La convocatoria de elecciones anticipadas en Andalucía por parte de Juanma Moreno para el próximo 17 de mayo ha provocado un auténtico terremoto en el seno del Gobierno de Pedro Sánchez. La salida de María Jesús Montero de sus cargos como vicepresidenta primera y ministra de Hacienda para centrarse en la campaña electoral no es más que una huida hacia adelante ante el negro panorama que dibujan las encuestas para el socialismo en su antiguo feudo. Montero deja tras de sí un rastro de gestión nefasta marcado tras llevar a cabo un auténtico saqueo fiscal contra los ciudadanos españoles, con casi un centenar de subidas de impuestos desde que el sanchismo se instaló en el poder.
Uno de los puntos más oscuros de su despedida es el flagrante incumplimiento de la legalidad vigente al no haber presentado los Presupuestos Generales del Estado durante varios años. Según establece la Constitución, estas cuentas deben presentarse antes del 31 de septiembre, pero el Ministerio de Hacienda ha ido encadenando excusas, desde la guerra de Irán hasta meros pretextos técnicos, para eludir su responsabilidad constitucional. Esta falta de transparencia y rigor es la tónica habitual de una ministra que parece haber dedicado más tiempo a proteger los intereses del partido que a velar por el bienestar general que cínicamente proclamaba en su discurso de despedida en el Congreso.
La sombra de la corrupción es alargada y salpica directamente al entorno más cercano de Montero. Durante su mandato, no ha dudado en poner la mano en el fuego por figuras hoy defenestradas o bajo sospecha, como Santos Cerdán o el exministro José Luis Ábalos. Especialmente sangrante es el caso de su jefe de gabinete, Carlos Moreno, vinculado por investigaciones de la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil a tramas que habrían facilitado el aplazamiento de deudas tributarias a cambio de comisiones ilegales. Mientras el ciudadano de a pie sufre la asfixia de Hacienda, los amigos del poder parecen haber disfrutado de una bula administrativa injustificable.


