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Lo que el Partido Popular se juega en Andalucía

Sánchez tritura a los candidatos que designa y Montero no parece que vaya a ser una excepción, teniendo en cuenta la cercanía de ambos.

El primer sondeo tras el inicio de la campaña electoral andaluza indica que Juan Manuel Moreno Bonilla perdería la mayoría absoluta de la que goza, tras vencer ampliamente en las pasadas elecciones a la Junta de Andalucía.

Según los datos de la encuesta, María Jesús Montero agravaría el destrozo electoral del PSOE-A llevándolo a su peor resultado histórico, por debajo, incluso, del que obtuvo Juan Espadas, su antecesor al frente de los socialistas andaluces en los comicios celebrados en junio de 2022. Por su parte, Vox podría subir hasta los 19 escaños y se acercaría a escasos cuatro puntos del PSOE, otro dato relevante en una región que, hasta hace bien poco, era un feudo inexpugnable de los socialistas. En cuanto a la ultraizquierda, las dos formaciones que concurren a estas elecciones mantendrían sus escaños actuales y seguirían siendo irrelevantes para formar un gobierno alternativo izquierdista.

Buena prueba de la importancia que el PSOE otorga a estos comicios fue el desembarco de ministros en la manifestación del 1 de mayo que, como no podía ser de otra forma, tuvo lugar en tierras andaluzas, coincidiendo con el inicio de campaña. Pedro Sánchez aprovechó la inercia sindical para celebrar un mitin junto a José Luis Rodríguez Zapatero y la propia Montero, en un intento de arropar a su candidata que, probablemente, le haya perjudicado teniendo en cuenta la situación que atraviesa el Gobierno, acosado por la corrupción, y las polémicas que rodean a Zapatero, rehabilitado por Sánchez para la ocasión.

Montero tampoco puede eludir su protagonismo al frente del Ministerio de Hacienda en una etapa que ha estado marcada por todo tipo de escándalos, el primero de los cuales ya se está juzgando en el Tribunal Supremo. El desprecio del Gobierno sanchista por Andalucía, escenario de un pavoroso accidente ferroviario con 28 fallecidos sin que se hayan exigido responsabilidades políticas a las autoridades que estaban al frente de los ferrocarriles españoles, es otra losa que pesará de manera importante en las posibilidades de Montero de obtener, al menos, un resultado aseado.

En todo caso, María Jesús Montero es una significadísima sanchista, con todo lo que eso conlleva en términos de toxicidad. Sánchez tritura a los candidatos que designa y Montero no parece que vaya a ser una excepción, teniendo en cuenta la cercanía de ambos mientras la exministra de Hacienda estuvo en el Gobierno. Los castigos que el PSOE viene cosechando en los últimos tiempos pueden quedar en nada si los tras la andaluces deciden votar en clave nacional, algo que resulta coherente con el hecho de que la candidata del PSOE haya tenido una indudable relevancia en la política española.

Los populares, por su parte, tienen la ocasión de dar un fuerte aldabonazo a la candidatura de Núñez Feijóo si Moreno Bonilla consigue nuevamente la mayoría absoluta con una victoria arrolladora. Los problemas internos de Vox, la debacle del PSOE y la irrelevancia de la extrema izquierda abren una ventana de oportunidad para el PP, que podría dejar sentenciadas las elecciones autonómicas y bien encarriladas las nacionales, a celebrar también a lo largo de 2027, si no hay antes un adelanto electoral.

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