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Jupol denuncia el caos de los menas en Hortaleza: "Entraban y salían como les daba la gana"

Carlos Cuesta entrevista a la portavoz de Jupol, Laura García, que advierte de la falta de control en los centros de menas.

La portavoz de Jupol, Laura García, ha advertido de la falta de control en los menores extranjeros no acompañados tras el caso del falso mena investigado por la agresión sexual a una menor en el centro de primera acogida de Hortaleza. En La noche de Cuesta, ha asegurado que las situaciones descritas en torno al consumo de drogas y la inseguridad "no son excepcionales".

García ha confirmado que, tras la presunta violación, fue necesario establecer un dispositivo especial de seguridad en el centro. "Hubo que hacer un punto fijo. Había un coche prácticamente en la puerta a las 24 horas del día, precisamente por la alarma social que se había generado y el miedo que tenían los vecinos", ha explicado.

Según ha detallado, los agentes destinados a ese refuerzo permanecían de forma constante vigilando el recinto, lo que implicó dedicar recursos policiales exclusivamente a esa función. "Hubo que poner allí un punto fijo y utilizar recursos de la Policía Nacional para tenerlos allí solamente para vigilarles", ha añadido.

La portavoz de Jupol ha descrito una situación de falta de control en el centro de Hortaleza, basándose en el testimonio de los agentes destinados en la zona. "De ese centro entraban y salían como les daba la gana, es lo que nos dicen los compañeros. Prácticamente todos los días había algún tipo de problema", ha señalado.

En este contexto, ha subrayado que los incidentes eran frecuentes, aunque ha reconocido la gravedad que supone haber llegado a una agresión sexual.

Consumo de drogas en el centro

Respecto al audio en el que el investigado reconoce consumir "hachís, marihuana, pastillas y alcohol", García ha asegurado que este tipo de conductas son habituales. "No nos sorprende. Esta es una tónica habitual en los centros de menas", ha afirmado.

Además, ha concretado que, en el caso de Hortaleza, los agentes trasladan que el consumo era constante: "Los compañeros decían que iban puestos casi siempre de pegamento, estaban todo el día fumando canutos".

También ha cuestionado el origen del dinero para adquirir estas sustancias: "Fumar tantas drogas cuesta un dinero, seguramente salga de todos nosotros o vete tú a saber".

Sobre la posible utilización del consumo de drogas como atenuante, García ha rechazado que pueda considerarse una situación de vulnerabilidad. "Vulnerabilidad con algo que es drogarte, que nadie te está obligando, yo ahí la vulnerabilidad no la veo; la vulnerabilidad la veo en la víctima", ha afirmado.

Asimismo, ha señalado que, aunque la defensa pueda plantear estrategias jurídicas, no cree que en este caso prosperen: "Creo que lo que buscan es la eximente, pero en este caso no se va a dar en absoluto".

Falta de control en la edad de los internos

Uno de los aspectos más críticos señalados por la portavoz de Jupol es la ausencia de controles efectivos para determinar la edad de los menores acogidos. "No, en absoluto. El propio Gobierno ha reconocido que no llevan un control, no se hacen estas pruebas", ha denunciado.

Como ejemplo, ha mencionado datos de pruebas realizadas en el País Vasco: "Euskadi realizó 41 de más de 7.500 pruebas y la mitad dieron que eran adultos".

A su juicio, esto evidencia que no se realizan controles para evitar detectar casos de adultos haciéndose pasar por menores.

García ha advertido de las consecuencias de esta falta de verificación, que, según ha explicado, puede derivar en situaciones de riesgo dentro de los centros. "Tienes a adultos encerrados como si fueran menores y al final eso se traduce en toda esta violencia", ha señalado.

En referencia a la víctima, ha añadido: "La pobre chavala, cómo le han destrozado la vida, porque teníamos a un mayor de edad en un centro de menores".

Seguridad insuficiente y salidas no controladas

La portavoz sindical también ha denunciado la falta de medidas de seguridad en estos centros, incluso en aquellos de régimen cerrado. "Se escapan constantemente. Se saltan, se van, vuelven cuando les da la gana y en ese entremedio hacen lo que quieren en la vía pública", ha afirmado.

Además, ha descrito la situación que relatan los propios trabajadores: "Los cuidadores ven que entran hasta arriba de drogas, que esnifan pegamento, que van con objetos que no son suyos, es una desesperación absoluta, un abandono total".

Posible regularización pese a los antecedentes

Por último, García ha advertido de que el investigado podría acogerse a procesos de regularización al no existir aún una condena firme. "No hay nada que se lo impida mientras no haya una condena firme, se puede acoger por supuertísimo", ha explicado.

En este sentido, ha alertado de que los tiempos judiciales pueden favorecer esta situación: "Seguramente venga muchísimo más tarde y habremos regularizado a un delincuente".

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