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Sánchez salva dos decretos en una sesión esperpéntica y sometido al chantaje de Junts

Junts decide no votar y salva a Sánchez en dos de los tres decretos: anticrisis y ómnibus.

Junts decide no votar y salva a Sánchez en dos de los tres decretos: anticrisis y ómnibus.
Félix Bolaños y María Jesús Montero durante el pleno del Congreso. | EFE/Mariscal

Sólo siete semanas después de ser investido presidente, Pedro Sánchez ha podido comprobar que tiene la presidencia del Gobierno pero que el poder reside en las manos de Carles Puigdemont. En una jornada de infarto, y no exenta de surrealismo, Junts decidió a última hora no votar y no asestar un golpe definitivo al Gobierno. La acción demuestra que Sánchez preside una coalición frágil e ingobernable si no acepta los chantajes del prófugo pero, también, que la formación de Puigdemont es impredecible.

Tras amenazar durante los últimos días con votar en contra, Junts decidió a última hora ausentarse de la votación telemática que se produjo porque el Congreso está en obras y esta sesión se celebró, de manera provisional, en el Senado.

El decreto ómnibus, que podría llegar a afectar a la amnistía, salió adelante con 172 votos a favor y 171 en contra. Es uno de los que más preocupaban al Gobierno porque incluía la transposición de varias directivas comunitarias. De su aprobación dependía el cobro de 10.000 millones de fondos europeos. A cambio, Pedro Sánchez se compromete a suprimir el artículo 43 de la Ley de Enjuiciamiento Civil que, según temían en Junts, "podría poner en peligro la amnistía".

El partido de Puigdemont no votó en ninguna de las tres ocasiones. En el caso del decreto anticrisis, el resultado fue el mismo que en el ómnibus, pero fue necesario repetir la votación porque, en el primer intento , se produjo un error del diputado de los comunes, Gerardo Pisarello y el resultado fue de empate. "Prometo prestar más atención la próxima vez", afirmaba el diputado en el receso de las dos votaciones.

La peor parada fue Yolanda Díaz. Su decreto para ampliar el subsidio por desempleo fue tumbado por Podemos que decidió votar en contra, acusándole de recortes.. El decreto que modifica el subsidio de desempleo fue tumbado con 176 votos en contra y 167 a favor.

Hasta última hora, en el Gobierno se aferraron a una abstención de Junts que les habría permitido salvar dos de los tres decretos. El milagro se obró finalmente con la decisión de los de Puigdemont con los que eran competencia del PSOE pero se fracasó con el que era competencia del Ministerio de Trabajo.

El aviso de Nogueras

En Junts estuvieron amenazando durante todo el día al Gobierno y, tras declinar intervenir en los tres primeros debates, decidieron fijar su posición en el tercer punto. La portavoz de Junts, Miriam Nogueras dejó caer que iban a tumbar los tres decretos que el Gobierno pretendía convalidar. "Hagan los Reales Decretos sin trampas y tendrán el apoyo de Junts", aseguraba la diputada de Puigdemont que lamentaba que hayan tenido que llegar a esta situación límite.

"Toda la presión a la que nos están sometiendo la deberían haber tenido antes", explicaba Nogueras que avisaba al Gobierno que a Junts sólo les importa Cataluña. "Ni España, ni el reino", añadía desde la tribuna del Senado, ya que el Congreso está en obras.

La sentencia

En el Gobierno se aferraron a una negociación in extremis que le permitiese, al menos, salvar el decreto anticrisis y el ómnibus. La lista de cesiones es extensa. Desde la cesión de competencias en materia de inmigración a Cataluña, a la publicación inmediata de las balanzas fiscales o una reforma de la Ley de Sociedades de Capital para "que las empresas puedan volver a Cataluña".

El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, no se ocultaba y se pasaba toda la jornada pegado al móvil mientras desde la tribuna suplicaba a Junts que se "dejase de politiquerías que nadie entiende". También la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, lanzaba mensajes a Junts afirmando que estaban abiertos "hasta el último minuto".

En el Ejecutivo pedían paciencia y sus rostros no denotaban excesivo pesimismo. Todo cambió pasadas las cuatro de la tarde cuando un diputado de Junts llegó a decir a los periodistas que habían mantenido su órdago y habían votado en contra. A los pocos minutos, los hombres fuertes del Gobierno, Félix Bolaños y María Jesús Montero, abandonaban cariacontecidos el hemiciclo y se dirigieron a una de las plantas superiores para mantener una reunión.

La sorpresa llegaba a las seis de la tarde cuando se conocía la votación: los de Junts se habían ausentado en el voto telemático. Las caras largas tornaron en euforia tras la votación. "Ya está. Aclarao", afirmaba la vicepresidenta. Sánchez ya sabe que tiene que pagar por adelantado si quiere seguir en la Moncloa.

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