Asistimos a una nueva exhibición de la propaganda sanchista más rancia, donde el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, intenta resucitar el viejo y desgastado eslogan del no a la guerra. Con su habitual tono condescendiente y una gesticulación que los analistas de la mesa no dudan en calificar de puramente teatral —atribuyéndolo irónicamente a las señas de identidad del socialismo—, Sánchez pretende dar lecciones de moralidad internacional. Su discurso se centra en la idea de no repetir los errores del pasado y en la supuesta negativa a resolver conflictos mediante el uso de la fuerza, una postura que, bajo la apariencia de pacifismo, esconde una preocupante falta de compromiso con los aliados occidentales de España.
Los comentaristas, entre los que se encuentran Raúl Vilas y Carmelo Jordá, analizan con crudeza este giro en la política exterior. Para ellos, no se trata de una decisión ética ni de un pacifismo genuino, sino de una cortina de humo diseñada para ocultar la deriva de España hacia la irrelevancia internacional. Vilas sostiene que el proyecto de Sánchez consiste en convertir a nuestro país en un estado paria, alejándolo de los centros de decisión de la comunidad internacional y enfrentándolo directamente con las democracias liberales. Según esta visión, el presidente está dispuesto a sacrificar el prestigio de España con tal de asegurar su propia supervivencia política en el poder.
Uno de los puntos más críticos tratados en la tertulia es el evidente posicionamiento contra Occidente que está adoptando el Ejecutivo. Los analistas advierten que esta estrategia no solo es peligrosa desde un punto de vista diplomático, sino que tiene consecuencias económicas directas y potencialmente desastrosas específicamente que Estados Unidos es actualmente nuestro principal proveedor de gas natural, suministrando casi la mitad del consumo nacional. Desafiar de esta manera a la potencia norteamericana, mientras se depende críticamente de ella para el suministro energético, es visto como una temeridad que pone en riesgo los intereses nacionales de los españoles.


