
La trama internacional de José Luis Rodríguez Zapatero le permitió entrar en innumerables negocios de "alto valor económico" aún por determinar. Esos negocios los camuflaba por medio de una de sus sociedades controladas: Idella Consulenza Strategica SL, ubicada en Dubai, que se encargaba de esconder los ingresos. Partían del petróleo obtenido de la narcodictadura asesina venezolana. Y, para colmo, el ecologista Zapatero, se lucraba con uno de los derivados del crudo más contaminantes: el coque de petróleo o petcoke. Todo un prodigio de coherencia socialista.
Idella está representada por Julio Martínez Martínez y desempeña un "papel central en la estructura analizada, actuando como eje societario desde el cual se articulan las operaciones presuntamente destinadas a desviar al extranjero los fondos derivados del contrato suscrito con la aerolínea Plus Ultra", señala el auto del juez Calama por el que se ha imputado a Zapatero. "Su intervención se manifiesta en tres planos: como beneficiaría del contrato con Plus Ultra que generaría un ingreso de 530.000 euros; como sociedad matriz de las entidades creadas en Dubái, cuya titularidad íntegra ostentaría; y como pieza instrumental para desviar al extranjero los fondos derivados del contrato, evitando su percepción en España mediante el uso de sociedades radicadas en la zona franca de Dubái".
Pero una vez creada la estructura de desvío de fondos, el esquema ha servido para mucho más.
"La secuencia temporal –contrato con Plus Ultra, reunión para constituir la filial y posterior elaboración del plan de negocio– , apunta a que Idella Consulenza Strategica habría sido utilizada como vehículo central para articular una estructura destinada a ocultar o desplazar el eventual pago pactado con Plus Ultra hacia cuentas bancarias en territorio extranjero" u otro tipo de pagos.
"La operativa de la red presenta rasgos comunes: (i) creación de documentación ficticia (contratos, facturas, informes), (ii) coordinación digital constante mediante correos electrónicos, mensajería y archivos compartidos, (iii) canalización de fondos a través de sociedades sin actividad real, (iv) ocultación deliberada de la documentación contable y fiscal, (v) uso de administradores testaferros, e (vi) intervención directa de José Luis Rodríguez Zapatero", afirma el escrito del juez.
Y con esa planificación, Zapatero entró "en operaciones internacionales de alto valor económico, como las relativas al petcoke, oro, compraventa de acciones o divisas". Todo un abanico de negocios internacionales de altísimo beneficio.
Uno de ello llama la atención. Porque, al margen del dinero que genera, está en el punto de mira de infinidad de ecologistas… como supuestamente el propio Zapatero. Se trata del petcoke.
El petcoke (abreviatura en inglés de petroleum coke) es un sólido negro, rico en carbono, que se obtiene como subproducto del proceso de refinado del petróleo pesado. Cuando las refinerías extraen la gasolina, el diésel y otros combustibles ligeros del crudo, lo que queda al fondo del barril, por decirlo de una forma sencilla, se procesa a temperaturas altísimas en unas unidades llamadas coquizadoras, dando como resultado el petcoke o coque de petróleo. Y este producto se ha convertido en una de las dianas de los ecologistas –como el PSOE– por su alto poder contaminante.
El petcoke es casi carbono puro. Al quemarse, libera entre un 30% y un 40% más de CO2 que el carbón convencional por unidad de energía generada, lo que, en terminología progre, lo convierte en un gran enemigo del planeta y potente aliado de su temido cambio climático.
Además, dependiendo de la procedencia del petróleo, el petcoke puede contener concentraciones de azufre muy altas (entre el 1% y el 7%). Al quemarse, este azufre se transforma en dióxido de azufre (SO2), un gas que es el principal protagonista de la lluvia ácida y que puede generar problemas respiratorios. Y justo en ese mercado es en el que entró la trama del ecologista Zapatero.


