
La visita del Papa León XIV a España está dejando grandes titulares institucionales, pero también preocupantes muestras de oportunismo político. La viva imagen de este fenómeno se produjo este jueves en el puerto de Arguineguín (Gran Canaria), donde el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no dudó en protagonizar una calculada fotografía sosteniendo a un bebé en brazos durante un encuentro con familias migrantes, en un intento de mimetizarse con la iconografía del Pontífice.
La imagen, tomada en un acto centrado en la acogida e integración de inmigrantes ante unas 1.800 personas, ha sido recibida con recelo por diversos sectores, que acusan al líder del Ejecutivo de utilizar el drama humanitario y la vulnerabilidad de los menores como un mero decorado para su maquinaria de propaganda.
El 'comodín' de la sintonía papal ante una gestión colapsada
El presidente insistió en destacar las coincidencias entre su agenda y los mensajes del Papa en materia de solidaridad internacional. Para redoblar la estrategia, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, salió rápidamente para intentar convencer a la opinión pública de que el mensaje de León XIV es, en realidad, un respaldo implícito a las políticas de Moncloa.
La realidad detrás de la foto: mientras el Gobierno busca el aplauso fácil arrimándose a la sotana papal, Canarias sigue soportando en solitario una presión migratoria insostenible, marcada por la falta de un plan de reparto estatal eficiente y el colapso crónico de sus recursos asistenciales.
Una imagen milimétricamente calculada
La fotografía de Pedro Sánchez con el bebé en brazos no es casual. Busca replicar la espontaneidad y la calidez de las imágenes que el Pontífice ha dejado a lo largo de su recorrido por España, donde habitualmente bendice a niños. Sin embargo, en el caso del presidente, la escena ha sido tildada de postureo político, diseñado para eclipsar las críticas a su política exterior y migratoria.
Cabe recordar que la visita de León XIV, la primera desde su elección, tiene a Canarias como epicentro precisamente por ser el reflejo del fracaso de las políticas de control y cooperación en origen del Gobierno de España. Frente a los miles de migrantes que siguen llegando a las costas africanas en condiciones infrahumanas, la respuesta del Ejecutivo central este jueves se ha resumido en una sonrisa, un bebé en brazos y una flagrante desconexión con los problemas estructurales de las islas.


