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La visita de Papa no puede servir para blanquear al Sanchismo

La Conferencia Episcopal Española debería haber sido especialmente cuidadosa con los detalles para evitar que el Gobierno se apropie del mensaje del Papa.

El viaje apostólico de León XIV a nuestro país es un acontecimiento que trasciende los límites de lo religioso. El Gobierno lo sabe bien y por eso va a intentar utilizar la visita del Papa para tomar oxígeno en un momento especialmente crítico, cuando se ve acorralado por los escándalos de corrupción y, sobre todo, por la guerra sucia emprendida desde el PSOE para acabar con jueces, policías y periodistas incómodos.

La visita adquiere un significado especial al tratarse de su primer viaje de estas características desde que se inició el papado. La elección de España, la nación que más se ha significado en la defensa y propagación de la fe católica a lo largo de la historia, resulta también significativa en contraste con el anterior ocupante del trono de Pedro, el nefasto Francisco I, que nunca se dignó a visitar nuestro país, tal vez por ese mismo motivo.

Todo ello contribuye a que los ojos de todo el mundo estén pendientes de lo que ocurre en nuestro país a lo largo de la semana en que León XIV va a estar entre nosotros, participando en actos de contenido religioso pero también, qué duda cabe, con una proyección política innegable. Entre estos últimos habrá que prestar especial atención al discurso que este lunes pronunciará en las Cortes españolas y a los actos que tendrán lugar en Canarias, principal punto de llegada de la inmigración ilegal procedente de África, un problema que la Santa Sede quiere abordar de manera expresa.

La Conferencia Episcopal Española debería haber sido especialmente cuidadosa con los detalles de esta visita, para evitar que el Gobierno se apropie del mensaje evangélico del Papa en temas tan sensibles como la paz o la inmigración. No parece que haya sido así a tenor de los actos elegidos para que los presida el Papa, centrados en organizaciones religiosas identificadas plenamente con el socialismo, que dejaron hace tiempo de profesar la caridad cristiana para hablar de justicia social, el gran mantra político de la izquierda. Lo mismo cabe decir del escenario que espera a León XIV este próximo jueves en el puerto canario de Arguineguín, donde celebrará una eucaristía rodeado de cuatro cayucos, toda una declaración de intenciones acerca de cuál va a ser el tenor de sus palabras durante la esperada homilía.

La cercanía de la curia española con el sanchismo, puesta de manifiesto nuevamente con la manera en que se ha organizado la visita papal, es motivo de estupefacción entre la población española, creyente o no. Hablamos, por ejemplo, de un Gobierno que pretende incorporar en la Constitución como derecho fundamental el aborto, un crimen horrendo a los ojos de Dios tal y como ha defendido siempre la Iglesia católica que, sin embargo, no interpela la conciencia de los obispos y cardenales que forman parte del órgano de gobierno de la Iglesia en España.

Sánchez es consciente de esas contradicciones y no vacilará en aprovecharlas en su beneficio. Por eso ha decidido coincidir con el Papa en el mayor número de actos posibles, un gesto que carece de cualquier otra explicación tratándose de un político que ha hecho del desprecio a los sentimientos de los católicos una de las señas de identidad de su mandato.

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