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40 años de Chernóbil: el "coronavirus, oe, oe..." del KGB

La gestión soviética de Chernóbil y el ocultamiento de información del KGB presentan paralelismos con la actuación del Gobierno ante la pandemia.

La gestión soviética de Chernóbil y el ocultamiento de información del KGB presentan paralelismos con la actuación del Gobierno ante la pandemia.
Monumento a los liquidadores. Al fondo, a sólo 270 metros, el reactor 4 de Chernóbil cubierto por el nuevo sarcófago. | J. A. B.

"Mamá, el machismo es más peligroso y mata más que el coronavirus. Eso es lo que le ha dicho Laura por teléfono a su madre mientras se manifestaba con una amiga este domingo en el centro de Madrid, con motivo del Día de la Mujer". Así comenzaba una información de RTVE fechada el 8 de marzo de 2020. "¿Has tenido miedo para venir?", le pregunta la reportera de la televisión pública a Manu, un firme candidato a pillar el virus: "Nada, nada… Esto es mucho más importante que el coronavirus, porque mueren más mujeres".

Pasados los años, abochorna leerlo y deprime ver la cara del manifestante, progresista además de muy estúpido. A los dos días, un irresponsable Broncano cantaba "coronavirus, oe, oe, oe" y se mondaba de risa. En Italia, el país europeo más afectado, con cerca de 700 muertos, se acordaron de su familia. El Gobierno que animó a asistir a las manifestaciones del 8M nos encerró el 14 de marzo. 122.000 muertos son las cifras oficiales. Con la pandemia comenzó la "nueva normalidad" socialista. Algunos de sus protagonistas son juzgados en el Tribunal Supremo. Normalidad que consistió no solo en robar (presuntamente), también en redoblar la campaña de acoso y derribo contra la señora Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Proporcionar mascarillas a la población era un "acto de prepotencia" y el Hospital Zendal, que acogió a centenares de afectados por el COVID, "no servía para nada", en palabras de Mónica García, actual ministra de Sanidad que nos amenaza con volver a Madrid.

El 26 de abril de 1986, el núcleo del reactor número 4 de la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada a 18 kilómetros de la ciudad de Chernóbil, explotó durante una prueba. Una nube tóxica se propagó por un territorio de la extinta Unión Soviética que hoy pertenece a Bielorrusia, Ucrania y a la Federación Rusa. Casi 8,4 millones de personas fueron expuestas a la radiación. Ese mismo día, en uno de los informes que la dirección del KGB en Kiev envió a Moscú, se afirmaba: "Para evitar la filtración de información y la propagación de rumores falsos que generen pánico, se ha organizado un control sobre la correspondencia saliente y se ha restringido el acceso de los suscriptores a las líneas de comunicación internacionales". A los dos días del accidente -el 28 de abril-, Vremya, el principal programa de noticias de la televisión soviética, informaba a las 21:00 horas, sin darle importancia, del accidente en Chernóbil. Se estaba prestando asistencia a los afectados y se había creado una comisión gubernamental. No hay de qué preocuparse. ¿Se acuerdan de Fernando Simón? Compareció el 31 de enero de 2020 para afirmar que "España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado". Para esta fecha, el Gobierno de España disponía del Informe de la OMS que evaluaba "el riesgo mundial como alto".

El 29 de abril, tres días después del accidente, Leonid Bykhov, jefe del KGB para Kiev y la región, emitió una orden para "intensificar el trabajo de los organismos municipales y distritales en empresas e instituciones con el fin de detener la propagación de rumores provocadores y que incitaran al pánico, y aplicar las medidas más decisivas contra sus instigadores". ¿Se acuerdan del jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, el general José Manuel Santiago? Comparecía en La Moncloa para dar el parte diario del Gobierno sobre la evolución de la pandemia. El general tuvo un lapsus, según aclaró posteriormente el ministro Marlaska. Los lapsus son esos momentos en los que se te escapa algo que no debes decir. El señor Santiago afirmó que la Guardia Civil trabajaba en dos direcciones: "Por un lado, evitar el estrés social que producen estos bulos. Y por otro, minimizar el clima contrario a la gestión de la crisis que hace el Gobierno". ¿Por qué se encargó la Benemérita de esto y cómo minimizaba "el clima"?

Y por fin llegamos al "coronavirus, oe, oe" en versión soviética. Chernóbil, oe, oe. El imperialismo es más mortal que una dosis de radiación nuclear. El 1 de mayo era una de las festividades ideológicas más importantes de la URSS. Pese a saber que el viento arrastraba una nube radiactiva hacia Kiev, la dirección del PCUS –el Kremlin– permitió que se celebrara un desfile multitudinario en la ciudad. Según la historiadora Galia Ackerman, autora de Tchernobyl: retour sur un désastre, fue el propio Gorbachov quien ordenó que no se cancelara para "no provocar pánico". Se pretendía enviar una señal a la comunidad internacional de que "la situación estaba bajo control, que la gente estaba a salvo y se sentía protegida", escribe Serhii Plokhy en Chernobyl: The History of a Nuclear Catastrophe, citado por Nataliia Slobozhanina, del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional. El objetivo: contrarrestar la campaña occidental que difundía información falsa sobre miles de víctimas. "Las imágenes de residentes de Kiev sonrientes, marchando por el centro de la ciudad, pretendían enviar un mensaje a todos: el Partido tiene el control".

La guerra de propaganda para controlar el desastre de Chernóbil la hizo el KGB. Comunistas y profesionales. Un respeto. En España, que nos ha mirado un tuerto desde que está de presidente el bisiesto, cuando tenemos un desastre llaman a unos gurús que saben de campañas cognitivas y operaciones psicológicas. Lo último ha sido el publirreportaje sobre el apagón. Resumen: La culpa fue del cha cha cha.

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