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José María de Pablo, autor de 'La cuarta trama': "La desaparición de las muestras del 11-M es inexplicable"

El conocido abogado de las víctimas durante el juicio publica una edición actualizada del libro que destapó las inconsistencias de la versión oficial.

El conocido abogado de las víctimas durante el juicio publica una edición actualizada del libro que destapó las inconsistencias de la versión oficial.
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En los últimos años, José María de Pablo (Madrid, 1971) se ha convertido en uno de los abogados más seguidos en redes sociales, donde destaca precisamente por su facilidad para explicar y analizar los asuntos más controvertidos de la actualidad judicial. En el año 2009, su incuestionable capacidad didáctica le llevó a publicar un libro en el que volcó toda su experiencia como letrado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M en el juicio sobre la mayor masacre terrorista de nuestra historia.

Quince años después, Ciudadela Libros reedita La cuarta trama, Verdades y mentiras en el caso del 11-M, un libro imprescindible para quienes aspiren a entender las numerosas dudas surgidas sobre la versión oficial, con independencia de cuál sea su conclusión al respecto. "Esta obra no defiende ninguna de las teorías que, en un sentido o en otro, han surgido sobre estos atentados. Me limito a exponer, de la manera más amena que he sido capaz, el contenido del sumario, del juicio oral y de las sentencias", advierte a sus lectores en el prólogo. Prueba de ello son las casi mil notas a pie de página que salpican esta obra, identificando en todo momento la fuente de cada dato que se ofrece.

De esta forma, lo que De Pablo presenta no es otra cosa que la reconstrucción de los atentados en base exclusivamente a la que se ha venido a reconocer como verdad judicial, haciendo hincapié, eso sí, en las contradicciones y dudas surgidas durante la propia instrucción y el juicio del 11-M. "Fuera de eso, la única tesis personal que he mantenido -y sigo manteniendo- es que, junto a las tres tramas implicadas en el 11-M, y que han identificado correctamente la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo en sus dos sentencias (la asturiana, la banda del Chino y la banda del Tunecino), existe otra trama -de identidad desconocida- sobre cuya participación en distintas fases de los atentados existen, como comprobará el lector, numerosas evidencias".

Su firme voluntad de no afirmar nada que no pueda demostrar, le lleva a ser escueto y prudente hasta la médula. Sin embargo, eso es precisamente lo que le da valor a un libro que, ante la prescripción de los atentados, resulta totalmente imprescindible para todos aquellos que quieran entender por qué, 20 años después, tantísimas víctimas siguen reclamando conocer toda la verdad.

P: De su libro se deduce que, a su juicio, no están en prisión todos los que idearon o perpetraron la masacre, y yo le pregunto… ¿No están todos los que son, pero son todos los que están? O dicho de otra manera: Más allá de que no sepamos quién fue el autor intelectual… ¿Cree que Zougman, Otman el Gnaoui y Trashorras, amén de los suicidas de Leganés, son culpables?

R: Sobre la autoría material tengo pocas dudas. Trashorras y Otman el Gnaoui intervinieron en el suministro de al menos parte del explosivo utilizado por los terroristas. En cuanto a la participación de los fallecidos en Leganés, también creo que está acreditada. En estos puntos las conclusiones de la sentencia me parecen correctas. Sí es cierto que albergo alguna duda sobre la participación de Zougham: durante el juicio varios testigos declararon haberle visto colocar la mochila bomba que estalló en el tren de Santa Eugenia, y en base a esos testimonios le condenó la sentencia, pero después del juicio surgieron datos que permiten dudar de la veracidad del testimonio de estos testigos.

P: Dedica diferentes capítulos a la Renault Kangoo, la mochila de Vallecas, la polémica pericial de explosivos, el atentado de Leganés y el Skoda Fabia… De todas las contradicciones y episodios extraños que describe en su libro, ¿cuál es, a su juicio, el más flagrante?

R: Quizás el caso más llamativo fue el Skoda Fabia. Un vehículo que es estacionado en Alcalá de Henares en junio con restos genéticos de los terroristas Lamari (fallecido en la explosión de abril) y Afallah (huido de España tras los atentados). De hecho, pese a la importancia que los investigadores dieron a la aparición de este vehículo, la sentencia lo descartó y lo excluyó del acervo probatorio.

P: ¿Cómo es posible que de un atentado como este apenas se hayan conservado muestras de los trenes para analizar y que esto no haya derivado en una investigación para esclarecer las razones?

R: Es inexplicable. Es el primer delito de estas características en el que se hacen desaparecer las más importantes piezas de convicción. Lo que se acreditó es que los artificieros de los TEDAX hicieron un minucioso trabajo de recogida de muestras de los explosivos durante los días siguientes a los atentados, y que casi todas esas muestras desaparecieron de las dependencias de la Unidad Central TEDAX.

P: ¿Se podía haber hecho más en todo este tiempo para tratar de despejar todas las incógnitas que dejó la sentencia?

R: Como mínimo, se podían haber conservado las piezas de convicción que desaparecieron, lo que al menos habría evitado tantas suspicacias.

P: ¿El origen de todos los males está en la instrucción del juez Del Olmo o Gómez Bermúdez también podía haber hecho más de lo que hizo?

R: El origen de todos los males está en los terroristas que decidieron asesinar a un gran número de ciudadanos inocentes. Después, efectivamente, la investigación policial y la instrucción podía haber sido mejor, aunque es cierto que los límites legales de prisión provisional (en 2008 había que dejar en libertad a algunos acusados si no había sentencia antes) obligaron a cerrar la instrucción sin agotar todas las posibles vías de investigación acerca de la autoría intelectual, que es la parte del atentado que el procedimiento judicial no fue capaz de esclarecer, como lamentan tanto la sentencia de la Audiencia Nacional como la del Tribunal Supremo.

P: El último epígrafe de su libro se titula "Caminito de Jerez", en referencia a la promesa que deslizó Gómez Bermúdez a las víctimas… ¿Por qué cree que no se dedujo testimonio a ninguno de los testigos?

R: Una buena pregunta para el Tribunal. Yo pedí en mis conclusiones numerosas deducciones de testimonio.

P: ¿A quién o a quiénes lo habría hecho usted?

R: Como mínimo, a los responsables de la custodia de las muestras de explosivos que desaparecieron de la Unidad Central TEDAX.

P: Precisamente después del 11-m, se hizo un intento de reabrir el caso presentando una querella contra el que fuera jefe de los TEDAX, Juan Jesús Sánchez Manzano, en un procedimiento en el que usted también participó como abogado. ¿Por qué no fructificó?

R: En el caso de Sánchez Manzano, se interpuso una primera denuncia bastante temeraria y de poca calidad, omitiendo datos y pruebas importantes, por un partido político (Alternativa Española) y, como era de prever, se dictó Auto de sobreseimiento. Cuando la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M interpuso su propia querella, el procedimiento avanzó, los agentes TEDAX prestaron declaraciones testificales incriminatorias contra Sánchez Manzano por la desaparición de piezas de convicción, y se aportó documentación acreditativa de los hechos, pero cuando el Juzgado tuvo conocimiento de que una primera denuncia por los mismos hechos se había sobreseído, sobreseyó también esta instrucción en aplicación del principio de cosa juzgada.

P: ¿Queda algún margen de actuación a nivel judicial por pequeño que sea?

R: Desgraciadamente, la responsabilidad penal por los atentados prescribe este próximo 11 de marzo, lo que impide cualquier nueva investigación judicial sobre estos hechos.

P: Usted apunta a una cuarta trama en la que, a pesar de dejar que sea el lector el que saque sus propias conclusiones, sugiere que ETA, sin ser la responsable, habría jugado algún tipo de papel. Sin embargo, entre quienes no se creen la versión oficial también hay quien apunta a las llamadas cloacas del Estado e incluso a servicios secretos extranjeros... ¿Cuál es su conclusión después de dos décadas?

R: Hay que ser claros. La sentencia de la Audiencia Nacional descartó -en mi opinión, con acierto- la intervención de ETA en la comisión de los atentados. Y la sentencia del Tribunal Supremo -en mi opinión, también con acierto- la intervención de Al Qaeda. Lo que también dejan claro estas sentencias es que se desconoce la identidad del autor intelectual que ideó y encargó los atentados. Si yo supiera quién es ese autor intelectual, lo habría puesto en conocimiento de las autoridades. Como no lo sé, no opino, porque no me parece bien acusar a nadie de 193 asesinatos sin pruebas.

P: ¿Cree que algún día sabremos todo lo que pasó realmente?

R: Obviamente no puedo saberlo, pero sería un acto de justicia con las víctimas.

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