El Pleno del Congreso de los Diputados ha vivido este martes una de las jornadas más tensas de la legislatura tras la expulsión del diputado de Vox, José María Sánchez García, después de acumular tres llamadas al orden en el transcurso de un debate marcado por los enfrentamientos verbales, las interrupciones desde el escaño y su posterior subida a la zona de la Mesa.
El episodio se produjo durante el debate de una iniciativa del Grupo Socialista sobre el denominado "bibliocausto", término utilizado en referencia a la quema de libros durante el franquismo, mientras intervenía el diputado de ERC Francesc-Marc Álvaro.
Según el relato de la Presidencia, el diputado de Vox interrumpió en varias ocasiones desde su escaño, se levantó posteriormente y se dirigió a la Mesa del Congreso para trasladar sus quejas a una de las letradas, lo que motivó sucesivas advertencias del vicepresidente primero, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que en ese momento presidía la sesión.
Tras ignorar los requerimientos para volver a su escaño, la Presidencia aplicó el Reglamento del Congreso y procedió a su expulsión.
"Me llamó criminal y asesino"
El propio diputado de Vox ha asegurado que su actuación fue una reacción a los supuestos insultos proferidos desde la bancada de Esquerra Republicana.
En su declaración, Sánchez García ha afirmado que el diputado de ERC le habría llamado "ignorante" y, posteriormente, "asesino" y "criminal": "He tratado de tomar la palabra, pero Gómez de Celis me lo ha negado. Entonces me he dirigido a los estrados, donde se sienta el presidente, y le he denunciado este comportamiento del diputado de ERC, y le he explicado que me estaba llamando criminal y asesino reiteradamente, y entonces él me ha dicho que me llamaba al orden el presidente en funciones", ha sostenido el parlamentario.
"No ha tenido consideración de lo que le estaba diciendo, no era más que una denuncia", ha señalado José María Sánchez.
"Pensé por dónde me iba a llegar el sopapo"
Por su parte, el vicepresidente primero del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, ha asegurado que el episodio fue "una agresión a la democracia" y ha llegado a admitir su preocupación personal durante el enfrentamiento: "Lo único que pensaba es por dónde me iba a llegar el sopapo", ha afirmado en una entrevista en Cadena SER.
Gómez de Celis ha sostenido además que la actitud del diputado de Vox ha sido "inasumible en democracia" y ha llegado a compararla con momentos críticos de la historia parlamentaria española, citando el intento de golpe de Estado del 23-F del coronel Tejero.
El vicepresidente del Congreso ha insistido en que lo ocurrido demuestra, a su juicio, una "agresión a la democracia" y ha llamado a "ponerse firmes frente a la ultraderecha".
"Esto solo ha pasado con Tejero"
En la misma línea, el portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, ha elevado el tono al calificar lo ocurrido como un hecho "muy grave" y sin precedentes recientes. "Esto solo ha pasado dos veces en la historia reciente: una con Tejero y otra con este diputado", ha afirmado.
López ha advertido de que este tipo de episodios "no pueden normalizarse" y ha pedido a la Mesa del Congreso que adopte medidas adicionales más allá de la expulsión, para evitar que "la escalada verbal derive en escaladas de este tipo de violencia institucional".
Asimismo, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, se ha referido al incidente durante la sesión de control, utilizando el altercado como argumento contra la formación de Santiago Abascal.
Bolaños ha agradecido irónicamente a la portavoz de Vox, Pepa Millán, que no haya protagonizado una acción similar en su escaño: "Le agradezco que no asalte mi escaño con violencia y me grite a diez centímetros de mi cara como hacen algunos diputados de su grupo", ha dicho hoy mismo en el Pleno.
El ministro ha calificado el episodio vivido el día anterior como un "espectáculo bochornoso" y defendió la necesidad de que el Congreso responda con firmeza ante este tipo de conductas.
Por su parte, Vox ha mantenido su defensa del diputado expulsado y ha criticado la actuación de la Presidencia del Congreso, asegurando que no se protegieron adecuadamente sus derechos ante los supuestos insultos. "Los que se equivocan son los presidentes de la Cámara no ejerciendo su función de control y de orden", ha afirmado Millán.
Desde el partido se sostiene que la reacción de Sánchez García fue consecuencia directa de la falta de intervención frente a las acusaciones vertidas desde otros escaños.

