
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) había llegado a estar considerado como uno de los diez centros más prestigiosos del mundo en su área. Pero, por desgracia, los escándalos, investigaciones por presunta corrupción, noticias sobre más de 25 millones en contratos sospechosos y ya bajo supervisión de la Fiscalía Anticorrupción, han desdibujado una institución vital. Pues bien, el último capítulo del CNIO no se centra en millones derrochados: se centra en las amistades y dependencias de la cúpula. Y es que el responsable de Gestión Técnica del CNIO tiene colocado a su director de tesis doctoral como jefe de bioseguridad.
El responsable de Gestión Técnica del CNIO es Luis Javier de Dios, una persona que se encontraba ya en la cúpula en la época del ya destituido gerente Juan Arroyo, protagonista de la etapa que se investiga judicialmente para aclarar lo ocurrido con más de 25 millones de euros en contratos. Y el responsable de bioseguridad es Constantino Cespón, también en el cargo ya en aquella época de los contratos bajo sospecha.
Pues bien, la relación entre ambos es llamativa, porque resulta que Cespón fue nada menos que el director de tesis doctoral de Luis Javier de Dios, algo que, evidentemente genera o ha generado una relación de dependencia entre ambos.

La tesis en cuestión se presentó bajo el título Estudio de distribución de dosis en un irradiador biológico de 137Cs. Desarrollo y puesta a punto del sistema dosimétrico de Fricke en placas de 96 pocillos. Y, como destacan los archivos oficiales de la base de datos doctorales Teseo, el "autor" es "Luis Javier de Dios Aguado" y los "directores de la Tesis: Constantino Cespón Otero (dir. tes.), Esther Escudero Lirola (codir. tes.)
La "lectura: En la Universidad CEU San Pablo (España) en 2016". El "idioma: español". Y el "Tribunal Calificador de la Tesis: Godofredo Diéguez Castrillo (presid.), Cristina Sánchez López de Pablo (secret.), José Miguel Escolano Moyano (voc.), Miguel García Lobo (voc.), A.L. Villalón García (voc.)".
Y eso significa que Cespón y De Dios tienen una dependencia en base a una relación ajena al CNIO y en la que ha tenido que tener mucho interés De Dios. Porque para un científico el doctorado es un asunto vital.

Hay que recordar que la investigación de la trama de corrupción en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) avanza con paso firme. Y entre las pruebas que ya se han recabado se ha encontrado hasta un surtidor para llevarse el gasóleo que se compraba para el centro de estudio del cáncer. Libertad Digital ha publicado las fotografías que muestran el nivel al que llegó una trama sobre la que pesa una acusación de haberse llevado fondos por valor de más de 25 millones de euros por medio de un entramado societario y de contratos mercantiles.
Y no debe olvidarse que, pese a que ya se presentó una querella en el año 2020 para denunciar lo que ahora se evidencia, las negativas del Gobierno y la falta de apoyo a aquella investigación dejaron en dique seco el estudio de un caso que apuntaba a un alto grado de corrupción en uno de los centros de investigaciones más emblemáticos de España: el CNIO. Más tarde, ya en 2025, un alto cargo del CNIO denunció el robo de 25 millones de esos mismos programas de lucha contra el cáncer en contratos públicos cerrados a los largo de años. Dos empresas de excargos de la entidad quedaban señalados por haberse lucrado presuntamente con contratos que se fraccionaban, inflaban o en los que, directamente, ni se realizaba ninguna prestación real ni se supervisaba nada, bajo la protección del gerente, Juan Arroyo, según los directores de Operaciones y 'Compliance'.
La investigación judicial prosiguió. Y ahora las evidencias apuntan a un grado de presunto robo de recursos que no se ha dejado por el camino ni páginas de auténtica rapiña cutre. Y entre ellas se encuentran, con especial protagonismo, la fotografías a las que ha tenido acceso Libertad Digital y que revelan la instalación hasta de un surtidor de gasóleo para poder llevarse el combustible que se compraba para el CNIO.
Y la investigación ha sido toda una carrera de obstáculos. Vox presentó en 2020 una querella por malversación contra la cúpula del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el principal centro de investigación contra el cáncer, dependiente del Ministerio de Ciencia que lideraba por aquellas fechas Pedro Duque. El texto de la acusación incorporaba pruebas de que el ministro socialista había sido avisado con detalle el 4 de septiembre de 2018 de todo lo que ocurría en el organismo. Los correos electrónicos desvelados en aquel momento confirmaron, efectivamente, que la presidenta del comité de empresa había comunicado a Pedro Duque la existencia de contrataciones irregulares a las que aludió el texto de la querella. Es más, se le solicitó una intervención para frenar los comportamientos querellados. Y, a la vista de la presentación de la querella, parece evidente que la respuesta fue no hacer nada.


