Menú

La escritora censurada que destapa cómo la "secta" trans está destruyendo la vida a cientos de adolescentes en España

Nuria Coronado publica No contaban con las madres (Deusto), un libro que relata la lucha de miles de familias contra el "contagio" trans.

Nuria Coronado publica No contaban con las madres (Deusto), un libro que relata la lucha de miles de familias contra el "contagio" trans.
Nuria Coronado, autora de No contaban con las madres | NC

Nuria Coronado (Madrid, 1971) no esconde su militancia feminista. La ha defendido en todos y cada uno de los medios en los que ha trabajado, muchos de ellos claramente de izquierdas. Con lo que no contaba era con que la censura le llegara precisamente de estos últimos. Así lo desvela en No contaban con las madres (Deusto), el libro en el que narra la lucha de miles de familias contra la "secta" trans, como ella la denomina, y en el que denuncia cómo el diario Público, sin ir más lejos, le impedía escribir sobre este asunto.

"Tras varios casos de censura y otros noes, opté por no seguir colaborando", explica. "La guinda fue que el medio decidiera prescindir de Juana Gallego (conocida feminista) para inmediatamente contar con la firma de Elizabeth Duval (conocida activista trans y hoy secretaria de Comunicación de Sumar)", añade.

Su respuesta, sin embargo, no ha sido el silencio que algunos buscaban, sino la publicación de un libro en el que denuncia el boom de adolescentes confundidas que se declaran trans sin serlo realmente, como lleva años advirtiendo el prestigioso psiquiatra Celso Arango, y que inician un peligroso camino de no retorno.

El perfil de los nuevos trans

Hasta hace una década, las personas que se autoidentificaban trans eran mayoritariamente hombres. Sin embargo, en estos momentos, se estima que alrededor del 80% son chicas de entre 14 y 17 años, algunas incluso más jóvenes, que, sin haber mostrado en su infancia síntomas de malestar con su sexo, de un día para otro se identifican como trans.

"Muchas de esas niñas lo que tienen detrás son altas capacidades, trastorno del espectro autista, bullying, acoso sexual o incluso violencia de género en su casa. Y ese contagio rápido está provocando un dolor inmenso en esas personas que están sufriendo muchísimo, pero también en sus familias", ha asegurado en La Trichera de esRadio la autora, quien denuncia cómo en nuestro país se está validando el autodiagnóstico sin indagar en esas otras causas que pueden provocar la llamada disforia de género de inicio rápido.

"Los profesionales se enfrentan a que se les acuse de hacer terapias de conversión y los padres y madres, si se niegan a aceptar que su hija o su hijo sea trans, pueden llegar a perder la patria potestad, que es algo que está en el artículo 170 de la Ley Trans", advierte Coronado, haciendo hincapié en la incoherencia que supone privar a los progenitores del control sobre algo que puede tener consecuencias irreversibles para sus hijos.

Consecuencias irreversibles

"Resulta que a los menores de edad les tenemos que firmar una autorización para ir a una excursión o les prohibimos fumar, pero luego les decimos que es perfecto y maravilloso que se hormonen. Y de esa brutalidad que se produce físicamente y que, además, tiene consecuencias mentales, no se habla", lamenta.

"La mentira que se salta la biología y les dice que si se hormonan y amputan se solucionarán sus problemas psicológicos, les oculta la parte de que se convertirán en enfermos crónicos (osteoporosis, anorgasmia, infertilidad, problemas cardiovasculares, dolor articular…)", escribe Coronado. Y no son las únicas secuelas: "Realmente hay muchos efectos adversos en la supresión de la pubertad, porque a las niñas se les va a provocar una menopausia precoz y les vamos a parar su desarrollo orgánico y hormonal. Estamos hablando de disminución del coeficiente intelectual, pérdida de memoria… Y tanto que nos dicen que la salud mental hay que cuidarla, a estos niños se les empuja a tener depresión, ansiedad, insomnio, trastornos del sueño e incluso se aumenta el riesgo de suicidio", explica en esRadio, haciendo referencia a los numerosos estudios científicos que así lo demuestran.

El bombardeo mediático

El problema es que el "contagio" trans parece imparable. En buena medida, defiende la escritora, por culpa de las redes sociales: "Tenemos en que tener en cuenta que esta generación es una generación nativa digital y que a este bombardeo constante se suma el de los medios de comunicación". Tal y como demuestra en su libro, el fenómeno trans se está idealizando hasta en los dibujos que consumen los más pequeños de la casa. Así, recuerda, por ejemplo, el escándalo que supuso la emisión de Transformers en Clan, el canal infantil de RTVE.

"Yo soy Nightshade y ‘elle’ es mi pronombre", se presentaba en uno de los capítulos un robot gigante ante una niña atemorizada que, sin embargo, pronto se tranquiliza: "Sé que estoy a salvo cuando estoy entre mis amigues y otra gente no binaria". El robot no entiende a qué se refiere y la pequeña se lo explica: "Gente que no es femenina o masculina". "¡Qué palabra tan adecuada para una experiencia tan maravillosa!", responde entonces la máquina.

El contagio y los colegios

Y es en este contexto de "romantización" de lo trans en el que Coronado cree que hay que buscar las raíces de un "contagio" a todas luces evidente. "Solo en Cataluña, los casos de niñas preadolescentes y adolescentes con disforia de género crecieron un 5.700 por ciento entre 2015 y 2017", afirma en línea con las diversas estadísticas publicadas al respecto.

"Estamos encontrando testimonios de madres que te dicen que son tres amigas, que sus hijas de 14 años acuden a un mismo grupo de scouts y que, de repente, las tres se declaran trans y exigen la hormonación de forma casi inmediata", explica. En el libro, aporta muchos más testimonios. Entre ellos, el de una madre que relata la sorprendente estadística de la clase de su hija: "De 22 alumnos, 5 son trans, todas son chicas. ¿A nadie le saltan las alarmas? Mi hija es una adolescente confusa, lo normal en esa etapa. No necesita hormonas, sino madurar".

Capítulo aparte merece "el lavado de cerebro de las instituciones educativas". La autora relata cómo hay colegios que están cambiando incluso de nombre a los niños sin avisar a sus padres y centros que abren sus puertas a charlas transactivistas que defienden que niños de 3 y 5 años que jueguen con muñecas automáticamente deben ser tratados como trans. Con todo, Coronado recoge en el libro la súplica de cientos de madres que se unieron en torno a la agrupación Amanda y cuya lucha pretende homenajear en este libro: "Por favor, respeten algo tan importante como es la infancia. La infancia no se toca".

Temas

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Biblia Ilustrada
    • Libro
    • Curso