
Según la información publicada por El Mundo, los sistemas de señalización de la línea de alta velocidad entre Málaga y Andalucía registraron el 17 de enero, un día antes del accidente de Adamuz, una alteración eléctrica compatible con una rotura de la vía.
Sin embargo, esa señal no generó ninguna alerta automática que evitara el paso del tren Alvia por ese punto. Tal y como recoge el informe de la Guardia Civil, el sistema "no estaba configurado para alertar de ello de forma automática por la falta de fiabilidad".
El informe, remitido al Juzgado de Montoro, amplía los datos de los atestados previos e incorpora nuevos indicios recopilados en las últimas semanas. A partir de estos avances, los investigadores han descartado otras hipótesis como sabotaje, terrorismo, negligencia de los maquinistas o exceso de velocidad.
Una única hipótesis
De este modo, la única línea de investigación que se mantiene es la rotura del carril o de la soldadura de la vía como origen del descarrilamiento ocurrido el 18 de enero, en el que murieron 46 personas y más de un centenar resultaron heridas.
En paralelo, las víctimas del accidente han trasladado su malestar tras reunirse con el presidente de ADIF, Luis Pedro Marco. El encuentro, de más de tres horas, ha concluido sin avances concretos.
El portavoz de la asociación, Mario Samper, ha criticado que, pese a reconocer deficiencias en el sistema, la dirección del organismo evita asumir responsabilidades y no ofrece compromisos claros tras lo ocurrido.


