
Sin lugar a dudas, el presidente de Castilla-La Mancha se ha consolidado como uno de los grandes versos sueltos del PSOE. Sin intención de disputar el liderazgo a Pedro Sánchez, Emiliano García-Page ha dibujado este miércoles un escenario demoledor para la actual dirección socialista y ha augurado un partido mejor cuando el jefe del Ejecutivo abandone la primera línea política.
El dirigente manchego espera un "futuro mejor" para el PSOE después de Sánchez, "no sé en cuanto tiempo", pero "inevitablemente mejor". Un diagnóstico que ha acompañado de duras críticas al Ejecutivo al que ha acusado de haber llevado al partido a tiempos "oscuros" y de haber renunciado a los "principios" que históricamente identificaron a la formación.
Page, un desayuno informativo organizado por Europa Press en Madrid, también ha puesto en cuestión la continuidad de Sánchez al frente del Gobierno y ha sostenido que el adelanto electoral debería haberse producido hace un año, tras el estallido del caso que afecta a Santos Cerdán. "El poder es poder y si no lo tienes no puedes gobernar", ha afirmado el presidente castellanomanchego, que considera "lo decente" y lo que "corresponde" someterse a una cuestión de confianza. Aun así, ha deslizado que buena parte del calendario político está condicionado por las decisiones judiciales y por el posible regreso del fugado Carles Puigdemont.
"El tiempo no juega a favor del PSOE", ha advertido Page, que se ha mostrado profundamente afectado por las informaciones que están aflorando sobre su partido. Aunque no ha descartado que la supuesta trama operara al margen del conocimiento de Sánchez, sí ha lanzado una crítica directa a Ferraz por su pasividad ante el papel de Leire Díez. "Yo ya me habría querellado. Me parece de libro", ha asegurado en referencia a la denominada fontanera del PSOE, cuestionando que la dirección socialista no haya emprendido acciones judiciales contra ella pese a la gravedad de las acusaciones y de las investigaciones en marcha.
El presidente autonómico también se ha desmarcado de la tesis impulsada desde Moncloa y Ferraz sobre "las teorías conspiranoicas", una estrategia que ha comparado con la utilizada por el PP durante el estallido del caso Kitchen. Además, ha cargado contra quienes han señalado al poder judicial como los ministros socialistas Óscar Puente y Óscar López que denunciaron "métodos no democráticos" para "derribar al Gobierno". "¿Los mismos que hemos sido responsables de la arquitectura jurídica y del estado de derecho de la constitución, somos los que nos quejamos?", se ha preguntado. Para Page, la teoría de la conspiración se ha convertido en una mera "cantinela" destinada a esquivar el fondo del problema.
Otro de los nombres que ha sobrevolado su intervención fue el de José Luis Rodríguez Zapatero. El dirigente manchego confía en que el expresidente aclare ante el juez José Luis Calama todas las dudas que pesan sobre él porque, según ha admitido, "me quiero reconciliar con la imagen que tengo de Zapatero". Ha reconocido que la situación le duele "una barbaridad" y ha asegurado desconocer el alcance de las informaciones que han salido a la luz. No obstante, ha marcado distancias con las relaciones del exjefe del Ejecutivo con Caracas. "Nunca he estado de acuerdo en sus implicaciones con el régimen venezolano. Si tú te implicas con un régimen que es una dictadura corrupta, pues hombre, de entrada, tienes muchas posibilidades de que la gente piense mal", ha sentenciado.

