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Por qué la ley trans catalana será mucho más polémica que la de Irene Montero

El antreproyecto autonómico, ya en fase de alegaciones, prevé por primera vez en España la introducción del género no binario en documentación oficial

El antreproyecto autonómico, ya en fase de alegaciones, prevé por primera vez en España la introducción del género no binario en documentación oficial
La exministra de Igualdad, Irene Montero, con la bandera trans colgada al cuello | EFE

En una semana en la que Irene Montero ha demostrado su incapacidad para articular una definición de mujer en la que ella misma encaje, la Ley Trans ha vuelto a convertirse en objeto de debate después de que Cataluña haya logrado algo que parecía imposible: superar la polémica originada con la aprobación de norma impulsada por la ya exministra de Igualdad.

Tras conocer el anteproyecto de la nueva ley catalana, numerosas asociaciones feministas han puesto el grito en el cielo, al considerar que el borrador, que acaba de entrar en fase de alegaciones, "dinamita la seguridad jurídica". Así lo subraya, por ejemplo, la Alianza contra el Borrado de las Mujeres, que advierte de que, con el texto en la mano, "cualquier varón, con su mera apetencia momentánea, antojadiza y caprichosa podrá decidir en cualquier momento si es una mujer", así como "elegir, día a día, qué normas serían de aplicación según su conveniencia".

La apreciación no es baladí, sino que se basa en los dos puntos más polémicos que se plantean: la introducción del género "no binario" en la documentación oficial, algo totalmente inédito en España, y la priorización de la "identidad de género manifestada".

La palabra por encima de todo

"El Anteproyecto sobrepasa todo límite legal, llegando a contravenir incluso la ya excesiva ley trans estatal al permitir que cualquier hombre deba ser reconocido como mujer por su mera palabra, sin que tenga ni tan siquiera que pasar por el Registro Civil para certificar legalmente su cambio", alertan las feministas, quienes advierten, además, de las contradicciones que pueden darse entre la ley estatal y la autonómica.

"Un mismo varón podría ser considerado varón ante la administración estatal y mujer ante la administración catalana. Si la ley estatal establece un mero trámite administrativo, exento de justificación, para modificar el sexo registral y la autonómica admite el reconocimiento del sexo basado en una mera declaración verbal, dicha incongruencia producirá antinomias legales y atentará contra los derechos de las mujeres fundados sobre la categoría jurídica sexo, como los espacios seguros contra depredadores sexuales o las medidas de acción positiva", apuntan.

En Cataluña, además, esto provocará un problema mayor si cabe con las oposiciones en las que, tal y como desveló Libertad Digital, se reservan puestos de trabajo exclusivos para personas trans. A principios del pasado año, la asociación feminista L´Escola presentó un recurso administrativo contra la convocatoria de empleo público del Consejo Comarcal del Maresme que reservaba hasta seis puestos de trabajo para "personas transgénero", denunciando que el único requisito exigido para demostrar tal condición era una declaración jurada. El juicio se ha fijado para 2025, pero si la ley trans catalana se aprueba en los términos planteados, este tipo de actuaciones estarían amparadas.

El peligro del género no binario

Por lo que respecta a la introducción de un tercer género, la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres alerta de la vulneración de la ley de violencia de género y de toda la legislación en materia de igualdad que puede suponer. "La categoría ‘no binario’ —aquella que se reserva a quienes no se sienten identificados ni con el género masculino ni con el femenino— impide la aplicación de todas las normas jurídicas que separan por sexos para proteger a las mujeres o para compensar la desigualdad que sufren por el hecho de ser mujeres", insisten.

Las dudas que se plantean no son precisamente pocas: "¿Estas personas podrán elegir si se les aplica o no la ley de violencia de genero?, ¿podrán decidir si van como hombre o mujer en una lista electoral?, ¿si juegan al fútbol como hombre o como mujer?, ¿podrán elegir según su ánimo, según el día, o según conveniencia?, ¿serán todos tratados "como mujeres", convirtiendo los espacios y derechos de las mujeres en un "cajón de sastre"?, ¿serán de un sexo para el Estado y de ninguno para Cataluña?".

Al mismo tiempo, las feministas advierten de que la introducción de la categoría de género no binario desvirtuará las estadísticas, destruyendo, por tanto, el principio de veracidad que les es exigible. Esto afectaría a cuestiones de todo tipo: estudios a propósito de la brecha salarial, índices de criminalidad e incluso los estudios sobre enfermedades que afectan mayoritariamente a uno u otro sexo, por ejemplo.

Cabe recordar, además, que este punto ya fue rechazado de plano por el Consejo General del Poder Judicial, quien en su informe relativo a la Ley Trans impulsada por Irene Montero ya dejó claro su rechazo frontal a la introducción de un tercer género, al entender que podría contravenir los demás ordenamientos nacionales y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

Hasta el próximo 9 de febrero, y antes de proseguir su cauce legislativo, el anteproyecto de la ley trans catalana se someterá a audiencia pública. De esta forma, cualquier ciudadano que lo desee puede plantear cuantas alegaciones considere oportunas, algo que las feministas animan a hacer, dirigiéndose al siguiente correo electrónico de la Generalitat: avantprojectelleitrans.igualtat@gencat.cat.

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