La situación política del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se complica tras la comparecencia de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, en la comisión de investigación del Senado. Sandra León ha analizado en el espacio de Libertad Digital, Socialismo S.L. las bombas soltadas por Mercedes González en el Senado que salpican a Marlaska por sus relaciones con la cloaca del PSOE, cuyo brazo ejecutor era Leire Díez. González ha revelado que el ministro estaba al tanto de todos sus encuentros y conversaciones con Leire Díez, señalando directamente la responsabilidad del titular de Interior en la gestión de este asunto.
Esta declaración contradice de forma flagrante las afirmaciones previas del propio ministro, quien el pasado 28 de mayo negó rotundamente cualquier tipo de contacto entre ambas partes. En aquella ocasión, Grande-Marlaska aseguró literalmente: "La directora de la Guardia Civil no ha tenido ninguna reunión con ninguna persona la que ha indicado Leire o cualquier otra". Con estas nuevas revelaciones, queda en evidencia que el ministro mintió públicamente sobre el conocimiento que tenía de estas reuniones desde hacía más de un año.
Ante la gravedad de los hechos, se han incrementado las peticiones de dimisión para el ministro del Interior. Algunos analistas sugieren que estas filtraciones y declaraciones cruzadas podrían tratarse de un caso de fuego amigo dentro del propio Gobierno de la nación, donde diversos sectores buscarían desvincularse de las polémicas de corrupción que asedian al Ejecutivo.


