
El empresario Fernando Samper ha presentado su dimisión como presidente de Forestalia en un contexto marcado por la investigación de la Guardia Civil sobre una presunta trama de corrupción vinculada al desarrollo de proyectos de energías renovables. La salida del directivo se produce apenas dos días después de su comparecencia en el Senado, donde evitó responder a cuestiones clave relacionadas con el caso. La compañía ha comunicado que la decisión forma parte de un proceso orientado a garantizar la estabilidad del grupo en medio de los procedimientos judiciales en curso.
Tras la renuncia, el control ejecutivo pasa a manos de su hijo, Ricardo Samper, quien asumirá la dirección general del grupo. Según ha informado la empresa, el objetivo es asegurar la continuidad operativa y mantener el funcionamiento habitual de las distintas áreas y proyectos.
Ricardo Samper, vinculado a la empresa desde hace más de seis años, ha ocupado diversos cargos antes de este nombramiento. En su primera declaración tras asumir el cargo, ha señalado: "Este paso responde al compromiso de la familia con la compañía y con su proyecto empresarial. Asumo esta responsabilidad con el objetivo de seguir consolidando la actividad del grupo, reforzar nuestras relaciones con todos los grupos de interés y garantizar el desarrollo de los proyectos en marcha".
Desde Forestalia subrayan que la dimisión responde a un protocolo interno diseñado con el asesoramiento del despacho Cuatrecasas. Este plan contempla la separación entre propiedad y gestión como medida para reforzar la gobernanza de la compañía.
En este sentido, el propio Fernando Samper ha explicado: "Confío en que este ajuste en el gobierno corporativo del grupo contribuirá a reforzar su funcionamiento y a garantizar su desarrollo futuro. Mi decisión responde a la voluntad de facilitar el normal desarrollo de los procesos en curso".
Refuerzo del área de cumplimiento
Como parte de esta estrategia, Forestalia ha anunciado el fortalecimiento de su área de compliance mediante la incorporación de asesores externos independientes. Además de Cuatrecasas, se suma el despacho internacional Hogan Lovells.
Según la compañía, esta decisión pretende alinear sus prácticas con estándares internacionales y consolidar una cultura corporativa basada en la transparencia, la integridad y la responsabilidad.
El foco de la investigación judicial
La investigación de la Guardia Civil sitúa a Fernando Samper como una figura central dentro de la supuesta trama. Los agentes consideran que actuaba como el "tronco central" de una estructura organizada que operaba con un reparto de funciones definido.
En este entramado, también aparece como pieza clave Eugenio Domínguez, señalado como el principal enlace dentro de la Administración General del Estado. De acuerdo con las pesquisas, existiría una actuación coordinada con una "voluntad colectiva" dirigida a la comisión de delitos de prevaricación, cohecho y blanqueo de capitales. Las autoridades investigan si desde la cúpula de la empresa se orientaron decisiones para obtener resoluciones favorables mediante el trato preferente de cargos públicos.



