El proceso judicial que investiga la trama de corrupción vinculada a las altas esferas del Partido Socialista Obrero Español sigue arrojando luz sobre un entramado de comisiones y pagos en efectivo que parece no tener fin. Durante las sesiones, se han puesto sobre la mesa cifras mareantes que afectan directamente a la gestión pública, como el presunto pago de medio millón de euros relacionado con el rescate de la aerolínea Air Europa. Este escándalo, que salpica directamente al exministro de Fomento José Luis Ábalos, pone de manifiesto cómo la corrupción institucional se habría ramificado en diferentes sectores estratégicos, utilizando presuntas influencias políticas para favorecer intereses privados a cambio de cuantiosas sumas de dinero en efectivo.
En el centro de esta conexión internacional aparece Víctor Ábalos, hijo del exministro, quien a pesar de negar cualquier implicación, realizó constantes viajes a Colombia entre los años 2016 y 2023. La UCO ha documentado una frecuencia de vuelos que resulta injustificable por motivos turísticos, coincidiendo muchos de ellos con desplazamientos de su padre y del propio Koldo García. Se sospecha que estos viajes servían para gestionar una estructura financiera en el país sudamericano, vinculada a una consultora que intervenía en la mediación de obras públicas amañadas en España, cerrando así el círculo de la trama corrupta.
¿Pagos vía Colombia?
Las pruebas encontradas en los chats analizados por la Guardia Civil revelan que Ábalos recibía presuntamente una asignación mensual de 1.000 euros procedentes de Víctor Ábalos a través de una empresa colombiana. Aunque Víctor Ábalos intenta desvincular estos pagos de cualquier actividad ilícita, la realidad es que el origen del dinero parece estar ligado a la red de influencias orquestada por su padre. Esta nómina en B es solo la punta del iceberg de una operativa mucho más compleja de lo que parece.
Finalmente, la sombra de la corrupción socialista se extiende también hasta Perú, donde la UCO ha detectado una importante acumulación de patrimonio inmobiliario a nombre de la fundación Fiadelso. Esta entidad, estrechamente ligada a José Luis Ábalos, podría haber servido como receptáculo para blanquear las comisiones obtenidas en España a través de la inversión en bienes raíces. Este entramado societario y fundacional demuestra la sofisticación de una trama que no se limitaba a simples sobresueldos, sino que aspiraba a consolidar un imperio económico a espaldas de la ley y de los ciudadanos españoles.
