
Decíamos ayer que en el origen de ese fanatismo lingüístico tan consustancial al nacionalismo catalán hay un componente de simple ignorancia histórica que no procede desdeñar. Así, la idea firmemente arraigada en la cultura catalanista según la cual existió a lo largo de los siglos una institución llamada "iglesia catalana" –ente autóctono, específico y diferenciado que no habría que confundir nunca con la Iglesia en Cataluña– forma parte de tal ignorancia colegiada. Y es que la fantasmal iglesia catalana de la que siempre hablan nunca existió. Lo único que existió fue lo otro, esto es, la Iglesia en Cataluña. Una confusión ontológica, esa, de la que surgiría la gran empanada mental que los catalanistas siguen arrastrando todavía hoy sobre el supuesto papel de su iglesia nacional inventada en el rechazo a que el idioma de Castilla se instalase en su territorio doméstico.
Por lo demás, el relato es simple y se enseña a todos los niños en los colegios. Se trata de un cuento en el que se presenta al clero de la demarcación dividido en dos facciones irreconciliables a lo largo de las centurias. Por un lado, los religiosos de origen local, siempre fieles al uso exclusivo y excluyente de la lengua nacional oprimida; por el otro, la jerarquía llegada de Castilla, colonizadores culturales impuestos por Madrid y Roma, los agentes externos encargados de la imposición forzosa de la lengua ajena al pueblo. Los buenos y los malos, como en todos los cuentos.
Pero resulta que a los curas les daba igual el catalán y el castellano. Lo único que les importaba era Lutero. Por eso Trento. Y por eso los obispos de Cataluña oriundos de Castilla, sin saber ni una palabra de catalán ni importarles una hija ese idioma, obligaban a los párrocos de sus diócesis a predicar en catalán. No era nacionalismo. Era marketing de proximidad para conservar cuota de mercado ante la irrupción de la competencia tras el establecimiento del duopolio religioso en Europa. ¿Cuántos separatistas sabrán, por ejemplo, que la ceremonia fúnebre de Pau Claris se hizo en castellano? Acepto apuestas.
