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Puigdemont reactiva el 'Consell de la república' para torpedear la entente entre PSC y ERC

El aún prófugo trata de dificultar el apoyo de los republicanos a la investidura del socialista Illa con un llamamiento a la unidad independentista.

El aún prófugo trata de dificultar el apoyo de los republicanos a la investidura del socialista Illa con un llamamiento a la unidad independentista.
Carles Puigdemont, durante una rueda de prensa. | EFE/David Borrat

Carles Puigdemont no renuncia al objetivo de someterse a una sesión de investidura a pesar de que todos los elementos de la política catalana conspiran a favor de un gobierno del socialista Salvador Illa en minoría con el apoyo parlamentario de ERC. El empresariado organizado en torno a los diversos círculos sociales y profesionales de Cataluña presiona a favor de que se constituya un gobierno autonómico socialista que respete los acuerdos alcanzados entre la Generalidad de ERC y el gobierno de Sánchez –condonación de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica, nueva financiación, traspaso de las cercanías de Renfe, etc–. Pero el líder de Junts no se da por vencido y ha decidido mover ficha a través del Consell de la república, un artefacto en el que coinciden miembros de todos los partidos independentistas.

El Consell de la república, que antes de las elecciones atravesó una fuerte crisis con dimisiones y críticas a Puigdemont y Toni Comín, ha emitido un comunicado sobre los resultados de las pasadas elecciones autonómicas en el que aboga por la recomposición de la unidad separatista. A tal efecto anuncia que intentará contactar con todos los elementos del independentismo –desde entidades a partidos– para hacer posible una primera "conversación". La plataforma puigdemontista alerta de los malos resultados, de la pérdida de la mayoría en el parlamento por primera vez desde 2015 que atribuye, entre otros factores, a la desunión independentista y a la confrontación de estrategias.

También destaca "el peso de la larga represión del Estado", pero incide más en las causas endógenas para contextualizar la crisis independentista.

Para salir del bache, el Consell "como institución republicana que nació con la vocación de ser el punto de encuentro de los diferentes actores, hace un llamamiento a la responsabilidad, generosidad y solidaridad al conjunto del movimiento independentista para retomar una imprescindible estrategia compartida y pide a partidos, sociedad civil y otros estamentos del movimiento abrir un debate profundo y honesto que nos lleve a consensuar una única estrategia compartida".

La intención de Puigdemont es dificultar que ERC facilite la investidura de Salvador Illa, explotar las contradicciones de una formación republicana con una cúpula en desbandada –Pere Aragonès, Marta Rovira y Sergi Sabrià han anunciado sus retiradas–, con Junqueras contra las cuerdas y con una fuerte contestación interna no sólo a su liderazgo sino a la política de acuerdos con el PSOE. La interlocutora de los republicanos para la investidura es la fugada en Suiza Marta Rovira, con quien Puigdemont mantiene mejor relación que con Junqueras teniendo en cuenta que con este no se habla desde octubre de 2017.

"Renacimiento" de la ANC

El líder de Junts podría tener también a su favor una especie de "renacimiento" de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) con el cantautor Lluís Llach al frente. Llach, que fue diputado de Junts pel sí (la coalición entre CDC y ERC que concurrió a las elecciones de 2015), es uno de los más destacados partidarios de Puigdemont fuera de Junts. Esta semana el secretariado de la formación designa al nuevo presidente y Llach parece tener grandes posibilidades tras haber sido votado casi de forma aplastante como nuevo miembro de dicho secretariado.

El as en la manga

Las iniciativas de Puigdemont de cara a la investidura lo son también a medio plazo y ante la hipótesis de que sea él mismo quien lidere la oposición a un gobierno de la Generalidad presidido por Illa. Puigdemont dijo que se presentaba para recuperar la presidencia de la Generalidad y que si no lo lograba se iría a su casa porque no se veía liderando la oposición. Pero esa no fue la gran promesa de Puigdemont, que ha insistido en que estará en el Parlament para la sesión de investidura, el 25 de junio. El próximo 30 de mayo se ha fijado la votación en el Congreso sobre la ley de amnistía. La gran incógnita es si Puigdemont cumplirá. Su presencia física en la cámara podría tener un cierto impacto y no sólo entre las bases y en la dirigencia de ERC. La investidura de Illa pasaría a un muy segundo plano.

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