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Derribos Omella: el arzobispo desacraliza la iglesia del Espíritu Santo de Barcelona y suspende a divinis al párroco

El cardenal se harta de la oposición de los fieles a la demolición de la iglesia para construir una facultad privada de Medicina.

El cardenal se harta de la oposición de los fieles a la demolición de la iglesia para construir una facultad privada de Medicina.
Iglesia del Espíritu Santo de Barcelona. | Archivo

El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha decidido poner fin a la resistencia al derribo de la iglesia del Espíritu Santo de Barcelona. El templo era uno de los pocos abiertos las 24 horas y alberga una vidriera de doscientos metros cuadrados construida en los años sesenta. Harto de que sus órdenes no se cumplan por la oposición de un grupo de fieles que impide la retirada del Santísimo, el cardenal ha comunicado que el templo "pierde el carácter de lugar sagrado en su totalidad" y que a partir de ahora será la iglesia del Hospital de San Pablo la que ejerza las funciones de iglesias de la parroquia del Espíritu Santo.

Pero el arzobispo va un paso más allá al notificar en un comunicado al clero y las parroquias que el hasta ahora párroco del Espíritu Santo, José María Llorca Albero "pierde el oficio de rector de la parroquia del Espíritu Santo y es suspendido del ejercicio de todo acto de potestad de orden (suspensión a divinis)". Omella alega que su decisión "como consecuencia de la actitud mantenida" por el ya ex párroco.

El comunicado lleva fecha de 15 de mayo y pretende poner fin al contencioso mantenido por los fieles de la parroquia, en su mayoría contrarios al derribo de su templo para construir sobre sus cimientos una facultad de Medicina de la propia Iglesia.

El templo, sito en el número 401 de la Travesera de Gracia de Barcelona, muestra en su fachada una espectacular vidriera dedicada a las distintas manifestaciones del Espíritu Santo, construida entre los años 1965 y 1966 en los talleres de la empresa Raventós de arte litúrgico, según informó el portal de información católica no nacionalista Germinans Germinabit. La pretensión de Omella es derribar todo el conjunto, vitral incluido.

Con lo que nadie contaba es con que el arzobispo adoptara una medida tan severa contra el párroco. Y menos aún teniendo en cuenta que durante los años del proceso separatista ha habido párrocos que han colgado esteladas de los campanarios y que han cedido las instalaciones religiosas para reuniones de los Comités de Defensa de la República (CDR) sin que el arzobispado adoptara ninguna medida disciplinaria.

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