
Que la política es un negocio, un asqueroso trato que dan los partidos políticos a la ciudadanía, es un viejo tópico que en España funciona como un reloj suizo. Perfecta y puntualmente. La muestra es la coalición de partidos políticos que mantiene a Sánchez en La Moncloa. Para quienes lo respaldan no importa qué haga o deje de hacer este fulano con tal de que los nutra de dinero y poder. Antes se hunde el cielo, sí, que quitarle el apoyo para que siga en el poder este nuevo tiranuelo de la saga de los González y Zapatero. Por aquí nadie espere cambios en el negocio político. En este contexto florecen todo tipo de mercenarios de la cosa pública. Unos, emboscados en la escritura, trabajan en la prensa y sirven al amo que más les paga. Otros, escondidos en las zahurdas de los partidos, se presentan como asesores. Todos conforman un tejido casposo, una tela de araña, en la que no es fácil separar la verdad de la mentira. Esta gentuza sólo tiene un único objetivo: vivir del engaño.
Destacan en ese submundo de la política los llamados "asesores de los políticos". Hay algunos tan indecentes que lo mismo prestan sus servicios a uno del PP que a otro del PSOE, y, por supuesto, cambalachean con los delincuentes y los ex-terroristas… Todo esto es muy sabido. Por ahí pulula uno que, recientemente, ha escrito un libro. Los analistas serios de la vida pública política española sitúan a este individuo como un paradigma de comportamiento inmoral. No daré su nombre para no darle más relevancia a su insignificante prosa. Ha sido ayudante del tirano de La Moncloa y ahora se presenta como su guía para las próximas elecciones. El libro sólo tiene un objetivo adelantar el proyecto ideológico con el que podría concurrir el tirano de la Moncloa, Sánchez, a unas próximas elecciones. La cosa envuelta en esas páginas tiene visos de realidad; precisamente, por eso, me hago cargo del asunto en estas líneas.
Se trataría de presentarse a las elecciones con el objetivo de renovar la cohesión del actual bloque socialistas-comunista separatista que mantiene a Sánchez en La Moncloa. Nada nuevo y viejo truco. Otra vez el rollo de que España nunca existió como Nación. El engaño, la mentira, la ideología de base de esa campaña estaría sustentada en las viejas patrañas de Bosch Gimpera y la familia Carretero. El engendro fue parido en plena guerra civil española: España no existe y nunca ha existido nada más que como una "superestructura" -dice Bosch Gimpera, en su famoso discurso de Valencia de 1937, ante Azaña- "ideológica incapaz de integrar la España primitiva, con toda su complejidad inicial". No entraré a calificar, como mantuve hace años en mi libro Entretelas de España, el grado de perversidad intelectual que encierra esta imagen de una España represora, entre otros motivos, porque correría el peligro de dejar de escribir sobre estos "ideólogos" del nacionalismo catalán…
Pero sí deseo dejar constancia, por desgracia para el futuro de España, que la "idea", o mejor dicho, el "ideologema" dominante no sólo en la política española, sino también entre las "élites intelectuales que controlan Universidades y Academias es negar la Nación española con la expresión "nación de naciones". Más aún, esta concepción guerra-civilista de Bosch Gimpera y los Carretero se presenta como la concepción hegemónica entre el gremio de los historiadores "oficiales" de España; sí, sí, el engendro "nación de naciones" para referirse a España, es utilizado por ciento de "historiadores" sin sentir vergüenza… Las expresiones "nación de naciones", "España plural" y "mosaicos de pueblos" son pseudo-conceptos o "abortos conceptuales", como escribía Gustavo Bueno, pero, lamentablemente, son ya de uso cotidiano. Miles son los irresponsables del transito perverso de una pluralidad de interpretaciones de España a una única y sesgada "idea" de España. Creo que ha llegado el día para pedir responsabilidades, sobre todo a la derecha, por dejarse engatusar en algún momento por todas esas patrañas; pero ahora sólo nos queda denunciar toda esa basura ideológica que nutre el libro del mercenario de Sánchez.
