía tienen un mejor control de fronteras que España. Aquí es un cachondeo. Tú puedes comprar un billete a un menor por internet, facturar y embarcar sin que nadie te pida nada".

El caso del socialista Pedro Llorente

La ausencia de controles exhaustivos es especialmente preocupante cuando la sustracción tiene como destino países con los que España no tiene firmados convenios de colaboración o que son conocidos precisamente por no respetar las normas internacionales, ya que recuperar a los menores se convierte en misión imposible. Entre ellos, destaca Rusia, debido al gran número de matrimonios que existen en nuestro país en los que uno de los progenitores cuenta con esta nacionalidad.

Ese es precisamente el caso de Pedro Llorente, el socialista que el pasado mes de junio denunció el secuestro de sus hijos por parte de su exmujer rusa. Elena se llevó a los menores tras una discusión sobre las vacaciones que le correspondían a cada uno, pero teme que ya no tengan billete de vuelta. De hecho, ya en el año 2010, cuando su hija pequeña ni siquiera tenía un año, hizo lo mismo y no regresó hasta seis años después.

"En Barajas, la Policía tendría que haberles pedido el documento que demostrase mi consentimiento y es evidente que nadie lo hizo, a pesar de que la Fiscal se haya escandalizado diciendo que eso es imposible. Pues sí, es posible, porque la propia Policía es la que me ha confirmado que está en Rusia con mis dos hijos", denuncia Llorente.

Con todo, Llorente ya ha recurrido al Defensor del Pueblo —cargo que ostenta su compañero de partido Ángel Gabilondo— para que tome cartas en el asunto. De momento, sin embargo, no hay constancia de ninguna actuación al respecto.

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