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Vox crea ahora una Oficina Económica en plena salida de sus referentes económicos

José María Figaredo, abogado de profesión, se encargará de dirigir el nuevo organismo.

José María Figaredo, abogado de profesión, se encargará de dirigir el nuevo organismo.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante el mitin electoral celebrado en La Coruña. | EFE

En plena salida de referentes económicos en Vox, como Iván Espinosa, Víctor González, Rubén Manso o José Luis Bartolomé, el partido ha decidido crear una Oficina Económica que estará liderada por José María Figaredo, abogado de profesión y licenciado en Administración y Dirección de Empresas.

Según publica OkDiario, el secretario general del grupo se encargará de coordinar un equipo integrado por otras tres personas, aunque todavía no se ha dado a conocer quiénes formarán parte del mismo. Su cometido será diseñar la estrategia económica y elaborar propuestas en esta materia.

La Oficina Económica era una reivindicación habitual de los economistas de peso que antes formaban parte de Vox y que, según ha podido saber Libertad Digital, siempre fue rechazada por la dirección bajo el argumento de que lo importante era dar la batalla cultural, no la economía. El propio Santiago Abascal ha criticado en numerosas ocasiones al PP por centrarse en la economía, en lugar de confrontar ideológicamente con la izquierda.

Se da la circunstancia de que este organismo gozará ahora de mayor unidad ideológica, dada la salida de los rostros liberales del partido. La corriente intervencionista, más cercana al lepenismo, se habría así impuesto a la ideología liberal que profesaban Manso, inspector del Banco de España, o los empresarios Espinosa, González y Bartolomé. Una situación que llevó a importantes choques dentro del partido que, en ocasiones, provocaron que Vox entrara en contradicciones.

Un ejemplo fue lo ocurrido con el impuesto a las bancas y las eléctricas: Inés Cañizares, economista también de corte liberal, relegada ahora al Ayuntamiento de Toledo tras no repetir como diputada pese a sustituir a Macarena Olona en el Congreso, tuvo que defender en rueda de prensa su aprobación, no sin ciertas dificultades. Después del revuelo interno que provocó aquella comparecencia, el partido votó finalmente en contra de la medida de Pedro Sánchez.

Algo similar sucedió también con el Salario Mínimo Interprofesional, criticado por Iván Espinosa y que defendió Santiago Abascal, así como con la medida impulsada por Isabel Díaz Ayuso para atraer inversión extranjera, que tumbó en la anterior legislatura Rocío Monasterio. Ambos asuntos han despertado importantes debates internos, que llegan incluso a la actualidad.

Miembros actuales de Vox admiten que el choque entre las dos alas del partido a nivel económico nunca ha terminado de cerrarse. La nueva Oficina Económica podría terminar de inclinar la balanza hacia el lado de quienes apuestan por una mayor intervención del Estado en la economía, en línea con los postulados que defiende también el sindicato del partido, Solidaridad, que recientemente provocó una gran polémica al asegurar que las empresas pertenecen a los empleados.

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