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Podemos rompió con Sumar ante el ninguneo de Yolanda Díaz a Ione Belarra

Lo que más ha sorprendido ha sido el "cuándo" de una ruptura que ha venido preparándose durante semanas.

Lo que más ha sorprendido ha sido el "cuándo" de una ruptura que ha venido preparándose durante semanas.
Yolanda Díaz y Ione Belarra, en una foto de archivo. | Europa Press

"Era como tener cinco Ferraris en un garaje", afirman fuentes de Podemos sobre la marginación a la que le estaban sometiendo desde el partido de Yolanda Díaz. Las tensiones entre Sumar y el partido morado no son nuevas, llevaban preparándose durante meses. La "gota que colmó el vaso" fue el reglamento del "grupo plurinacional de Sumar en el Congreso".

Se trata de un documento de varios puntos y capítulos donde se refuerza a Marta Lois, la portavoz parlamentaria, y se rebaja el poder de Podemos que, en la dirección del Grupo Parlamentario, quedó reducido a un voto de diez. Pese a tener cinco diputados, los morados tenían el mismo poder interno que la Chunta Aragonesista o Més por Mallorca.

¿Sin voz propia?

Sin apenas autonomía, los morados tenían que someterse a la disciplina interna del grupo parlamentario. Incluso para presentar preguntas escritas al Gobierno o en una Comisión, la decisión tenía que tomarse por "unanimidad". En Podemos incluso critican que se les cercenaba la posibilidad de salir en rueda de prensa.

Lo que no querían en Sumar es que sucediese como en las primeras semanas cuando comparecieron hasta cinco portavoces (Podemos, Sumar, En Comú, Compromís, Chunta) para fijar posición sobre un mismo tema, en ocasiones incluso con posturas dispares y más apegados al terruño que a un proyecto nacional.

De asaltar los cielos a asaltar el grupo mixto

La tensión en el grupo parlamentario de Sumar iba in crescendo. A las críticas de Podemos a la portavoz Marta Lois, a la que consideraban "floja", se sumaba el malestar morado por el reparto de Comisiones o la decisión de Sumar de "plagiarles" una proposición de Ley sobre Doñana que había registrado el partido de Belarra unos meses antes.

Lo último fue durante el pleno sobre Israel. El portavoz de Exteriores de Sumar y número 2 en la lista por Madrid, Agustín Santos Maraver, intervino ante el hemiciclo. La dirección del grupo parlamentario se negó a que hubiese más intervenciones pese a que Ione Belarra quería que el tiempo se repartiese entre los dos o, al menos, unos minutos al final.

Los morados ansiaban tener unos minutos de foco para poder exhibir una postura más crítica ante una intervención de Sumar que "parecía dictada por el Ministerio de Exteriores". Yolanda Díaz y Marta Lois se negaron. A los pocos minutos, la televisión de Pablo Iglesias, Canal Red, anunciaba que Podemos se iba al Grupo Mixto.

¿Por qué ahora?

En el PSOE barruntaban una posible ruptura desde hace tiempo y no les "sorprende" esta decisión. Tampoco en el resto de grupo. En ERC o en Bildu llevan tiempo posicionándose del lado de Podemos frente a Díaz. Lo único que ha causado más sorpresa es el cuándo.

La mayoría se lo esperaban más tarde, pero siempre antes de las europeas para marcar perfil propio. A otros lo que les sorprende es que hayan aguantado tanto tiempo de tensiones y desprecios mutuos.

También está la cuestión financiera. Podemos tendrá más dinero en el Grupo Mixto y más capacidad para recolocar a su gente como asesores, cuyos contratos dependían ahora de la dirección del grupo parlamentario de Lois. No se puede olvidar el dinero del mailing, la parte más costosa de la campaña electoral, que se reintegra a todos los partidos que forman parte de un grupo parlamentario propio.

Si Podemos hubiese concurrido por separado, y no hubiese obtenido un 5% de los votos a nivel nacional que se exigen para formar grupo parlamentario, ese dinero lo tendrían que haber asumido los morados. El asunto no es baladí. En las elecciones del 20 de diciembre de 2015, el mailing le costó a IU 1,26 millones de euros.

Tras conseguir sólo dos diputados (Alberto Garzón y Sol Sánchez), la Junta Electoral no le reintegró el dinero correspondiente al envío de las papeletas por correo y acabó agigantando su deuda, que ya superaba los diez millones de euros. Una bancarrota que permitió que el partido de Garzón fuese absorbido por Podemos sólo unos meses más tarde. Iglesias aprendió de aquella experiencia y ha decidido hacerlo a la inversa para ver si así puede sobrevivir.

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