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Moncloa convierte la moción en un mitin de Sánchez y lanza a Yolanda Díaz pese a las reticencias de Podemos

El equipo más próximo a Sánchez celebra la "sincronización" que han tenido con la vicepresidenta segunda.

El equipo más próximo a Sánchez celebra la "sincronización" que han tenido con la vicepresidenta segunda.
Yolanda Díaz y Félix Bolaños, en el Congreso durante el debate de la moción de censura a Sánchez. | EFE

Después de varias días sin despejar la incógnita para no "dar pistas al rival", Moncloa se lanzó a la moción de censura y su estrategia quedó al descubierto. Pese a barajar varios modelos, al final optaron por replicar en parte el que ejecutaron en la anterior moción: sólo ha habido ligeros cambios como que Pedro Sánchez no esperó a escuchar al candidato a la presidencia para replicar, sino que comenzó a hablar tras la presentación de Abascal, buscando un cuerpo a cuerpo.

Al igual que en la moción de 2020, la réplica al candidato Tamames la compartió con la vicepresidenta encargada del área morada, ahora Yolanda Díaz y antes Pablo Iglesias. En Moncloa barajaron varias hipótesis y hasta el jueves estuvo sobre la mesa que a Tamames le respondiesen las tres vicepresidentas, incluyendo Nadia Calviño y Teresa Ribera.

¿Cómo se repartieron los papeles?

En el Consejo de Ministros extraordinario del pasado del pasado jueves, en el que se aprobó la reforma de pensiones a cambio de disparar las cotizaciones, fue cuando se repartieron los papeles: hablarían el presidente y la vicepresidenta segunda. La propia Díaz fue la encargada de comunicárselo a Ione Belarra e Irene Montero.

"Queríamos poder contar lo que estábamos haciendo y lo que nos queda por hacer", afirman en el entorno a Pedro Sánchez, demostrando que plantearon esta moción como un inicio de la campaña electoral de cara a las generales. La "estrategia parlamentaria" pasaba por "contraponer modelos" y para ello, recurrieron a una ucronía: "¿Qué habría pasado si la moción de Vox en 2020 hubiese prosperado?".

¿Cómo tratar a Tamames?

Sánchez estuvo leyendo durante una hora un discurso prefabricado. No hizo apenas referencias a la intervención de Abascal. El grueso de la estructura fue la que ya se pudo ver este sábado ante el Comité Federal del PSOE. Incluso replicaba algunos párrafos. Como máxima innovación, el chascarrillo de Sánchez afirmando que Vox era "glutamato" de la derecha. Ahí se generó un debate. Algunos asesores eran partidarios de utilizar "anabolizante".

En el Gobierno había otra duda. ¿Cómo tratar a Tamames? El presidente del Gobierno optó, según sus asesores, por "un respeto sin condescendencia". La respuesta también estaba escrita. Durante una eternidad de una hora y cuarenta minutos, Sánchez se puso a leer una réplica que también traía escrita, basada en el discurso filtrado y sin atenerse a los cambios que hizo. Ni siquiera a que Tamames obvió convocar elecciones anticipadas.

En Moncloa se mostraban tranquilos. "Ha ido bien", afirmaban donde reducían los discursos del candidato a la presidencia, Tamames, y del encargado de presentar la moción, Abascal, como una sucesión de "chascarrillos" y "frivolidad".

Lanzando a Díaz

Tras casi tres horas de mitin de Sánchez, el otro objetivo era promocionar a Yolanda Díaz, que este martes repetía el color "blanco marfil" que se pone en ocasiones especiales. Incluso llevaba la misma chaqueta que el día que prometió el cargo de vicepresidenta.

En la Moncloa defienden la "sincronización" con la que han trabajado con Díaz. El discurso de la vicepresidenta segunda gustó al equipo más próximo a Pedro Sánchez donde elogiaban cómo Díaz "ha sido muy precisa" y "ha puesto en valor las políticas del Gobierno, alineada con el presidente". En especial, se mostraban satisfechos con la mención que Díaz hizo al resto de ministros, al nombrarlos uno a uno.

En el PSOE no ocultan que quieren que le vaya bien a la vicepresidenta segunda, ya que necesita "agrupar" al espacio a su izquierda. De ahí, la plataforma electoral que le brindaron sólo unas horas después de anunciar que lanzará su candidatura a la presidencia el próximo 2 de abril en un mitin en el Polideportivo de Magariños.

Díaz estuvo hablando durante una hora y cinco minutos. Su discurso lo preparó este lunes con su equipo más cercano, ya que el fin de semana estuvo fuera de Madrid con varios mítines. "Bienvenido al año 2023, bienvenido a la España de las mujeres", afirmaba Díaz creando el primer eslogan de "Sumar" de cara a las generales.

Malestar en Podemos

Si Díaz se centraba en reivindicar la labor del Gobierno, la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, salía al pasillo a marcar perfil propio y a lanzar pullas al PSOE. "Es muy fácil parecer de izquierdas contestando a una fuerza que es machista y xenófoba", afirmaba en los pasillos del Congreso, consciente de que no le dejaban subir a tribuna.

La ministra de Podemos pedía "demostrar con hechos" que se gobierna "mirando a la izquierda". Belarra aprovechaba para pedir la derogación de la ley mordaza, "no volver al Código Penal de la mano del PP" y un acuerdo en la ley de vivienda. Una visión menos plácida de la que tenía Díaz y Moncloa.

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