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La cláusula económica por la que Irene Montero y Ione Belarra se resisten a que Podemos rompa formalmente con Sumar

El acuerdo firmado con Yolanda Díaz el pasado mes de junio estaría detrás de la decisión de la formación morada de no pasarse al Grupo Mixto.

El acuerdo firmado con Yolanda Díaz el pasado mes de junio estaría detrás de la decisión de la formación morada de no pasarse al Grupo Mixto.
Irene Montero y Ione Belarra tras entregar sus respectivas carteras de ministras | EFE

Entre ataques velados y no tan velados a Yolanda Díaz, Pablo Iglesias anunciaba la semana pasada la ruptura entre Podemos y Sumar, al subrayar la intención de la formación morada de concurrir en solitario a las elecciones europeas de 2024. Tras consumarse su expulsión del Gobierno, las críticas han ido a más y, este miércoles, Ione Belarra denunciaba que el objetivo de Díaz no es otro que "silenciar a Podemos", haciendo "una enmienda a la totalidad" a su praxis política.

"Nos han quitado la firma", llegaba a quejarse en TVE, donde advertía, no obstante, de que sus cinco diputados "tomarán decisiones autónomas" dentro del grupo parlamentario. Precisamente por eso, lo que muchos no entienden es que los morados no escenifiquen formalmente esa ruptura, abandonando Sumar de una vez por todas y pasando al llamado Grupo Mixto en el Congreso de los Diputados, donde, a pesar de compartir tiempos con otros partidos, podrían tener voz propia. La explicación es más sencilla de lo que parece: como tantas otras cuestiones en esta vida, todo se reduce a una mera cuestión económica.

La cláusula de la discordia

Cuando el pasado mes de junio Podemos negociaba in extremis su incorporación a las listas de Sumar, Yolanda Díaz quiso blindarse ante posibles escisiones. Para ello, decidió incluir una cláusula en la que se especificaba que si, pasadas las elecciones, algún partido de la coalición decidía abandonar el grupo parlamentario, perdería la asignación económica que le correspondiera a la hora de repartirse las jugosas subvenciones que la ley contempla para aquellas siglas con representación en el Congreso: las de la propia Cámara Baja y las que establece el Ministerio del Interior. En el caso de Podemos, a tenor de ese mismo acuerdo, estaríamos hablando de un 23% de la suma total.

Según establece el Régimen económico y de ayudas a los miembros de la Cámara, cada grupo parlamentario recibe "una subvención fija, cuya cuantía es de 30.346,72 euros mensuales y una subvención variable en función del número de diputados de cada uno de ellos de 1.746,16 euros mensuales por cada diputado". Así, al tener 31 escaños, a Sumar le corresponden anualmente 1.013.732 euros, de los cuales, 233.158,40 euros irían a parar a Podemos.

En cualquier caso, esta partida no sería el problema, ya que, si los representantes de la formación morada decidieran irse al Grupo Mixto, la ayuda individual la recibirían íntegramente y la cuantía fija se repartiría entre un grupo muy reducido, puesto que actualmente dicho grupo solo cuenta con tres diputados. La gran preocupación, y donde reside la verdadera razón por la que los de Belarra no se atreven a dar un portazo a Yolanda Díaz, es la subvención que proviene del departamento que dirige Fernando Grande Marlaska.

De acuerdo con los Presupuestos Generales del Estado, el Ministerio del Interior reparte anualmente un total de 52,7 millones de euros entre los distintos partidos con representación en el Congreso para gastos ordinarios y otros 2,7 millones para cubrir gastos de seguridad. Un tercio de tal cantidad se reparte en función del número de diputados y los dos tercios restantes, de acuerdo al número de votos obtenidos en las elecciones. De esta forma, Sumar recibirá este año algo más de 6 millones de euros, por lo que a Podemos -al que, según el acuerdo firmado con Yolanda Díaz, le corresponde un 23% de dicha cantidad- contará con cerca de 1,4 millones. Y ese es precisamente el montante que Belarra y los suyos temen perder, máxime cuando se plantean concurrir en solitario a unas elecciones europeas en las que Irene Montero podría ser la cabeza de lista.

¿Y si les echan?

Con todo, los de Podemos no parecen dispuestos a formalizar esa ruptura que ya es más que evidente. O, al menos, no a corto plazo. Por el contrario, parecen retar a la líder de Sumar a que sea ella la que de el paso, lo que conllevaría negociar el ‘divorcio’. "Yo no descarto que, igual que nos han echado del Gobierno, nos echen del grupo parlamentario", aseguraba Belarra en su última entrevista en TVE.

Y en esa dirección, la líder de Podemos no dudaba en tensar la cuerda. "Ahora mismo tenemos un Gobierno en el que los ministros y las ministras son indistinguibles. Es un Gobierno en el que sólo manda el PSOE y Pedro Sánchez", denunciaba para, a continuación, lamentar que Díaz haya sido incapaz de exigir al presidente "llegar mucho más lejos" en las negociaciones para conformar un nuevo Ejecutivo.

En su afán por marcar territorio, Belarra ha dejado claro, en todo caso, que los suyos tomarán decisiones autónomas. Sin embargo, está por ver cómo afectará eso al pacto suscrito entre Podemos y Sumar, puesto que, además de la cláusula económica, los morados se comprometieron a seguir unas pautas políticas. De acuerdo con lo firmado, todos los partidos de la coalición han de posicionarse en las votaciones en el Congreso conforme al programa con el que Sumar se presentó a las elecciones del pasado 23 de julio. En aquellos casos en que se aborden asuntos concretos que no estén contemplados o en los que no esté clara la posición a seguir, se tratará de llegar a una posición común y, solo en caso de no haber consenso, se permitirá puntualmente la libertad de voto.

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