
En pleno juicio por el caso Koldo, que sigue quitándole el sueño al presidente, el runrún interno en el PSOE no deja de crecer al calor de unas encuestas electorales en Andalucía que encienden todas las alarmas. En las bases socialistas se respira mucha inquietud porque ven estos comicios como una prueba de fuego que puede desembocar en un auténtico levantamiento interno, porque no están dispuestos a quedarse de brazos cruzados mientras el poder territorial del partido sigue erosionándose por la gestión del Gobierno y las polémicas que lo cercan.
En ese clima, fuentes del PSOE andaluz ya anticipan un escenario de máxima tensión si se cumplen los peores pronósticos, que sitúan al partido incluso por debajo del batacazo de 2022. Llegado ese punto, advierten, exigirán al presidente del Gobierno que adelante las elecciones generales previstas —si decide agotar la legislatura— para el verano de 2027, a las municipales de mayo para evitar un desastre aún mayor en el ámbito local.
Es la estrategia desesperada de unas bases que buscan agarrarse a un clavo ardiendo para que alcaldes y barones autonómicos puedan, al menos, salvar los muebles. Una exigencia que no es nueva y que ya puso sobre la mesa el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, uno de los más críticos con la dirección federal tras los descalabros en Extremadura y Aragón. "No puede ser que termine hundiéndose toda la infantería en la trinchera para que siga existiendo el cuartel general", lanzó entonces con dureza.
La incertidumbre no deja de crecer dentro del partido, mientras el presidente trata de desviar el foco reforzando su agenda internacional y su discurso contra el trumpismo y el no a la guerra. Pero en Ferraz saben que la realidad electoral pesa más que cualquier relato. Y los precedentes no invitan precisamente al optimismo. En ninguna de las dos citas autonómicas en las que el PSOE apostó por perfiles claramente alineados con el sanchismo funcionó la fórmula: primero con Miguel Ángel Gallardo en Extremadura —salpicado además por el caso que afecta al hermano del presidente, David Sánchez— y después con Pilar Alegría en Aragón.
Pese a ello, en Ferraz y en Moncloa están dispuestos a volcarse sin reservas en Andalucía. La campaña contará con un fuerte despliegue ministerial y con la implicación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

