Menú

PP y Vox rebajan expectativas en Andalucía por temor a la desmovilización electoral

Juanma Moreno evita dar por segura la absoluta mientras Santiago Abascal lucha por superar a Macarena Olona.

PP y Vox miden fuerzas el próximo 17 de mayo en Andalucía, tierra talismán para los de Santiago Abascal por ser la primera en la que obtuvieron representación, y también para Juanma Moreno, que revalidó mandato con una absoluta tras 40 años de gobiernos socialistas. La cita es crucial y sentará las bases para la futura relación entre ambos a nivel nacional, de ahí que ninguno se aventure a hacer pronósticos para evitar engordar las expectativas.

El principal enemigo es, precisamente, la desmovilización del electorado. El PP teme que la derecha dé por segura la victoria, como ya ocurrió en las generales del 23-J, y la absoluta se les acabe escapando de las manos. En privado, tanto la dirección nacional como el PP-A se muestran confiados en poder gobernar en solitario, con encuestas internas que les dan por encima de los 55 necesarios. Sin embargo, en público se opta por la prudencia.

"No se puede dar nada por ganado", insisten en decir los portavoces del partido, que centran todos sus esfuerzos en ensalzar la gestión del PP estos últimos años, y ceder todo el protagonismo al presidente andaluz. De la dirección nacional sólo participan en actos de campaña Alberto Núñez Feijóo, Elías Bendodo y Juan Bravo para evitar que los asuntos nacionales interfieran en el mensaje.

El presidente del PP recorrerá las ocho provincias andaluzas y coincidirá en algunos mítines con Moreno Bonilla, pero ambos tendrán una intensa agenda por separado, con el objetivo de llegar al mayor número posible de personas. Es la misma estrategia que pusieron en marcha en otras regiones como Castilla y León o Aragón, y antes en Galicia.

Bendodo y Bravo, en su condición de andaluces y exconsejeros del Gobierno de Juanma Moreno, tienen también agenda propia, siempre con la vista puesta en hacer una campaña muy autonómica, con la economía, la vivienda y la inmigración como ejes principales de la contienda. La prudencia marca también las expectativas y el PP recuerda que hace cuatro años no se logró la absoluta hasta el 92% del voto escrutado.

Vox aprende de los errores

"Los restos son fundamentales, no se puede aventurar nada", trasladan fuentes del partido, que advierten de que en un territorio tan extenso puede ocurrir cualquier cosa. Ni siquiera se da por segura la hecatombe del PSOE que auguran la mayoría de los sondeos, dada la base social que tiene el partido. Nadie considera buena candidata a María Jesús Montero, principal baza con la que cuenta el PP para lograr sus objetivos.

En el caso de Vox, Abascal ha asumido de nuevo el peso de la campaña. El objetivo es superar el resultado logrado por Macarena Olona hace cuatro años, cuando sumó más del 13% de votos. Las encuestas les sitúan en torno al 15%, lo que supone una mejora, pero lejos de las expectativas del 20% que se marcaron en Castilla y León, y que no cumplieron, dejando un sabor agridulce en el partido.

La lección aprendida les lleva ahora a evitar hacer siquiera pronósticos, en una estrategia similar a la empleada en noviembre de 2019, cuando optaron por un perfil más bajo que en abril de ese año, cuando sumaron 24 escaños que supieron a poco porque se hablaba de superar los 50. Una cifra que se logró meses después y les permitió "dar la sorpresa". Ese es también ahora el objetivo en Andalucía.

Temas

En España

    Servicios

    • Oro Libertad
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida