
El Congreso fue un holograma. Un partido intrascendente de esos que se ven porque, bueno, ya que lo ponen, uno se queda. Como los del Real Madrid en los estertores de esta edición de la Liga Negreira. La sustancia, lo interesante, la semifinal de Champions, o sea, se jugaba en el Supremo, con Ábalos, Koldo y Aldama emulando a Los Tres Tenores durante el plato fuerte del juicio del caso Mascarillas. Feijóo y Sánchez despacharon hamburguesas de un euro: el primero preguntó por los médicos; el segundo vino a decir que UPN pacta con Vox en Extremadura y Aragón. En la sesión de control de este miércoles, sobresalió, precisamente, Alberto Catalán. También Miguel Tellado, que, triunfante, exhibió sonrisa de marrajo después de desguazar la vida, obra y desastres de Yolanda Díaz.
La tercera semana de huelga de médicos arrancó este lunes y el líder de la oposición, voluntarioso, pero romo, le preguntó al presidente por qué él y Mónica García, ausente en aquel instante –a nadie le extrañaría que estuviera filtrándole a El País mandanga contra Emilio Delgado–, "desprecian tanto" a los galenos: "¿Sabe por qué, realmente, hay una huelga de médicos en España?". Previamente, no se resistió "a mencionar el Comité Federal donde le echaron de su partido" y el juicio a Ábalos, "un juicio a su Gobierno". Correctito, sin entusiasmar. La titular de la cartera de Sanidad apareció entonces. Sánchez, mohíno y desganado, tiró por la financiación de las CCAA y la hucha de las pensiones. El jefe del Ejecutivo, como todo cristo, tenía la testa en las Salesas. "Nosotros servimos a la mayoría; ustedes, señor Feijóo, a los de siempre: la élite de este país", remató. Pues vale. En su réplica, el genovés alfa discurrió por el apagón, Adamuz y, de nuevo, la huelga: "Haga el favor de preocuparse por los asuntos de los españoles". El yerno de Sabiniano gastó ironía de hojalata: "Usted sabe mucho de muchas cosas mucho más que yo. Usted es una persona muy preparada". Circulen.
Maribel Vaquero y Alberto Catalán le sirvieron a Sánchez licores más amargos que Feijóo. La nacionalista vasca le recordó que "la aritmética parlamentaria es perversa": "Usted sabrá cómo quiere llegar a la convocatoria electoral, si quiere compañía o no". El presidente, asustado, manso, sumiso: "Por supuesto que quiero compañía, y buena compañía, como la del PNV". Por su parte, el portavoz de UPN desenrolló el largo pergamino de la corrupción que orbita o emana del Gobierno y del PSOE: "Váyase, señor Sánchez, váyase. No sólo le hará un favor a su país, sino también a su propio partido". El marido de Begoña Gómez le reprochó que "ustedes, PP y Vox", pacten en las autonomías. A un regionalista navarro. En fin. Ojo con la amenaza final: "España necesita ocho años más de gobierno progresista". Con los monaguillos de Sabino Arana, cómo no.
Ester Muñoz hilvanó esta sesión con la de la semana anterior y le marcó los límites a Cuerpo: "Usted no decide qué le preocupa a los españoles. Tampoco decide qué le preguntamos". La portavoz del PP sostiene que bajo la máscara educada del vicepresidente primero hay un sanchista furibundo, de mordedura venenosa, como los dragones de Komodo. Le preguntó qué le diferencia de María Jesús Montero, ora pro nobis allende Despeñaperros. El también titular de la cartera de Economía, con guante blanco: "La España que estamos construyendo y en la que esperamos que estén ustedes y participen, si eso es posible". Miguel Tellado, MVP de la jornada, juguetón: "La cara es el espejo del alma y la cara del presidente del Gobierno hoy es todo un poema y es normal". Su objetivo era Yolanda Díaz, a quien le dio la "bienvenida de su viaje a Hollywood", le recordó que, "hace un año, decía que Cuerpo era una mala persona; hoy le está aplaudiendo a brazo partido", y que, como el caballo de Atila, por do trota, la yerba deja de crecer: "Se ha quedado una vez más sin partido. Se ha cargado todos los proyectos políticos por los que ha pasado a lo largo de tres décadas. Estamos deseando que acabe en las filas del PSOE y haga usted su magia". El secretario general del PP acusó a su rival de tapar las trapacerías de Ábalos, Koldo y cía: "Ver, oír y callar. Ese será su epitafio político". Set y partido. La sumanda saliente, harto jodida: "No estamos aquí para emitir valoraciones, sino para trabajar con datos". Su paisano, ya digo, sonreía como un escualo.
Por lo demás, Bendodo mencionó a Guerrita, antepasado del compañero Javier Romero, y le preguntó al ministro que casi se llama como un columnista si "está dispuesto a sacar todos los cubos de la basura de la gestión de su antecesora, María Jesús Montero, en el Ministerio de Hacienda". Arcadi Espada, digo, España, se fue por las ramas: "Podría hablar de los dos anteriores ministros de Hacienda del PP, pero no lo voy a hacer". Miriam Guardiola, guerrillera, a Víctor Ángel Torres: "Comenzaron a robar las primarias y, desde entonces, no han hecho otra cosa que robar. (…) Aparece en las tres tramas que investiga la Justicia: hidrocarburos, obras públicas y mascarillas. (…) ¿Hasta cuándo van a confundir poder con impunidad?". El ministro de Política Territorial se defendió a sí mismo y a Armengol.
A cuatro o cinco paradas de metro, Aldama declaraba: "El presidente me debe mucho y él sabe por qué". El gremio de los manteros puede vivir días de oro.
