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Del espectáculo de Calvo y Rosell al plantón a los jueces: así fue la tensa visita de la misión europea de Igualdad

PSOE y Podemos pierden los papeles durante el viaje de la delegación del Parlamento Europeo que venía a examinar la polémica ley del sólo sí es sí.

PSOE y Podemos pierden los papeles durante el viaje de la delegación del Parlamento Europeo que venía a examinar la polémica ley del sólo sí es sí.
Victoria Rosell, flanqueada por Irene Montero y Ángela Rodríguez Pam | EFE

La pataleta que las eurodiputadas de PSOE y Podemos esceneficaron este miércoles da buena cuenta de la tensión que se ha vivido estos días durante la visita de la delegación de Igualdad del Parlamento Europeo para evaluar la ley del sólo sí es sí. Ni la una ni la otra estaban satisfechas con una misión que ha vuelto a poner en la picota al Gobierno tras la rebaja de penas a más de 500 violadores y la excarcelación de al menos medio centenar más. "Se ha instrumentalizado esta misión", llegó a denunciar la socialista Lina Gálvez.

Sin embargo, lo más grave es probablemente aquello que no han captado cámaras ni micrófonos: los gritos, los "malos modos" de Victoria Rosell y Carmen Calvo, y el plantón a los jueces por parte de las representantes de los partidos de Gobierno, que este miércoles decidieron no presentarse a la reunión que ellas mismas habían fijado con el CGPJ para no tener que escuchar aquello que sabían que más podía perjudicar al Ejecutivo: que el daño a España, a estas alturas, ya es "irreparable".

Los gritos de Victoria Rosell

De la visita al Ministerio de Igualdad, las fuentes consultadas por Libertad Digital coinciden en apuntar que "Irene Montero estaba en su salsa". Lejos de verse concernida por la polémica, la ministra presumió de todas las leyes que Podemos había logrado impulsar en esta legislatura, incluida la del sólo sí es sí. "Es una auténtica encantadora de serpientes", resumen quienes asistieron a esa charla en la que durante unas horas hizo creer a las eurodiputadas que la culpa de lo que estaba pasando era de los jueces y del machismo imperante en la judicatura, y que las cifras que estaban proporcionando los medios sobre los violadores beneficiados por su polémica norma eran falsas.

Su largo discurso hizo que las eurodiputadas se quedaran sin margen para dar la palabra a Victoria Rosell y eso fue lo que hizo que la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género entrara en cólera. "Perdió los papeles a lo bestia", relatan perplejas las asistentes, que reconocen que llegaron a sentir "vergüenza" cuando, al terminar el encuentro, procedieron a sacarse la foto de rigor con Montero. "Empezó a gritar: ‘Para eso si hay tiempo, ¿no?’, con unas formas y unos malos modos que desde luego no eran los que correspondían en una visita oficial". Y eso por no hablar de la forma en la que, de nuevo a voz en grito, se refirió a la Ministra de Justicia, con la que la delegación se había reunido un día antes: "La Llop esa que no quiere este proyecto".

Calvo, a la defensiva

No menos violento fue el encuentro con Carmen Calvo. La presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados —exvicepresidenta del Gobierno y reconocida feminista— se mostró "a la defensiva" desde el primer momento: "Estaba muy nerviosa. Dio la palabra a todos sus compañeros, pero luego, a las preguntas que le hicimos, quería responder ella en nombre de todos y hubo mucha tensión. Fue incomodísimo".

Según las asistentes, de la ley del sólo sí es sí se limitó a decir que "ha creado efectos no deseados, pero están en trámite de debate y resolución, y no hay más". Sobre la Ley Trans que, como feminista, debía rechazar: "No respondo a posiciones personales desde mi condición de diputada". Sin embargo, el momento más tenso llegó cuando Calvo reprochó a la jefa de la delegación, la polaca Elżbieta Katarzyna, que se estuviera inmiscuyendo en la política española.

Sorprendida por tal reacción, ésta le explicó que lo único que querían era entender la situación para poder dar respuesta a muchas asociaciones y ciudadanos europeos que les habían manifestado su preocupación. "Fue muy violento, porque perdió los papeles completamente", resumen las fuentes consultadas por LD.

El plantón a los jueces

En este clima de tensión, la misión debía concluir este miércoles su visita con un encuentro con los vocales del Consejo General del Poder Judicial. La sorpresa fue que, casualmente, las eurodiputadas de PSOE y Podemos se excusaron por no poder llegar a tiempo: "No sabemos si lo hicieron a conciencia o no, pero la realidad es que se perdieron la intervención más dura contra la ley del sólo sí es sí. En ella, el magistrado del Tribunal Supremo Vicente Magro no sólo dijo que "el daño a España es irreparable", sino que cuantificó en cerca de 5.000 los violadores que se verían beneficiados tras una revisión de condenas que, según defendió, podría prolongarse entre cuatro y cinco años.

Además, desmontó una por una las mentiras de la ministra Montero. Para empezar, informó a la delegación europea de que las cifras de beneficiados que ofrecen los medios no son inventadas, sino que son las que semana tras semana hacen públicas las distintas audiencias provinciales. "Puede que sean más, porque no tienen la obligación de publicar todos los casos, pero no menos", les explicó. Es decir, que la situación todavía puede ser peor. Por otro lado, rechazó que la judicatura tuviese un sesgo heteropatriarcal. No solo porque el 56% de los jueces son mujeres, sino porque todos han recibido formación sobre perspectiva de género y, desde hace años, la aplican en todos los casos que tienen entre manos.

La batalla por el relato

Para la delegación europea su intervención fue absolutamente clave y, por eso, no concebían esconder a los medios esa información. Sin embargo, cuando antes de la rueda de prensa de cierre las eurodiputadas se reunieron para consensuar el resumen que transmitirían a los medios, las representantes de PSOE y Podemos se cerraron en banda a asumir sus postulados. "Se volvió a vivir un clima de crispación. No había acuerdo y, al final, la presidenta tuvo que salir improvisando", relatan quienes asistieron a este nuevo enfrentamiento.

La tensión explica por qué esa comparecencia empezó más de media hora tarde y por qué Elżbieta Katarzyna se limitó a hablar de "una visita muy intensa", relatando lo más asépticamente posible el contenido de los encuentros que habían mantenido durante estos días. La consigna pasaba por salir al paso ante la catarata de preguntas de los medios y dejar que luego cada eurodiputada contase su versión de lo sucedido en los pasillos a quienes estuvieran interesados en saber más del asunto.

El resultado: dos visiones completamente diferentes. Por un lado, la de PSOE y Podemos, empeñados en defender que la misión no venía a examinar la ley del solo sí es sí y que ése no había sido el tema central de las reuniones. Por otro, PP, Vox y Ciudadanos, que no solo insistían en lo contrario, sino que daban la clave de la pataleta de los partidos de Gobierno: cuando se aprobó la visita, pensaban utilizarla para promocionar sus leyes ideológicas a tres meses de las elecciones, pero no contaban con el escándalo de los violadores beneficiados. Es decir, que, como resumía la eurodiputada de Vox Margarita de la Pisa, "les ha salido el tiro por la culata".

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