
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sacado pecho este martes por la gestión de España en la crisis del hantavirus, cuyo operativo de evacuación concluyó esta madrugada con la salida de los pasajeros del crucero de lujo MV Hondius. "Ha sido un éxito", proclamó Sánchez durante una rueda de prensa junto al director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien agradeció la "solidaridad" del pueblo canario aunque rebajó la euforia del presidente al advertir de que la crisis sigue abierta y que "podría haber más casos" debido al periodo de incubación del virus, fijado en 42 días.
Bajo el lema "España cumple", Sánchez convirtió la comparecencia en un acto de autobombo político en el que presumió del reconocimiento de la OMS, de la Comisión Europea e incluso del agradecimiento del Papa. El presidente defendió que más de 120 personas han sido atendidas mediante 10 vuelos especiales y que se han saldado con cero incidentes, pese a que uno de los pasajeros españoles ha dado positivo en la primera PCR y permanece con síntomas en el Hospital Gómez Ulla. Sánchez anunció, además, que dentro de una semana todos los pasajeros serán sometidos a una segunda prueba PCR y que, en función de los resultados, se adoptarán las medidas necesarias para "salvaguardar" su salud.
El jefe del Ejecutivo evitó entrar de lleno en las críticas del presidente de Canarias, Fernando Clavijo, que acusó al Gobierno de actuar con opacidad y deslealtad institucional durante la gestión de la crisis. "No voy a entrar en ningún tipo de polémica institucional", respondió Sánchez, aunque sí mostró un tono mucho más agresivo al referirse a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.
"Tampoco quiero polemizar con alguien que es profesional en crear problemas y en confrontar no solamente en nuestro país sino, como hemos visto estos días, también fuera de nuestro país, en este caso en México", lanzó Sánchez contra Ayuso, después de que la Comunidad de Madrid denunciara un supuesto "boicot" por parte de la izquierda y de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, que obligó a cancelar parte de la agenda institucional de la dirigente madrileña.
En plena comparecencia, Sánchez aprovechó también para deslizar un nuevo ataque velado contra Donald Trump, convertido ya en uno de sus adversarios recurrentes en el plano internacional. El presidente reivindicó la necesidad de reforzar económicamente a la OMS precisamente después de que Estados Unidos abandonara la organización dejando de aportar cerca de 500 millones de dólares.
A partir de ahora serán los países de origen quienes asuman el control sanitario de los pasajeros repatriados. El director de la OMS recomendó seguir las directrices marcadas por la OMS y fijó el 10 de mayo como inicio oficial de la cuarentena por hantavirus, que se extenderá hasta el próximo 21 de junio. "Viviendo en la situación que vivimos, el mundo necesita este tipo de amabilidad y compasión que ha demostrado el Gobierno de España. Este es el modelo a seguir", afirmó Tedros Adhanom, que incluso prometió regresar a Tenerife junto a su familia.
La crisis del hantavirus ha coincidido además con el juicio del caso mascarillas, que ya ha quedado visto para sentencia. Ante la posibilidad de que quien fuera su mano derecha, José Luis Ábalos, termine condenado, Sánchez volvió a parapetarse tras el mismo mensaje con el que intenta marcar distancias: "Es el tiempo de la justicia".

