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Marlaska redacta una guía para luchar contra las chinches ante la evidente plaga en las cárceles españolas

Interior admite por fin la colección de plagas que recorre las cárceles españolas pero las soluciones no pasan de "se recomienda no rascarse".

Interior admite por fin la colección de plagas que recorre las cárceles españolas pero las soluciones no pasan de "se recomienda no rascarse".
Chinche de cama. | ANECPLA

Hace meses que los sindicatos de prisiones llevan alertando de las plagas en las cárceles españolas. Y, en concreto, de la plaga de chinches. Ahora, tras la petición del sindicato ACAIP, la Subdirección General de Sanidad Penitenciaria, dependiente del ministro Fernando Grande-Marlaska– ha elaborado unas "Recomendaciones para la prevención de infestaciones por chinches en Instituciones Penitenciarias". Porque la plaga, negada oficialmente, es una evidencia en los centros penitenciarios.

El Gobierno ha pasado de no hacer ni caso de la advertencia de las plagas a redactar una guía oficial para combatir el problema. Eso sí, una guía interna. No vaya a ser que se sepa que las cárceles españolas cuentan con un nutrido elenco de plagas.

La guía en cuestión –a la que ha tenido acceso Libertad Digital– comienza abordado los sistemas indicados por el ministerio de Fernando Grande-Marlaska para lograr la "Prevención de las chinches en instituciones penitenciarias". Allí señala que "las chinches de cama (Cimex lectularius) son insectos pequeños pero visibles (de unos 5 mm de longitud, en su estadio adulto), de color marrón rojizo y morfología aplastada u oval", que las "hembras pueden poner entre 8 y 10 huevecillos por día" y "causan problemas de infestación. Se alimentan de sangre preferentemente humana. Se propagan activamente y se mueven con rapidez, migrando de habitación en habitación, o bien pasivamente, transportadas en costuras de equipajes, ropa de cama, colchones u otro mobiliario".

La guía sigue tranquilizando explicando que "las chinches son de hábitos nocturnos. Salen por las noches localizando a sus víctimas atraídas por el calor o el dióxido de carbono espirado, les pican alimentándose de su sangre y vuelven a sus escondites. Suben a la cama o se dejan caer desde el techo. Caminan sin reparo de 1,5 a 6 metros desde su escondite hasta el huésped. Suelen picar las partes no protegidas por la ropa, como cara, cuello, hombro, brazos y manos". Y, por si fuera poco, "son muy resistentes al hambre pudiendo sobrevivir sin alimentarse durante muchos meses. Alimentarse pude llevarles entre 6-12 minutos".

La guía da supuestas indicaciones para combatir las chinches. El problema es que, como indica el propio documento, la diezmada plantilla de empleados de prisiones debería revisar todo para poder atajar la plaga. Y es que las chinches "se pueden localizar en: grietas y hendiduras de paredes; suelos, rodapiés y en falsos techos; armazones de las camas; dobladillos de los colchones y ropa de cama; equipaje, mochilas y ropa de calle; muebles, sofás y sillas tapizadas; taquillas, cortinas y persianas; marcos de cuadros, posters, libros y cajas; enchufes, lámparas, interruptores de la luz; rejillas de ventilación, jambas de puertas y ventanas; teléfono, ordenador".

Y, por si fuera poco, "van de "polizones" principalmente en: "La ropa y material de viaje (bolsos, maletas, mochilas y similares); los armazones, colchones y ropa de cama; los muebles, cajas y cajones, taquillas y demás mobiliario; las alfombras, moquetas". Todo un alivio.

Además, prosigue la guía, "la picadura se produce en piernas, pies, brazos, manos, cuello y otras zonas de la piel expuesta. Pueden presentar cualquiera de las apariencias siguientes: manchas planas de color púrpura, manchas rojas, protuberancias sólidas (habones) que suelen producir prurito y presentan un pequeño orificio en el centro, o en forma de ampollas. Pueden ser aleatorias o aparecer en línea recta o en zigzag".

"Se recomienda no rascarse"

Y, lejos de dar soluciones propias de una Administración, la guía se limita a señalar que "se recomienda no rascarse ya que, en el lugar de la picadura, se puede producir la entrada y propagación de agentes infecciosos que se encuentran sobre la piel al arrastrarlos hacia la herida en el proceso de rascado".

De hecho, la guía delega en las plantillas actuales la responsabilidad. Y les pide "iInspeccionar para detectar e identificar la existencia de chinches en una celda o estancia. Confirmada la existencia de chinches deben tenerse en cuenta las
estancias contiguas tanto en vertical como en horizontal, así como las ubicadas en frente, para su inspección", para, acto seguido, "comunicar a funcionarios e internos para obtener suficiente colaboración. Bloquear la estancia y contactar con la empresa de control de plagas quien evaluará el grado de infestación y elegirá la mejor estrategia de tratamiento. Es importante que el interno abandone la celda sin llevarse nada. Se le entregará ropa limpia y deberá dejar la que lleva puesta en una bolsa junto con los zapatos dentro de la celda para que también sean sometidos a tratamiento por la empresa". Y, "en el caso de que se haya trasladado algún elemento del área afectada, antes de su bloqueo, a otra estancia, hay que informar a la empresa de control de plagas para que proceda a su inspección".

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